(Fotos de La Prensa/Guillermo Flores)

“Me vi muerta y me sentí tranquila”

Al segundo día de su huelga de hambre, Dora María Téllez se vio ante su propia muerte. Y si en la guerra llegó a sentir miedo, esta vez dice que la posibilidad de morir la tomó “con serenidad” [doap_box title=»“Disfrutaba el baño al aire libre”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “¡Qué se muera!”, le gritaron una vez a […]

  • Al segundo día de su huelga de hambre, Dora María Téllez se vio ante su propia muerte. Y si en la guerra llegó a sentir miedo, esta vez dice que la posibilidad de morir la tomó “con serenidad”
[doap_box title=»“Disfrutaba el baño al aire libre”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

“¡Qué se muera!”, le gritaron una vez a Dora María Téllez mientras mantenía su huelga de hambre, pero lejos de desanimarla, le vio el lado positivo. “Yo tomo eso de manera filosófica. De todas maneras todos nos vamos a morir, entonces no es ningún descubrimiento decir ‘ojalá te murás’, no es un mal deseo, de todas maneras se va a cumplir”, dice desenfadada.

De sus días en la champa combativa, recuerda con mucho agrado sus horas de aseo, en la madrugada. “Disfrutaba mucho mi baño al aire libre, porque no tenía techo, era forrado de plástico, entonces estar viendo el cielo mientras me bañaba era bien sabroso. Había olvidado esa sensación. Dormía bien, yo duermo muy bien en el suelo. Pero bueno, todo eso tiene disciplina, había que estar midiendo la cantidad de líquidos eliminados, la cantidad de líquidos tomados…”

Agua y suero. El suero con sabor a coco que tuvo que tomar por recomendación médica, espera no volver a tomarlo durante muchos años, al igual que aquellos mordiscos en el estómago. Eso era durante las horas difíciles, pero la comandante Téllez, después del desgaste por la falta de alimentos, está contenta con los resultados de su protesta y la cosas que vivió mientras centenares de simpatizantes se acercaron para darle apoyo.

[/doap_box]

—Dora María Téllez —dirigente del MRS

La comandante luce agotada. Tiene las ojeras oscuras y su cuerpo pesa once libras menos de las que pesaba hace 19 días. Durante casi dos semanas Dora María Téllez estuvo recibiendo visitas en la “champa combativa” que armó en el predio de la Catedral Metropolitana, en el nuevo centro de Managua.

Estaba en huelga de hambre. Pero ahora ya está de vuelta en su casa. Acomodada en una silla mecedora, rodeada de libros y cerca de Café, su perra guardiana; cuenta que a pesar de que estaba decidida a dar la vida en ésta su primera huelga de hambre, se retiró cuando supo que el Tribunal de Apelaciones de Managua no ordenaría suspender la cancelación de la personería jurídica del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y enviaría el recurso a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, donde podrían resolver el caso “cualquier día”, incluso, después de las elecciones municipales.

Con la marcha del viernes pasado, Dora María y el MRS iniciaron la “segunda etapa de la lucha cívica” que mantendrán hasta lograr que el Gobierno realice un diálogo nacional o que renuncie por su ineptitud ante la crisis económica, política y social que sufre el país.

Fueron trece días sin alimentarse. Téllez mantiene aún una dieta blanda. “Comida de enfermo”, dice. Mientras, espera que pasen las cuatro semanas que le recomendó el médico para comerse “un nacatamalazo”.

¿Cómo se siente Dora María Téllez después de 13 días en huelga de hambre?

Bueno, hay dos sentidos, uno con mucho ánimo y energía para continuar en esta lucha por la democracia y contra la carestía de la vida; y por el otro lado, pues, terminando de pasar esta primera etapa de la recuperación, entonces me siento todavía un poco cansada. Estoy acostumbrando de nuevo al estómago al alimento.

Tenemos que recorrer todo el país, todas las ciudades, para ir organizando este movimiento de manera que se puedan preparar nuevas protestas cívicas y que se pueda organizar esta resistencia cívica en toda Nicaragua.

¿Cómo se decidió que Dora María sería la huelguista?

Eso se planteó como cinco días antes. Yo lo propuse y yo me propuse. Discutimos bastante en la comisión ejecutiva porque una parte de los compañeros no estaban convencidos, pero, pues, no nos quedaba otra opción.

¿Por qué no estaban convencidos?

Porque creían que había mucho riesgo, pero yo insistí en que no teníamos otra opción. Ya nos habían dejado completamente sin remedio y solamente los recursos legales seguramente no iban a bastar. Había que apelar a la movilización del pueblo para frenar lo que querían hacer y que finalmente hicieron. Pero de todas maneras (esto sería) como el comienzo de una lucha que ya veníamos planteando en torno a tres temas: la necesidad de acabar con el pacto que tiene diez años de estar gobernando Nicaragua. Primero fue el gobierno Alemán-Ortega y ahora es Ortega-Alemán. Luego, para frenar la corrupción, el pacto ha acarreado una corrupción gigantesca y está todavía ahí y cada día sale más información de funcionarios públicos que utilizan el cargo para hacer dinero. Altos funcionarios de este Gobierno están creando empresas para negociar a costillas del Gobierno, del dinero venezolano. Después está todo el tema que ha planteado el MRS del uso discrecional de los fondos venezolanos como si fuera dinero personal del Presidente de la República. Y el tercer tema es la carestía de la vida. O sea, la gente pobre, simple y llanamente no puede comprar la misma cantidad de comida que compraba antes. Ya no digamos más comida. Están comprando menos arroz, menos frijoles… El gallopinto no está asegurado para la mayoría de la población.

¿Qué se logró al final?

Yo creo que se logró lo fundamental, colocar en la mira de la mayor parte del pueblo las características de este gobierno Ortega-Alemán, en estos tres campos. Creo que se logró despertar lo que puede ser un movimiento cívico que finalmente dé al traste con este pacto, logre el desmantelamiento del pacto, logre frenar la corrupción y a los corruptos y logre también sentar al Gobierno, al gran capital y a todo mundo, para poner atención a los problemas que están sufriendo los pobres con la carestía de la vida. Ésas son cosas que desgraciadamente no logran sensibilizar a la cúpula gubernamental, pero yo creo que el pueblo se ha sensibilizado que es necesario luchar y salir a las calles.

En el plantón que mantuvo en la rotonda Rubén Darío participaron muchos jóvenes, pero éstos corresponden a una clase socioeconómica que puede crear una brecha con la clase pobre, que es la mayoría.

Nosotros obtuvimos 200 mil votos en Managua y aquí no hay 200 mil personas de clase media. Nosotros obtuvimos votos de la gente pobre, ésa es la realidad. Es una ficción creer que el respaldo a la democracia y el asunto de la carestía es un asunto de la clase media. Es un asunto de los más pobres. Hay una señora que llegó, de 95 años, pobre, muy pobre, a decirme a mí “‘hable por los que no tenemos voz, porque a los pobres nadie los escucha, los pobres tenemos boca, pero no tenemos lengua”. Y así llegó otra señora del barrio (Jorge) Dimitrov a decirme que había una radio que estaba diciendo que los que llegaban (al plantón) eran resentidos sociales. Llegaron ex combatientes de la insurrección, compañeros que estuvieron conmigo en la toma del Palacio, compañeros del frente occidental Rigoberto López Pérez, compañeros de la Resistencia, campesinos de Matagalpa, de El Cuá, de Río Blanco, de Nueva Segovia, de Carazo, transportistas, taxistas, ésa es la gente que estuvo en el plantón. Claro, la gente que sale en la foto es la más conocida, pero la que llegó a decirnos “hay que seguir” es la gente trabajadora, gente que simplemente quiere cambiar la condición de este país.

¿Mientras eso pasaba, en qué pensaba?

Yo… quería escuchar… quería escuchar lo que cada quien tenía que decir. Yo vi ahí a compañeros, ex combatientes, desmovilizados, llorando porque esta cúpula que está en el poder quiere destrozar los ideales de la revolución. Ha traicionado los ideales de la revolución. También vi gente de la Resistencia que se sienten traicionados porque el gobierno Ortega-Alemán ha dejado de lado la sangre que los combatientes derramaron en Nicaragua. Pero también vi madres de héroes y mártires que dieron la vida de sus hijos y dijeron “aquí estamos apoyando”.

Creo que lo más importante fue la participación de los jóvenes porque si los jóvenes no salen a la calle el país no cambia y junto con los jóvenes tiene que salir mi generación también. Nosotros tuvimos que dejar las universidades, los trabajos, la familia, para ir a luchar contra la dictadura. ¿Cómo vamos a permitir que nuestros hijos, nuestros nietos, tengan que tomar las armas otra vez para luchar contra otra dictadura? Eso no nos puede pasar como nación.

¿Cree que sea posible?

Yo creo que nosotros no debemos permitirlo. El compromiso de mi generación, ahora como lo fue antes, es no permitirlo. Nosotros arriesgamos nuestra vida para derrocar a la dictadura. Eso no le tiene que pasar a nadie más y la única manera es que nosotros salgamos a la calle junto con los jóvenes. Si no, Nicaragua va a rodar por un despeñadero terrible donde nadie dice nada porque todo mundo tiene miedo. Para esta dictadura constitucional todo lo que no está totalmente incondicional a ellos, es malo, es perverso.

Durante la huelga de hambre usted siempre insistió en que estaba dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias, ¿pensó seriamente en la muerte durante esos días?

Sí. Lo pensé antes. En el segundo día de la huelga me coloqué frente al escenario de mi muerte, pues, frente a la posibilidad inminente de mi muerte y me sentí bien tranquila en realidad. Sentí más que tranquilidad, la palabra es serenidad. Cuando era combatiente siempre tuve mucha aprehensión, mucho miedo. Le tengo miedo a los accidentes de tráfico, a miles de cosas, pero en ese momento me sentí con mucha serenidad y eso me ayudó a estar concentrada en lo que tenía que hacer.

En el aspecto físico ¿cómo se iba sintiendo?

Mirá, no tuve mareos, no tuve dolor de cabeza, no tuve calambres. Tenía debilidad, tengo todavía mucha debilidad física, pero tenía mucha energía. La gente que llegaba me daba mucha energía, la gente que estaba haciendo oración también me daban mucha energía.

¿El carácter habrá influido también? Siempre se le vio activa.

Sí, puede ser. Pero bueno, Róger, que es jóven, también tenía una gran energía y una gran fuerza. Ese muchacho tiene un enorme valor y una gran fuerza interior. Es una persona valiosa, es un joven transparente, estaba ahí sin pelear por ningún cargo. Es hijo de una familia pobre, su mamá hace rifas y apenas podía llegar a acompañarlo. Para mí fue ejemplar, valioso, disciplinado y con una gran energía.

Hubo mucha gente que le acompañó en los plantones en la rotonda Rubén Darío. ¿De qué manera ustedes creen que se podría mantener o aumentar ese poder de convocatoria?

Nosotros vamos a organizar en todos los departamentos y en todos los municipios del país un movimiento cívico, por la democracia, contra la corrupción y de lucha por la carestía de la vida. A través de estos grupos cívicos vamos a organizar la resistencia y vamos a organizar distintas formas de protesta desde las movilizaciones en las calles hasta otro tipo de acciones.

¿Qué abarca ese “otro tipo”?

Todo lo que son formas de lucha cívica, la que la gente misma pueda convocar. Desde protestas en las casas, protestas de los productores, las amas de casa, los jóvenes, los estudiantes… dentro del marco de la protesta cívica, pacífica. Nosotros creemos que ése es el camino para que el gobierno Ortega-Alemán sea frenado.

El comandante Edén Pastora, Omar Cabezas, personas que lucharon junto a usted en la revolución minimizaron su huelga de hambre, incluso se burlaron.

Cada cosa tiene un tiempo. Te lo voy a poner de esta manera, esas personas que hablan ahora son personas distintas a las que yo conocí. Han cambiado tanto que se volvieron en parte lo que combatían. En el caso de Edén, es un funcionario gubernamental, pero muchas de las personas que están en esta cúpula Ortega-Alemán son gente que se convirtió en lo que combatía y es una enorme tragedia. En realidad yo no les tengo odio, no tengo animadversión contra ellos, sólo les tengo dolor porque es una enorme tragedia, espantosa, es una tragedia no sólo de ellos, es del país. Pero bueno, ellos tienen que verse en el espejo.

Después de esta huelga de hambre, ¿podría ser vista como símbolo de protesta?

Bueno, eso no lo puedo decir yo, sino más bien la gente. Yo creo que la mayoría del pueblo lo que siempre ha demandado es la dimensión moral de la política. En el país casi no se hace política con desprendimiento y yo creo que es algo que tenemos que rescatar. La política no tiene por qué ser inmoral, no tienen por qué ser sucia, debería estar de común acuerdo con la ética. No se trata de la ética personal, se trata de la ética cívica, del funcionario que tiene que cumplir con la Constitución y las Leyes y no obedecer órdenes que van en contra.

¿Cómo lograrían eso?

La tenemos que reconstruir todos.

Hay quienes dicen que se debería cambiar por completo a los personajes de la política actual.

Pero volverían a aparecer otros si no trabajamos en esa reconstrucción. Es decir, si nosotros permitimos que los corruptos anden en la calle sin señalarlos, que sean aceptables porque son buenos ladrones, entonces nunca vamos a resolver el problema. El país tiene que poner una raya contra la corrupción. El problema principal de los nicaragüenses viene de la división de quienes quieren la democracia y quienes no la quieren.

¿Luego de esta jugada electoral el MRS quedaría fuera de las elecciones presidenciales del 2011?

Es muy temprano decir que vamos a quedar fuera de las elecciones del 2011, yo te aseguro que el MRS va estar en las elecciones presidenciales del 2011.

¿A la fuerza o con violencia?

Nooo, violencia no. Nosotros hemos dicho que vamos a hacer lucha cívica. Vamos a lograr el derecho de elección para los nicaragüenses por la vía cívica. Yo creo que el país lo que requiere es hacer una revolución pacífica. Eso es lo que necesitamos, salir a la calle sin violencia de ninguna especie, pero salir todos.

Movilizar a la gente requiere dinero.

No requiere dinero, requiere voluntad, voluntarios que aporten dinero, poco a poco. Hubo gente que nos dio un córdoba, cinco córdobas. Hubo quienes nos apoyaron para pagar la hospitalización, por ejemplo, otros que apoyaron para producir viñetas. Eso es lo que se requiere, voluntariado. Nosotros no necesitamos tener un flujo de… claro, si tuviéramos un flujo de dinero sería muy bueno, pero lo que necesitamos es un voluntariado. Que cada nicaragüense haga lo que puede hacer para cambiar el país.

¿Qué panorama ve en las elecciones de noviembre?

Eso ya está arreglado, ya cada quien sabe lo que va a ganar y perder. Ya el gobierno Ortega-Alemán resolvió, ya se sabe que Alexis Argüello va ganar Managua, ya se sabe que a Alemán le dieron Bluefields y Granada. Daniel se queda con León y Estelí y probablemente Matagalpa, entonces es probable que Alemán se quede con Jinotega… ¡Eso ya está repartido!

¿Si tuviera la oportunidad de comunicarse con Daniel Ortega en este momento, qué le diría?

Que tiene que convocar a un diálogo nacional para frenar la carestía de la vida. Este Gobierno no está haciendo nada por los pobres, la inflación se está comiendo el dinero de la gente. La gente sólo puede comprar la mitad del gallopinto que compraba hace un año, ya no digamos de la carne porque eso está fuera del cálculo, pero tendría que darse cuenta el Presidente de la República, que vive en una burbuja, que la gente está sufriendo y que es urgente que el Gobierno, los empresarios, los sindicatos, los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales, los partidos políticos, los medios de comunicación, que todos nos sentemos para ver cómo enfrentamos la carestía de la vida. Es un problema de todos cómo enfrentar la inflación, la crisis económica. Si el Gobierno no lo hace, debería irse. Pero estamos hablando que el Gobierno tiene una oportunidad, fijate que no estamos pidiendo cargos. Discutamos las condiciones que el país tiene para enfrentar la carestía de la vida. La pelota está en la cancha del Gobierno, pero desgraciadamente no nos toca a nosotros resolver ese problema. Es un problema gravísimo y a penas está comenzando.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí