- Cree un espacio pintoresco e íntimo, inspirado en la lejana India
La magia y exuberancia características de la India milenaria hacen de este estilo uno de los más apreciados dentro de la decoración étnica. Es colorista e incluso algo recargado, pero con un encanto especial que seduce a las culturas occidentales. Le es inherente un brillo que recuerda metales preciosos y joyas, así como los tejidos lujosos y elementos con significado propio.
Mario Blandón, de Bali Bagus tienda granadina que importa artículos directamente desde India, Marruecos e Indonesia, precisa que dentro de los ornamentos más distintivos encontramos figuras de divinidades que pueblan las distintas cosmovisiones religiosas coexistentes en esa tierra, entre las que sobresale el budismo. Dichos elementos, valiosos por sus implicaciones culturales, le proporcionarán al espacio un aire místico.
El diseño indio original, entre 2500 y 1700 a.C., era sencillo y utilitario, pero la influencia de otras culturas fue modificando gradualmente este arte. Hacia el siglo I d.C. se pusieron de moda los frescos y las tallas de alegres colores. Violeta, rojo, dorado y azul intenso son los protagonistas de esta extravagante ambientación. Entre los motivos más típicos (utilizados también en alfombras, telas y cerámica) se incluyen la flor del loto, el nenúfar y la datura como símbolo de la vida, la creación y la muerte. En el mobiliario se muestra la gran maestría de los artesanos del metal y la madera. Un lugar privilegiado ocupan la piedra natural y las fibras naturales. Tampoco pueden faltar mullidos cojines que ponen el acento suntuoso y placentero a los lugares de reposo.