Joba Chamberlain, de los Yanquis, ha sido criticado por su modo de celebrar cada out. (LA PRENSA/AP)

Yo primero

Las celebraciones en Grandes Ligas [doap_box title=»¿Vale la pena?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Hace 30 años había algunos gestos, pero los jugadores entendían las ramificaciones de sus acciones. “Hoy en día, luego que alguien es golpeado, y el próximo tipo entra, el bateador se vuelve loco. Para mí, la cosa funcionaba mejor cuando los jugadores se velaban […]

  • Las celebraciones en Grandes Ligas
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Hace 30 años había algunos gestos, pero los jugadores entendían las ramificaciones de sus acciones. “Hoy en día, luego que alguien es golpeado, y el próximo tipo entra, el bateador se vuelve loco. Para mí, la cosa funcionaba mejor cuando los jugadores se velaban a ellos mismos. Tu golpeas a uno de los míos, y yo golpeo a uno de los tuyos. Estamos a mano. Seguimos hacia adelante”, dice Boone.

Hace treinta años no había celebraciones en el plato luego de un cuadrangular para ganar el juego. Ahora, los equipos celebran ese tipo de jonrones en junio más que lo que celebraban el out final de una Serie Mundial. Aaron Boone y Luis González conectaron dos de los hits para acabar partidos más grandes de este siglo. El cuadrangular de Boone ante Tim Wakefield de Boston envió a los Yanquis a la Serie Mundial en 2003. Soltó el bate de manera memorable en ese batazo. “Bueno, todo vale en esa situación”, dijo sonriendo Boone.

“Derek Jeter me dijo que él habría corrido las bases de espaldas. Con el sencillo de González contra Mariano Rivera ganó la Serie Mundial del 2001”. González brincó en el aire con alegría. “Eso fue algo totalmente diferente”, dijo González sonriendo.

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La mentalidad de hoy

TOMADO DE ESPN

En el único juego de vida o muerte en la temporada regular en la historia del Yankee Stadium, los Yanquis vencieron a los Medias Rojas en el día final de la temporada 1949 para ganar el gallardete y pasar a la Serie Mundial. “No celebramos en el terreno, ni siquiera nos estrechamos las manos”, dijo el ex segunda base de los Yanquis, Jerry Coleman. “Sólo corrimos hacia el camerino”.

Sesenta años después, las cosas han cambiado dramáticamente. Ahora los jugadores celebran todo el tiempo. Un lanzador hace un gesto con su puño, o sopla un imaginario humo desde su dedo índice, luego de ponchar a un bateador en la sexta entrada con ventaja de seis carreras. Los bateadores celebran cuadrangulares irrelevantes con choques de manos complicados y bailes elaborados, todo esto frente a los contrarios.

“El año pasado, un tipo —no voy a decir quién— bateó un doble contra nosotros en la octava o novena entrada cuando estábamos arriba por siete u ocho carreras”, dijo el jugador del cuadro de los Nacionales Aaron Boone. “Cuando llegó a la segunda base, aplaudió tres veces y apuntó al cielo. Yo estaba jugando en primera, siguiendo la jugada. Miré esto, y luego lo felicité. Le dije: ‘Hey, buena por ti’”, comentó.

Estas historias no se limitan al beisbol, están en todos los deportes y en toda la sociedad. Son, en parte, el residuo de ESPN, los programas de radio hablados, la internet, etc. Los jugadores de la NFL hacen de manera rutinaria la señal del primer down luego de una atrapada de 10 yardas en el primer parcial. Los jugadores de baloncesto colegial gritan hasta la ronquera cuando logran una canasta de tres puntos en la primera mitad. El beisbol fue el último deporte en utilizar gestos como esos, pero ahora se ha unido a la diversión. Pero para muchos, eso no es diversión.

“No me gusta. Es irrespetuoso para los jugadores y para el juego, el vanagloriarse así”, dijo Don Sutton, lanzador y miembro del Salón de la Fama. “Hoy, todo es sobre mí. No es acerca de los equipos ganadores o competidores. Hay demasiado individualismo en los deportes. Los veteranos me decían: No te luzcas ante tu oponente. Y no usábamos la excusa de ‘Estoy siendo como soy’. Eso lo resume todo. Es todo sobre el ‘yo’. Algunas de las cosas que se ven hoy en día son planificadas. No son espontáneas, se tienen que practicar. Si fueran espontáneas, emocionales, nadie tendría problema con eso. Pero los jugadores de hoy en día necesitan un coreógrafo para sus gestos”, añadió.

¿Y qué habría hecho Sutton si un jugador comenzara a vanagloriarse luego de conectarle un jonrón sin importancia?

“La próxima vez”, dijo Sutton, “vería cuántos botones le puedo tumbar de su camiseta”.

¿Y si un jugador le hubiera hecho eso a Bob Gibson? “Bob diría: La próxima vez, mejor que hagas un hoyo en la caja de bateo, porque te voy a enterrar. Lo escuché decir eso”, dijo Sutton.

El miembro del Salón de la Fama Frank Robinson, sobre los gestos de hoy en día, dijo: “Me molestan bastante. Algunas de las cosas que hacen estos tipos son ridículas. Son un puñado de jugadores egoístas y malcriados”.

¿Y que habría pasado si un lanzador soplara humo imaginario de su dedo índice luego de ponchar a Robinson?

“La próxima vez”, dijo Robinson, “le conectaría un jonrón, y luego le diría: ‘Sóplate esa’”, dijo.

No está claro cuándo comenzaron las celebraciones excesivas. “Todo comenzó con la TV, con Sports Center a principios de los ochenta”, dijo Robinson.

Sutton dijo: “Le echo la culpa a los juegos de vídeo. Mi hijo de 11 años tiene un juego de vídeo donde el bateador es golpeado por un lanzamiento y sale a correr a golpear al lanzador. Estamos enseñándoles a una generación de chicos que si pasa algo que no te gusta, corre a golpear al lanzador. El beisbol se refleja en un juego de vídeo”.

Algunos hablan de que el cambio en el decoro comenzó a finales de los ochenta, cuando el lanzador y miembro del Salón de la Fama Dennis Eckersley hacía un gesto con su puño luego de sacar el out final en un rescate. Para ese mismo tiempo, el lanzador de los Expos, Pascual Pérez, se daba la vuelta luego de un ponche importante. El cerrador de los rojos Jeff Brantley tiraba un golpe de upper al aire luego de cada salvamento. Otros han mencionado al ex relevista de los Rojos Brad Lesley, quien básicamente gritaba como un loco luego de conseguir uno de los 217 outs que logró en su carrera. Otros mencionaron a los lanzadores Joaquín Andujar y José Lima. Y entonces están todos los bateadores que lanzaban sus bates luego de conectar un cuadrangular.

Los gestos de Joba han generado mucha controversia. El relevista de los Yanquis en ocasiones hace un gesto enfático con su puño luego de un ponche en la octava entrada. No es sólo Chamberlain, sino también jugadores y lanzadores en todas las Grandes Ligas.

“No soy un gran fanático de lo que pasa hoy en día”, dijo el jardinero de los Marlins Luis González, quien tiene 40 años. “Luego de una victoria, todo el mundo tiene un choque de manos diferente, y todo el mundo está saltando. Yo sólo tengo un apretón de manos normal o quizás un choque de manos”.

González educa a los jugadores jóvenes sobre cuándo y cómo deben celebrar. “Temprano en el año, el campocorto de los Bravos Yunel Escobar soltó su bate y apuntó a las gradas luego de conectar un cuadrangular. Estábamos al frente 7-1. Luego del partido, fui donde él y le hablé en español para que me entendiera mejor. Le dije: ‘Hey, nosotros no jugamos el juego así’”.

Nadie está tratando de quitar emoción. Nadie está diciendo que los equipos no deben celebrar un cuadrangular para acabar un partido. Eso es bueno. Pero, según dice Luis González: “Hay un tiempo y lugar para todo. Uno tiene que escoger los momentos”.

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