- Cuatro millones de bolivianos deciden hoy si Evo Morales y su vicepresidente se van
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Los bolivianos acudirán a las urnas hoy para intentar resolver lo que el vicepresidente Álvaro García ha llamado un “empate catastrófico” entre las fuerzas y movimientos políticos antagónicos, que ha paralizado al país más pobre de la región en medio de una severa crisis.
El presidente Evo Morales, su vicepresidente García y ocho prefectos (gobernadores), seis de ellos opositores, someterán sus cargos a un referendo revocatorio que el propio gobernante ha planteado como salida para zanjar la disputa política mediante el voto de los 4 millones de electores del país.
Las encuestas anticipan que el mandatario será ratificado al igual que sus más duros opositores. Ni la Iglesia católica ni la mediación internacional lograron sentar a las partes para buscar una salida negociada hasta ahora.
Gran parte de la ciudadanía y analistas esperan poco de la consulta ciudadana, que es la quinta que se realiza en Bolivia en este año. Se considera que no hay un ánimo conciliador de las partes que acuden a las urnas convencidas de que derrotarán al otro. Entre mayo y junio, hubo ya cuatro consultas en cuatro regiones que impulsan gobiernos autónomos.
El jefe de la misión observadora de la Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Stein, afirmó que todo indica que va a ser una “elección razonablemente tranquila y que existen las condiciones en todas las regiones de Bolivia”.
El domingo, cerca de 125 observadores de la OEA estarán distribuidos en distintos lugares del país.
Morales dijo ayer en un acto público que el referendo “redefinirá” el escenario político y “obligará” a un “reencuentro de las autoridades y a una reconciliación del pueblo”.
El gobernante aspira ganar la consulta para en los dos años y medio que le restan en el poder avanzar en su reforma constitucional y en la redistribución de tierras, procesos que se encuentran paralizados.
La batalla política ha afectado a instituciones vitales como el Tribunal Constitucional, paralizado por la renuncia de cuatro de cinco magistrados; la gestión legislativa está bloqueada por falta de acuerdos en el Congreso, y el órgano electoral está dividido.
A los problemas políticos se suman los económicos. En los pasados doce meses la inflación alcanzó al 14.7 por ciento y algunos alimentos escasean en los mercados.
Con precios altos en las materias primas, el crecimiento alcanzó el 4.7 por ciento el año pasado, uno de los más bajos de la región. Las exportaciones se incrementaron de 2,868 millones de dólares en 2005 a 4,780 millones en 2007.
Las reservas internacionales alcanzaron un récord histórico de 6,500 millones de dólares. Pero, para la consultora Price Waterhouse el éxito viene por los buenos precios y no por un aumento en la producción.
Es más, la falta de nuevas inversiones atribuida a la inestabilidad del país y a las nacionalizaciones que decretó Morales, ha estancado la producción de gas y los principales minerales exportables se están agotando.
Un 20 por ciento de la población boliviana vive totalmente excluida, no tiene acceso a servicios básicos ni participa en las decisiones políticas y apenas tiene el cuatro por ciento del ingreso nacional. Los sectores privilegiados son el uno por ciento y controlan el 20 por ciento del ingreso.
Morales es el primer indígena que gobierna el país y algunos analistas dicen que lidera una tercera rebelión indígena en la historia de la nación.
El aymara Tupaj Katari se alzó contra los colonizadores españoles en 1781. Y otro aymara, Pablo Zárate Willca, lideró en 1899 una rebelión contra mestizos para recuperar tierras que le fueron arrebatadas a su pueblo.