Villa evitó la asfixia

[email protected] Ante una Suecia ordenada en el frente y cerrada en su defensa, España parecía resignada para un empate. Fue entonces cuando apareció David Villa, justo en el filo del tiempo, y tras quitarse de encima a dos defensores escandinavos, aguantó hasta la salida del arquero, para hacer el disparo que ha disipado la asfixia […]

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Ante una Suecia ordenada en el frente y cerrada en su defensa, España parecía resignada para un empate. Fue entonces cuando apareció David Villa, justo en el filo del tiempo, y tras quitarse de encima a dos defensores escandinavos, aguantó hasta la salida del arquero, para hacer el disparo que ha disipado la asfixia y revitalizado la ilusión de los españoles, con un éxito 2-1, que los ha dejado en las puertas de los cuarto de final, en la Eurocopa.

No fue un partido fácil para los españoles. Es más, durante treinta minutos los suecos, pero sobre todo Zlatan Ibrahimovic, los bajó de las nubes y los metió en aprietos, mientras le robaba el protagonismo a Fernando Torres, quien había situado adelante a España al minuto 15, luego de un córner disparado por Xavi, que tras hacer contacto con Villa y David Silva, Torres convirtió en gol.

Sin embargo, diecinueve minutos más tarde, Ibrahimovic, quien llegó encendido al juego, aunque lesionado, recibió un pase de Stoor, que lo agarró sin control, pero dio un giro y tras deshacerse de Sergio Ramos que ha tenido una actuación desafortunada, perforó a Iker Casillas para nivelar las acciones y borrar la sonrisa de los españoles.

¡QUÉ CLASE DE GOL!

Este período fue una pesadilla para España. Su ataque perdió fluidez, el toque que les ha distinguido de los otros clubes, fue sustituido por los pelotazos y se malograron las pocos ocasiones claras que fueron creadas. En ese momento, Ibrahimovic alcanzó su mayor nivel y la defensa española, afectada tras la salida de Carles Puyol, por lesión, lució todavía más nerviosa.

España siguió luchando ante una Suecia, que tras perder a Ibrahimovic en el descanso, perdió también su poder. En modo alguno, los escandinavos se desorientaron tanto como los rusos en el duelo inicial de los ibéricos, por el contrario, mantuvieron su intensidad en todo instante, pero sin la potencia y el olfato que sólo Ibrahimovic ofrecía.

Y aunque los españoles preservaron el control del balón, su ataque no ofreció variantes y era fácilmente neutralizado por la defensa de Suecia. Así las cosas, el empate pareció inminente aún con el dinamismo que le imprimieron los cambios hechos por Luis Aragonés.

Pero Villa, inadvertido en un amplio trecho, tenía reservado su mejor aporte para el final (90+2), para el momento cumbre, y tras un largo pase de Capdevila, haló el gatillo que permite a los españoles continuar con sus sueños, aunque todavía no tienen nada tangible.

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