El filipino Manny Pacquiao siguió escribiendo su nombre en el boxeo con letras doradas, con la victoria que obtuvo el sábado al mexicano Juan Manuel Márquez, en una gran pelea de inicio a fin donde vimos lo mejor de ambos peleadores que deleitaron en todo momento a los aficionados que asistieron al Mandalay Bay de Las Vegas y los millones que seguimos el duelo por televisión.
Pacquiao ganó ajustadamente el combate por decisión dividida. El juez Duane Ford anotó 115-114 a su favor al igual que Tom Miller con un 114-113.
Jerry Roth anotó 115-112 para Márquez, tarjeta que no comparto, porque ha motivado al cuestionamiento de la victoria del peleador filipino, un verdadero victimario de púgiles mexicanos.
Pero más allá de la anotación de Roth, no hay duda de la victoria de Pacquiao. El filipino ganó, cierto que ajustadamente, pero lo hizo con su alucinante boxeo donde combina la velocidad y una potencia en sus golpes que detienen a cualquiera.
Márquez estuvo bien desde que sonó la campana.
En el inicio de la pelea le conectó golpes contundentes a Pacquiao, sobre todo con par de combinaciones potentes en el primer asalto, pero el asiático estuvo más constante en su golpeo, con un peligroso recto de izquierda y golpes en gancho que hicieron pensar mucho a Márquez.
Pero la clave de la victoria de Pacquiao, aunque Márquez no lo quiso aceptar en la conferencia de prensa posterior al combate, fue esa ventaja de dos puntos que logró el filipino en el tercer asalto, cuando lo envió a la lona con una rápida izquierda.
Esa caída le permitió a Pacquiao tomar el control del primer tercio de la pelea, perdiendo sólo uno de los primeros cuatros asaltos.
Es cierto que a partir del quinto, Márquez lució más agresivo, atacó y fue sacando ventaja en ese asalto y en el sexto, pero esa ventaja 10-8 que le dio la caída en el tercero al filipino, le permitió mantenerse arriba en las puntuaciones de los jueces.
No siempre el más agresivo conecta la mayor cantidad o los mejores golpes en una pelea. Pacquiao perdió tres de los últimos seis asaltos, pero nunca lució en malas condiciones o visitó la lona víctima del golpeo del mexicano.
Y esa ligera ventaja que consiguió Pacquiao en los primeros rounds, sobre todo con la caída del tercero, tienen a muchos cuestionando su victoria.
Para mí, Pacquiao terminó arriba con la mínima ventaja (114-113). Pero lo más importante, es que ambos dieron una lección de buen boxeo, de mucha estrategia, donde se puso en juego lo mejor de ambos peleadores.
México ha hecho historia en el boxeo. Sus boxeadores son de lo mejor, pero no se puede negar la victoria del filipino, que nuevamente se llevó a uno de leva, después del empate que ambos protagonizaron hace cuatro años, cuando Márquez visitó la lona en tres ocasiones.
Así es que Pacquiao ganó una vez más, para convertirse en el nuevo campeón superpluma del CMB. Y aunque se cuestione, su triunfo fue legítimo, como lo consiguió ante Marco Antonio Barrera y Erik Morales, a quienes ha vencido en par de ocasiones.