- Mauricio Mejía pretende llevar esperanza con su arte
El artista Mauricio Mejía visitó ayer el basurero La Chureca y presentó su obra Nuestra Señora de La Chureca, que consiste en la imagen de una Virgen sobre un altar decorado con basura.
Dicha pieza participó en la VI Bienal de Artes Visuales que se realizó el año pasado en nuestro país, y no estuvo exenta de críticas, tanto por usar imágenes religiosas como por considerar la basura como elemento artístico.
Sin embargo, Mejía expresó que se trata de arte conceptual que transmite un mensaje de esperanza, ya que cuando la negociación política, económica y social no progresa, hay que buscar el sentido del milagro.
“¿Por qué aparece una Virgen en Fátima, en Cuapa?… ¿por qué no aparece una Virgen aquí y hace el volado?, ¿por qué no soluciona, si también se puede?”, expresó el artista ante una multitud que impedía el acceso de los camiones de basura como forma de protesta.
LLAMAR LA ATENCIÓN
Mejía explicó que desde un inició el objetivo de la obra era llamar la atención sobre La Chureca, donde transcurre la vida de muchos nicaragüenses que buscan una esperanza para la vida en medio de la basura.
“Lo que yo le pido a las personas es que interpreten, no que hay que venir a ponerle candelitas a una Virgen”, añadió, indicando que se necesita mucha esperanza, mucha fe y mucha creencia en que se puede transformar la realidad.
El altar de Nuestra Señora de La Chureca ha cambiado las flores y los madroños por desechos; muy alegórico —según el artista— al hecho de que el hombre produce basura; no sólo una basura material sino también espiritual y social.
“El sentido de la obra es venir aquí y pedirles a ellos (habitantes de La Chureca) que me escucharan un poco; que no interpreten que traigo una Virgen; es una esperanza”, puntualizó.
POLÉMICA RELIGIOSA
Aunque el objetivo de la obra era llevar esperanza, ésta no fue muy bien recibida por algunas mujeres de La Chureca, practicantes de alguna denominación evangélica, quienes aseguraron que ellas rezan a Dios y que no podían poner sus esperanzas en una imagen que ni las ve ni las oye.