Los ministros de Finanzas y Hacienda de América Latina manifestaron ayer su preocupación por los impactos que tendría una desaceleración de Estados Unidos en los precios de las materias primas, una de las principales fuentes de la bonanza económica que vive la región.
Aunque Latinoamérica está mejor preparada para afrontar la embestida de la turbulencia financiera, los principales responsables de las finanzas de la región opinaron, durante la 49 Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que hay razones para empezar a angustiarse.
América Latina tiene ahora una mayor integración con la economía estadounidense y una inestabilidad de EE.UU. podría afectar a las naciones que más intercambio mantienen con este país.
Una posible caída de los precios internacionales de los productos básicos es otro de los factores que pudieran opacar el optimismo mostrado en cuanto al crecimiento económico de entre 4 y 4.5 por ciento para el 2008.