- El pastor Marenco fustiga con dureza el comportamiento de la Primera Dama, Rosario Murillo, y lo que él considera su intento de establecer sus creencias como política de Estado, en particular los colores de las oficinas que compara con “una fiesta de payasos”
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Notas Relacionadas > A los once años Augusto César Marenco descubrió su vocación como “pescador de hombres”. Hoy cuenta con 48 años y aún recuerda el temor que según él le producían las imágenes de la Iglesia católica a la que su padre le obligaba a asistir. Marenco es un hombre bajito, moreno, de ojos vivaces y pulcramente vestido. La gente siempre se sorprende cuando dice su edad. “El Señor me ha conservado”, bromea.
Desde su oficina, ubicada en Bello Horizonte, habla con Domingo abiertamente de política. Y advierte que la Iglesia evangélica en los tiempos modernos no puede quedarse relegada a la vieja creencia que la política es cosa del diablo.
Su mayor crítica va dirigida a las promesas incumplidas del Gobierno y a los “desaciertos” que la Primera Dama comete en nombre de una creencia que a su juicio no es compartida por quienes están alrededor de ella.
Marenco, quien tiene una proyección dentro de las iglesias evangélicas, considera que los líderes de su religión que incursionaron al mundo de la política se dejaron llevar. Por ello afirma que, pese a su popularidad, no pretende meterse a política. “No pasaría de zapato a chancleta”, afirma.
::: ¿Cómo evalúa la Iglesia evangélica la gestión de este Gobierno?
Antes se manejaba una teología que no teníamos que meternos en política. Quienes debemos de estar acompañando al pueblo, a la sociedad en todos los quehaceres sociales, nacionales, morales y políticos debe de ser la Iglesia. Sin perder de vista que la Iglesia no es el Estado. He creído en el laicismo. Pero el Estado laico no quiere decir que la Iglesia permanezca dormida.
La Iglesia debe de mantener el equilibrio y no dejarse arrastrar por el poder de los gobiernos. Eso es lo que está pasando hoy. Algunos líderes religiosos se dejaron acaparar por un determinado sector político y fueron utilizados como figuras.
::: ¿A quiénes se refiere?
Prefiero omitir nombres. Pero hay cierto sector de la Iglesia católica que ha estado identificado con los gobiernos de turno. Y también líderes de la Iglesia evangélica.
::: ¿El reverendo Guillermo Osorno? ¿Cómo ve su desempeño?
La gente creyó en aquel tiempo que al incursionar la Iglesia evangélica a la palestra política iba a ver un cambio de esperanza. Lo que sucedió es que cuando uno es novato comete errores. Somos como un lactante, como un bebé. Comenzamos a cometer errores porque los líderes no tenían la experiencia para navegar, en el caso de los líderes. Los liberales tienen más de 100 años en política, los conservadores son expertos, los sandinistas tienen más de 30 años. Y ellos manejan todas las argucias y complejidades.
::: ¿Cuáles fueron esos errores?
Uno de ellos es que en la política no se puede entrar con mente sana. Otro error fue que algunos hermanos se dejaron utilizar. Terminaron siendo útiles, siendo puente de otros partidos. Por eso los partidos terminaron en alianza. Ahora la Iglesia ya cambió. Ahora ha tomando conciencia.
::: ¿Y no cree que el mundo político los absorbió a estos líderes de la Iglesia evangélica?
Al final, ese espectro político logró consumirlos. Ellos se partidarizaron. Ellos incursionaron en la política y se perdió la primera intención que era lograr cambios para los evangélicos.
::: ¿Cómo cree que debe ser la participación de Iglesia en el mundo de la política?
La participación debe ser activa. Nosotros hemos interpretado que la política es mala, que es del diablo. Pero la política no tiene nada, los malos somos quienes la corrompemos, la ejecutamos. Pero los partidos han pensado en la función de intereses particulares, familiares y han secuestrado al país, lo han hundido en corrupción.
::: ¿Ese secuestro, corrupción y demás es lo que ha pasado con este Gobierno?
El Gobierno tiene un rostro positivo y negativo. El peligro es que se quede en el rostro negativo. Que solamente se enfoque en una parcialización política, que se enclaustren en una filosofía cerrada. Es conocido que el presidente Ortega fue electo con un porcentaje muy bajo y el enfoque debe de ser más amplio hacia todos. Hay un alto grado de inconformidad de ese casi 60 por ciento que no votó por él. Hay gente que está muy molesta. Hay cosas que está haciendo para recuperar la imagen.
::: ¿Se refiere a los programas sociales?
Sí. Hay algunos que estamos por ver, porque hacer unas casitas viejas no es para mí un programa social. Unas casitas en escombros que no sabemos si le van a caer encima. Hay otros que son buenos, pero no sólo que se hagan para un sector.
::: O sea que no sólo para sandinistas.
Sí. Eso de que hay que pedir una carta de los CPC para que den tal cosa. Creo que eso es una política desacertada.
::: ¿Cómo ve la Iglesia evangélica las creencias esotéricas de la Primera Dama?
Ella tiene derecho a creer en lo que quiera, aunque no sea en Dios. La gente si quiere puede creer en el diablo. Lo que no tiene derecho es a implantar ese concepto o fe o como quiera llamarla.
::: Se publicó un trabajo en LA PRENSA en el que se explicaba que la Primera Dama mandó pintar unos símbolos desde donde despacha junto a su marido. ¿Cree que quienes están en las instituciones deben de aceptar la fe de ella?
Ni ella ni nadie tiene derecho de valerse del poder para implantar su creencia. Esto es una cuestión temporal. Cuatro o cinco años y veremos que las paredes cambiarán de color. Eso no está bien. De todo punto de vista es rechazable. Eso afecta la imagen del país.
::: ¿Por qué?
Usted ve una mano allí. Una mano toda fea. Los religiosos conocemos el mundo espiritual, el lenguaje de los signos y de todo ese mundo de las tinieblas. Sabemos que eso tiene un mensaje, influencias…
::: ¿Negativas? ¿Malas?
Influencias. Son influencias… Ésa es una manera de querer imponer. Y eso rompe con el Estado laico. Para mí eso violenta el derecho de los que no creen en eso. Lo malo es que Rosario está cometiendo muchos desaciertos y uno de ellos es que está implantando, estableciendo e imponiendo a los entes del Estado. Éstos deben de tener neutralidad. En una oficina debe haber color de oficina. Imagínese en una reunión con presidentes a nivel internacional, cómo le voy a salir con un color tan luminoso. Esa gente que viene se debe de quedar asustada y se deben de preguntar si hay alguna fiesta de payasos. Debería tener asesores de imagen, diseñadores que los orienten.
::: ¿Cómo es la relación con la iglesia católica?
Es muy buena. Respetamos su creencia y monseñor Brenes también se ha mostrado muy respetuoso con nosotros. Hemos conversado varias veces. No creemos que sea una institución del Anticristo.
::: ¿Contempla entrar al mundo de la política?
Mucha gente me ha preguntado eso. Pero no. No pasaría de zapato a chancleta. Hasta este momento es lo que pienso. Uno no sabe qué pensará dentro de diez años. Uno de los privilegios que tengo es servir a Dios y al pueblo. Puedo hacer política desde aquí sin ser político.