(FOTOS LA PRENSA/O. VALENZUELA/Cortesía isaí madriz/Fotoarte: Bismark Rodríguez)

De los vientos al fuego

Mexicano viaja en bicicleta desde “la ciudad de los vientos” Chicago y pretende llegar hasta la Tierra del Fuego en una aventura que durará 3 años, todo por una causa benéfica. Actualmente se encuentra en Nicaragua y comentó con LA PRENSA su experiencia [doap_box title=»La indumentaria» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Rubén Isaí Madriz viaja a bordo de […]

  • Mexicano viaja en bicicleta desde “la ciudad de los vientos” Chicago y pretende llegar hasta la Tierra del Fuego en una aventura que durará 3 años, todo por una causa benéfica. Actualmente se encuentra en Nicaragua y comentó con LA PRENSA su experiencia
[doap_box title=»La indumentaria» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Rubén Isaí Madriz viaja a bordo de una bicicleta de ruta, acondicionada con dos bolsas en cada llanta. Una llena de herramientas para reparar la bicicleta, otra con comida, la tercera está llena de agua y en la cuarta carga ropa. En la parrilla trasera ubica el equipo para acampar.

Un feliz cumpleaños

Aunque en cada país hay una historia qué contar, Madriz afirma que una anécdota muy especial fue el día de su cumpleaños, que compró un pastelito y pensaba pasarlo sólo en el monte.

“Llegué a una caseta de inspección zoosanitaria para pedir agua y comencé a hablar con los tres ‘cuates’ que trabajan allí. Resulta que el cumpleaños de uno de ellos era igual que el mío y me quedé con ellos (…) no hicimos fiesta, pero celebré mi cumpleaños inspeccionando ganado y buscando garrapatas”, cuenta entre risas.

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    Aunque afirma sentirse cansado, nunca ha sentido ganas de desistir. “Llega el momento en el que extrañas tu familia, o simplemente te gustaría comer comida caliente o bañarte todos los días. Pero no me regreso porque quiero ayudar a la gente”, concluyó.

    Buena causa

    Un recorrido por más de 36 mil kilómetros, que lo llevará a visitar toda Latinoamérica a bordo de una bicicleta, es la travesía que inició Rubén Isaí Madriz, de 26 años, sin mayor compañía que su dotación de agua, alimentos enlatados y 200 dólares en el bolsillo.

    La aventura arrancó el 11 de septiembre del año pasado en Chicago, Estados Unidos y ya avanzó hasta nuestro país, donde Rubén se encuentra hoy. Continuará por toda Centro y Sudamérica hasta llegar a la Tierra de Fuego, al sur de Chile y Argentina. Luego retomará el camino para visitar los países del este del cono sur, hasta culminar la travesía en Venezuela, aproximadamente en mayo del 2009.

    A su paso por Nicaragua, el mexicano habló con LA PRENSA y comentó que la idea surgió de su primer recorrido —desde Chicago hasta California— con el que pretendía recaudar fondos para pagar su educación.

    En tierra pinolera se aplicó la vacuna contra la fiebre amarilla, lo que ha debilitado un poco su salud. Pero pretende iniciar el viaje hacia Costa Rica el próximo lunes.

    AYUDA SOBRE DOS RUEDAS

    Rubén, siendo inmigrante indocumentado, logró estudiar Biología Marina y Zoología en la Universidad de Humboldt, en California, gracias al beneficio que recibió de la fundación Jesús Guadalupe, que se especializa en ayudar a jóvenes indocumentados para ir a la universidad.

    “La inmigración no va a parar y la mayoría de mis compañeros son de todos los países. Además como no puedo ejercer mi carrera allá, entonces me dije: voy hacia el sur y trato de difundir lo que hace la fundación”, expresó.

    También indicó que busca el reconocimiento internacional de la fundación, ya que la ayuda monetaria se enfoca en Estados Unidos, entonces al ser más conocida, hay más oportunidades de apoyo y viajando en bicicleta es una buena manera de llamar la atención.

    INICIA LA TRAVESÍA

    El ciclista no conocía más al sur de Ciudad de México y ahora que se adentra a lugares donde no conocía afirma que ha sido una gran experiencia, porque conoce las particularidades de cada zona, aunque asegura no tener un país favorito, porque todos tienen algo especial. Por tener pasaporte mexicano, no necesita visa para entrar en ningún país, salvo en Paraguay.

    En Guadalajara ya sólo contaba con 50 dólares y la bicicleta tenía una fisura en las soldaduras de atrás. Tenía que cambiar la pieza, así que detuvo el viaje y trabajó por dos semanas en un negocio de Sushi.

    PEDALEO DIARIO

    Su rutina del día inicia cerca de las 5:00 a.m. Y hasta antes de caer el sol su principal actividad es pedalear. Si no encuentra un lugar donde pernoctar, acampa en sitios alejados de la ciudad, ya que siempre carga con una casa de campaña.

    El poco dinero que maneja lo gasta en comida y en las cuotas de entrada y salida de los países. Su desayuno y cena consiste en un vaso de avena y los almuerzos, productos no perecederos que complementa con frutas de temporada que adquiere en cada país.

    Pasa el día viajando en una bicicleta, que tendrá nombre antes de finalizar el recorrido. Otro de sus acompañantes es la soledad, para contrarrestarla llama a su mamá todos los días si puede y le escribe cartas a sus amigos y familiares.

    “En este tipo de viajes, cuando vas solo, hay un desgaste más que nada mental; el cuerpo se acostumbra, pero lo que más afecta es la mente. Si no estás mentalmente preparado, te aburres y te dan ganas de regresar; y aunque se extraña a la familia y los amigos, en el camino voy conociendo gente que me hace sentir bien”, aseguró Madriz, quien indicó que a veces la gente lo recomienda con sus familiares en otros países, para que pueda pasar las noches.

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