Agrupaciones de jóvenes afrodescendientes crearon una red centroamericana con la cual buscarán más espacios políticos y reconocimiento a su identidad y cultura, con apoyo de organizaciones no gubernamentales.
“Con frecuencia los jóvenes afrocentroamericanos sufren una doble exclusión por su procedencia étnica y por ser jóvenes, lo que les dificulta acceder a educación, al mercado laboral y a los espacios de toma de decisiones”, explicó Jonas Roger, asistente de Relaciones Externas de la Fundación para la Paz y la Democracia (Funpadem).
Para Sheyla Howard, de Nicaragua, también la inseguridad sobre las propias raíces y la falta de autoestima los obstaculizan a oponerse exitosamente a su marginación.
“No tenemos información de quiénes somos, de dónde venimos”, explicó Howard.
Wendy Yuleida Martínez, una garífuna hondureña, destacó que “tenemos que apoderarnos de la historia de nuestros pueblos”.
Artur Samuels, coordinador de investigación de ONECA, destacó que en Guatemala, Honduras y Nicaragua las poblaciones afrodescendientes todavía se mantienen concentradas en comunidades de las costas atlánticas pero en Panamá y Costa Rica ese patrón ya no corresponde a la realidad.
“Tenemos mucho trabajo que hacer pero estamos trabajando juntos”, manifestó Hendell Bent Mahony, de Costa Rica.