La defensa, la línea que más críticas ha recibido en la etapa de Luis Aragonés, llega a la final como una de las claves.
España es la que menos goles por minutos jugados ha encajado y la defensa se ha asentado como una de las mejores.
En cuartos de final, la preocupación ante Italia era el marcaje a Luca Toni, autor de 24 tantos en la Bundesliga y de otros diez en la Copa de la UEFA.
Toni, el principal y casi único recurso ofensivo de Italia, quedó anulado con una marca de manual. Marchena y Carles Puyol mostraron una concentración máxima y contaron con las ayudas en los balones por alto de Sergio Ramos.
Cuatro días después, la amenaza se llamaba Andrei Arshavin y Roman Pavlyuchenko. España estranguló la salida del balón rusa. Arshavin y Pavlyuchenko se diluyeron.
Así llega España a la final confiada en su ataque y reforzada por su defensa. Aragonés ha encontrado un bloque, asentado en la sintonía que han mostrado Puyol y Marchena, la regularidad de Joan Capdevila y el altísimo nivel de Senna.
Sólo Sergio Ramos ha rendido por debajo de lo esperado, pero su mejoría desde los cuartos de final también invita al optimismo. Eso y la certeza de que “su partido” esté en la Eurocopa, aún está por llegar.