- Mientras Cuba está en un “punto muerto” en que ni retrocede ni avanza
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El ex presidente cubano Fidel Castro cumple mañana sábado dos años de su última intervención pública y del comienzo de un período de transición que llevó a su hermano, Raúl Castro, a la Jefatura de Estado y a la población a crearse expectativas por unas reformas estructurales que siguen sin llegar.
Raúl Castro encabezará por primera vez, desde que asumió la Presidencia, el pasado 24 de febrero, los actos de “el 26”, en conmemoración del asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, en 1953, el inicio del alzamiento revolucionario contra Fulgencio Batista.
El 26 de julio es la fecha más importante del calendario de la revolución cubana. Habitualmente ha sido el momento para que la cúpula del poder —el propio Fidel Castro— delineara las políticas de gobierno.
En esa fecha del año pasado, Raúl Castro reconoció que Cuba necesitaba cambios “estructurales” para resolver los problemas que aquejan a la revolución desde hace tiempo en el ámbito económico, mientras el líder cubano, Fidel Castro, encontraba su sitio en el día a día del país con sus artículos de reflexiones.
Desde entonces hasta ahora, el general Castro se ha centrado en impulsar medidas que se han traducido en pequeños espacios para la adquisición de bienes de consumo, el levantamiento de prohibiciones como la entrada de los cubanos en los hoteles y una reforma agraria que busca recuperar el campo cubano.
MÁS EXPECTATIVAS
Además, ha impulsado la descentralización en sectores como el agrícola o el de vivienda y el Gobierno ha anunciado la reactivación, nueve años después, de la concesión de licencias para transportistas privados.
Para algunos observadores y analistas, el cambio fundamental con relación a la Cuba de Fidel Castro radica en las “expectativas” generadas en la población, pero no dejan de señalar que la isla sigue aguardando cambios “estructurales” para problemas crónicos, como los de la producción, el transporte o la vivienda.
Mientras tanto, organizaciones de disidentes consultadas por Efe consideran que las cosas no sólo no han mejorado para la oposición interna sino que en los últimos seis meses han empeorado por el aumento de las detenciones de corta duración y las actuaciones de la Policía para abortar sus actividades.
DUALIDAD CASTRISTA
Para Manuel Cuesta Morúa, del socialdemócrata Arco Progresista, el país “se encuentra en un impasse (punto muerto) en el que no parece haber regreso, pero tampoco parece que se camine hacia adelante como muchos cubanos esperaban ya a estas alturas”.
En su opinión, la dualidad de los hermanos Castro “genera mucha confusión”.
Martha Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, asegura que Raúl Castro “es más de lo mismo”; que hay un “incremento del hostigamiento hacia la disidencia y hacia el pueblo” y Cuba es “un país sin salida”.
Para Oscar Espinosa, preso del grupo de los 75 condenados en 2003, la figura de Fidel Castro “ha decaído mucho” y “en estos dos años se han creado muchas expectativas de cambios”.
Catalogó los discursos de Raúl Castro de “realistas” y “crudos”, aunque, en su opinión, en estos momentos “hay cierto declive” en las esperanzas de la población, tras aprobarse medidas que son “mucho menos de lo que se esperaba”.
Fidel Castro, que cumplirá 82 años en dos semanas, ha conseguido con sus artículos de “reflexiones” que el paso de estos dos años sin aparecer públicamente no le hayan borrado del presente de Cuba.
Sus opiniones aparecen con frecuencia variable en la isla a través de artículos que han seguido una evolución en su formato y contenido desde que aparecieron por primera vez en marzo de 2007.
Ha consolidado su propio espacio en Internet en la página Cubadebate, una tribuna que no conoce horarios, ni límites de contenido, y que permite al líder cubano opinar sobre cuestiones que afectan a Cuba, dar noticias de sus encuentros con visitantes y hasta repasar la historia en países como Corea.
Sus palabras siguen teniendo el peso de provenir del comandante en jefe, título por el cual, pese a pedir expresamente que no se hiciera, se le sigue llamando en Cuba.