- En 1988 tenía 62 agentes para infiltrar al “enemigo”
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El Ministerio de Seguridad (Stasi) de la extinta Alemania Democrática, reconoció que “se cometieron grandes errores con la aplicación esquemática de experiencias cubanas en los conflictos con la Iglesia”, según consta en los archivos de inteligencia desclasificados que obtuvo LA PRENSA en Berlín.
Según el reporte de un agente de la Stasi en Managua, los errores cometidos tenían graves consecuencias, sobre todo porque los soviéticos tampoco tenían mucha experiencia en esa área. El caso más conocido fue el que la Seguridad del Estado ejecutó contra el sacerdote Bismarck Carballo, quien fue sometido a un escándalo público, montado en la calle y filmado por la televisión estatal. En ese momento el director de Radio Católica era uno de los principales críticos del sandinismo.
“Fue una mala jugada”, sostiene un alto mando de ese Gobierno que prefiere no revelar su nombre, pero agrega que aquella operación que se montó en 1983 causó el efecto contrario y llevó a la Iglesia católica a personificar la oposición contra el sandinismo, porque según él, de todos modos “la gente sabe desde tiempos remotos que los curas tienen mujeres e incluso hijos”.
Pero el trabajo de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) se concentró además de la labor contra la CIA y la Contra, en un tercer eje: la Iglesia. Los sandinistas consideraban que la CIA financiaba a la Iglesia católica y la había tomado como parte de su política contra el Gobierno.
LA PREPARACIÓN
Las operaciones de la Iglesia fueron etiquetadas como “diversionismo ideológico”, es decir, “una forma especial de la lucha ideológica del adversario por medio de métodos y medidas especiales, cuyo objetivo es debilitar la ideología revolucionaria”.
El objetivo de la Seguridad del Estado era, según los documentos de la Stasi, la infiltración en el sector radical de la Iglesia, asimismo querían información sobre planes e intenciones, pero “el peligro real” para ellos eran los líderes de la Conferencia Episcopal, específicamente ocho sacerdotes y colaboradores del cardenal Miguel Obando, los líderes de los movimientos catecúmeno, Ciudad de Dios y carismático.
En cuanto a los protestantes, la DGSE comenzó a actuar dentro del Instituto sobre Religión y Democracia (IRD).
La mención más importante de colaboración de la Stasi en la línea Iglesia, aparece entre marzo y abril de 1989, cuando un teniente coronel de apellido Hermann, instruye a unos 30 colaboradores del Mint con el objetivo de prepararlos para la campaña electoral. A su cargo es asignado el jefe de contrainteligencia Silvio Casco y el director de la línea de contrainteligencia ideológica Anuar Murrar.
Las instrucciones de los alemanes consistían en clases, talleres y ejercicios. Las instrucciones iniciaban con la historia de servicios secretos en Nicaragua, continuaban con medidas activas de encubrimiento, medidas para la desintegración, penetración, propaganda y contrapropaganda.
El enfoque de estos entrenamientos eran la Iglesia católica y la protestante, pero además, periodistas, nacionalistas, separatistas, disidentes e intelectuales.
Casco, de la Dirección General de Contrainteligencia empezó en 1981 con 45 colaboradores, la mayoría destinados a actividades contra la Iglesia católica y protestante, algunos cuantos en medios de comunicación y otros en el medio cultural.
En julio de 1988 el área de contrainteligencia tenía 12 civiles encubiertos y 50 colaboradores operativos en el área de diversionismo político-ideológico, calificados para reconocer las estrategias del “enemigo” en acción con métodos de reconocimiento, lucha y limitación encubierta. Sin embargo, nada impide que la Iglesia tenga más influencia en la población.
ESTADO DE EMERGENCIA
El decreto de Estado de Emergencia de 1985 tuvo un fin más que todo político, revela la Stasi: “La decisión (…) es para ir a la ofensiva en la política interna y demostrar a la Iglesia y oposición política que el FSLN tiene el poder en el país y no está dispuesto a entregar posiciones de poder decisivas”.
En los archivos de la Stasi se lee el comentario de uno de sus colaboradores en Nicaragua: “La división de Contrainteligencia dirige un trabajo defensivo efectivo y orientado centralmente en lo que se refiere sobre todo al trabajo operativo de reconocimiento, penetración y limitación del ala reaccionaria (de la Iglesia católica)”.
Una carta de marzo de 1981 explica que “las contradicciones entre el ala reaccionaria del clero que da el tono, bajo la dirección del cardenal (Miguel) Obando, y las masas simpatizantes de la Iglesia Popular, son particularmente grandes”.
La Stasi propuso al Mint apoyo en el fortalecimiento y desarrollo de un movimiento de oposición dentro de la Iglesia a través de “fuerzas progresivas”.
LA VIDA DE LOS OTROS
En 1985, durante los Juegos de la Juventud Socialista en Moscú, el contacto de la Seguridad del Estado en Nicaragua con los organismos de seguridad soviéticos y alemanes, era la nicaragüense Eva María Samqui, quien es nombrada en el expediente por el oficial contacto alemán Hugo Adam como “jefa del departamento de diversionismo ideológico”.
Veintitrés años después, Eva Samqui está en la vida civil, forma parte del directorio de la Red de Mujeres Contra la Violencia. Por ironías de la vida está nuevamente en la “acera de enfrente” en una organización en campaña permanente contra la derogación de la ley del aborto terapéutico, actual eje de convivencia entre la Iglesia católica y el Frente Sandinista que demuestra “parte de evolución e involución del pensamiento”, dice ella.
Sobre su actuar en el pasado, explica que hablar de arrepentimiento es una palabra muy religiosa. “Yo actué conforme a lo que creí en ese momento (…), fui consecuente en lo que creí, tuve ideales, creí en ellos, pero no siempre adelante de vos a la par tuya (otros) están con la misma convicción”, sostiene.
El mismo Carballo prefiere no “escarbar en el pasado”; desde el año 2000 el cardenal Obando y sus principales colaboradores, entre los que se encuentra Caballo, entraron en un proceso “de paz y reconciliación”.
Carballo “prefiere no hablar más del tema”, según dijo en una breve consulta telefónica.
SECTOR CATÓLICO
Los reclutas para trabajar contra la Iglesia eran orientados a considerar que “la peligrosidad de la Iglesia católica se demuestra no sólo en aspectos sociopolíticos, sino también en el papel que tiene como piedra angular para la estrategia de una agresión ideológica estratégica del imperialismo”, revela el documento secreto de la DGSE “Propuesta para el Entrenamiento en Diversionismo Ideológico”, encontrado también entre los expedientes de la Stasi.
La Iglesia católica contaba entonces con ocho oficinas clericales, once obispos, 82 congregaciones, 430 sacerdotes, 592 miembros de órdenes, 178 párrocos y 248 seminaristas, además tenía 108 secundarias, una universidad, un centro de asistencia social, cuatro centros de investigación y el 80 por ciento de la población creyente, enumeraba el documento.
“La capacidad de la Iglesia católica de movilizar a sus miembros está limitada a una de las más importantes actividades de todo 1986, el Congreso Eucarístico, donde participaron 36 mil personas”, sostenía el Mint.
Denuncias en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) demuestran, en cambio, el hostigamiento a Radio Católica, a sacerdotes como Herranz Ruiz e incluso a monseñor Amado Peña lo vigilaron con una tanqueta en el seminario de Monte Tabor.