Los juicios por crímenes de guerra que llevan a cabo los estadounidenses en Bahía de Guantánamo enfrentan un nuevo obstáculo que pone en duda su credibilidad: los boicots de los acusados.
Tres supuestos agentes de Al-Qaeda han decidido boicotear sus juicios y se anticipa que otros harán lo mismo en momentos en que los militares se proponen juzgar a docenas de prisioneros en esta base norteamericana en Cuba.
Un saudí y un yemení, en audiencias anteriores al juicio, denunciaron esta semana a los tribunales y dijeron que no cooperarán con su defensa ni comparecerán en audiencias futuras.
Los abogados defensores dicen que deben respetar los deseos de sus clientes y que, de no hacerlo así, podrían enfrentar sanciones de las asociaciones de abogados de sus respectivos Estados.
El teniente coronel Bryan Broyles, que defiende a un supuesto agente de Al Qaeda, dijo que podría tener que pasárselas casi inactivo durante el juicio.
Los jueces militares han dicho a los abogados que deben seguir adelante con su defensa pese al boicot de sus representados, pero Broyles dijo que “casi seguramente” objetará esa orden.
El jefe de la Fiscalía, coronel Lawrence Morris, dijo desconocer si los boicots eran organizados, pero prometió seguir con los juicios.
De todos modos los boicots han planteado un dilema ético y podrían lentificar los juicios que debían comenzar en los próximos meses.
“Sin un esfuerzo creíble de la defensa, toda condena sencillamente carecería de validez ante la opinión pública mundial”, advirtió David Glazier, profesor en la Escuela de Derecho Loyola en Los Ángeles, quien ha analizado el sistema de la justicia militar.
Hasta ahora, 15 detenidos en Guantánamo han sido acusados. De los cinco que han comparecido ante un juez, tres han optado por no participar.