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Ver Infografia > La selección de Croacia se impuso 1-0 al modesto anfitrión Austria, con toda lógica aunque sufriendo más de la cuenta, ayer en Viena, en el primer partido del grupo B de la Eurocopa 2008 de futbol, gracias a un gol de penal del volante Luka Modric a los cuatro minutos.
El equipo del técnico Slaven Bilic tomó el liderazgo provisorio de su llave, con tres puntos, a la espera del duelo que disputarán en segundo turno el favorito Alemania contra Polonia en Klagenfurt.
En un estadio de Viena colmado por casi 52,000 espectadores, el encuentro comenzó derecho para los croatas, cuando el defensor austriaco René Aufhauser volteó torpemente a Ivica Olic, que encaraba hacia la línea de fondo.
El árbitro holandés Pieter Vink no dudó en pitar y el centrocampista Luka Modric, nueva figura del Tottenham, se encargó de cambiar la falta por gol con un remate recto al centro de la portería de Jurgen Macho.
Durante el resto de la primera parte los croatas siguieron manejando el balón por el piso y se crearon alguna situación de peligro, aunque jamás con mucha claridad.
De hecho, en esos primeros 15 minutos el local pareció asfixiado, nervioso y estuvo a punto de quedarse con un hombre menos, porque el defensor del Middlesbrough inglés Emanuel Pogatetz se salvó milagrosamente de recibir una segunda tarjeta amarilla.
“Esta victoria nos da confianza para lo que sigue del torneo. El primer partido siempre es difícil y jugamos bien hasta los 35 minutos del primer tiempo. Después, Austria nos puso mucha presión y habrá que analizar los errores cometidos”, dijo Bilic.
En la segunda parte, los hombres de Josef Hickersberger mostraron decisión para buscar el empate y acorralaron a la ‘cuadriculada’ contra la valla de Stipe Pletikosa, quien terminó transformándose en la figura del partido.
El susto de un remate cruzado de Joachim Standfest, alguna trepada del capitán Andreas Ivanschitz y un tiro cruzado de Josip Simunic, paralizó a los numerosos hinchas croatas.
Las esperanzas locales se borraron del todo cuando un cabezazo del ingresado Roman Kienast, que milita en el futbol noruego, salió besando el poste de Pletikosa.