Una barra de maestros exigió a José Antonio Zepeda (FSLN) salir del plenario de la Asamblea Nacional, cuando brindaba un discurso en ocasión del Día del Maestro. (LA PRENSA/ R. ORTEGA)

Maestros siguen al vaivén de la política

Pasan del infierno al cielo en cuestión de discursos [doap_box title=»El cielo del FSLN» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La historia de que los maestros nicaragüenses están en el cielo le correspondió al diputado suplente y maestro Antonio Zepeda, quien aseguró que el aumento otorgado por el Gobierno no es comparado con el que aprobaron durante los años […]

  • Pasan del infierno al cielo en cuestión de discursos
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La historia de que los maestros nicaragüenses están en el cielo le correspondió al diputado suplente y maestro Antonio Zepeda, quien aseguró que el aumento otorgado por el Gobierno no es comparado con el que aprobaron durante los años 1990 y 2006.

Pero Zepeda también luchó contra otra barra de maestros, que le llamó mentiroso, entre otros señalamientos.

Zepeda se refirió a que antes hubo represión sindical, ahora no.

Añadió que a los sindicatos nunca los incluyeron en las negociaciones de aumentos de sueldo, pero ahora el gobierno de Daniel Ortega sí lo hace.

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Los maestros nicaragüenses están en el cielo o en el infierno, en dependencia del funcionario que se refiere a ellos: un sandinista o un liberal.

Una sesión especial en honor al Día del Maestro, celebrada ayer en el parlamento, lo demostró al detalle.

El primer discurso fue el del infierno, entonado por el diputado Emilio Márquez, cuyas palabras siempre fueron ahogadas por una barra de maestros que tenían una queja: “Márquez no es maestro, que se vaya”.

Pero Márquez habló y acusó al Gobierno de no dar trabajo, ni paz, ni reconciliación, ni aumentos salariales morales.

“Lo que queremos… es trabajo y paz”, cantó Márquez en alusión al tema que utilizó durante la campaña electoral el hoy presidente Daniel Ortega.

“Y…. fuera”, gritó automáticamente la barra de maestros que estaba en contra de Márquez. Los diputados sandinistas también hicieron coro: “Que se vaya, que se vaya”.

Márquez ni se fue ni pudo hablar con tranquilidad, debido al bullicio en su contra (“No es maestro, que hable un maestro”, gritaba la barra), pero lo que sí continuó haciendo Márquez fue criticar al Gobierno: “El aumento de Ortega no es moral, son pinches centavos”.

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