- La falta de campos deportivos es un mal que afecta a Managua, que con el paso de los años ha perdido sus espacios de esparcimiento y ejercicios
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Si usted tiene más de 30 años y ha vivido en Managua seguramente podrá recordar los campos deportivos donde jugó durante su niñez y juventud. ¿Verdad que sí? ¡Claro, tiempos que nunca se olvidan!
Ahora, háganos un pequeño favor. Comience a enumerar esos campos uno a uno, pero no incluya los parques en su lista. Le daremos un tiempo… ¿Ya? Bueno, intente asegurarse de que haya incluido a todos.
Le ofrecemos un detalle. Probablemente esos campos que recuerda no existen. No se asuste. No, no se trata de una creación de su mente. Ciertamente existieron. Alguna vez estuvieron, sólo que ya no.
De acuerdo a una lectura de las estadísticas de urbanismo que guarda la Alcaldía de Managua y que comparten historiadores, desde 1970 hasta nuestros días han desaparecido —y no por arte de magia— más de una tercera parte de los campos donde se practicaba deporte.
La mayoría de esos sitios se utilizaba para desarrollar las disciplinas de beisbol y futbol, principalmente. Otros, aunque sin prestar las condiciones adecuadas, eran los campos de entrenamiento del atletismo.
CRECIMIENTO DESORDENADO
Por supuesto, eso se explica por el crecimiento desordenado que ha tenido Managua en los últimos años, después del terremoto de 1972. Actualmente, seis de cada diez nicaragüenses viven en una zona urbana.
La Alcaldía de Managua señala que la capital concentra el 41 por ciento de la población urbana del país. Una estadística que está ligada a muchas circunstancias, especialmente a la búsqueda de un trabajo.
Esa realidad ha sido reflejada en un estudio que recientemente publicó la división de Población del Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El estudio indica que el año pasado el 78 por ciento de la población de Latinoamérica y el Caribe vivía en una ciudad, y pronostica que será un 83 por ciento en el 2025 y un 88 por ciento para el 2050.
En contraste, el informe indica que el 40 por ciento de la población asiática y el 38 por ciento de la africana residían en una ciudad en el 2007. En resumen, se explica que más de la mitad de la población de Latinoamérica reside en una zona urbana.
Esta tendencia se refleja fácilmente en ciudades como Sao Paulo, México D.F. y Buenos Aires, que actualmente se encuentran entre los núcleos urbanos con más de 10 millones de habitantes.
El informe asegura que la población mundial que vive en una ciudad se duplicará de 3 mil 300 millones a 6 mil 400 millones en el 2050. Por primera vez más de la mitad de los habitantes de la Tierra residirán en una zona urbana.
“LA GENTE HACE LO QUE QUIERE”
Para Managua el costo ha sido caro, porque el crecimiento no sólo es desordenado, sino “descalabrado”, como lo dijo en el 2004 el entonces alcalde Herty Lewites. “En Managua la gente hace lo que quiere”, señalaba.
Lewites se refería al incumplimiento de las normas mínimas de construcción y urbanismo, que ciertamente existen en los papeles, pero no en la realidad. Una muestra de eso son los conocidos asentamientos espontáneos.
La Alcaldía de Managua los denominó “Urbanizaciones Progresivas”, aunque no progresan nada. Estos sitios se han desarrollado en áreas verdes, antes usadas como campos deportivos.
Algunos de los lugares que han sido elevados a “Barrios” también se desarrollaron en esas áreas deportivas, e irónicamente unos conservaron el nombre con el que eran conocidos los campos.
El Barrio Manchester está situado precisamente donde en la época de los 50 y 60 era un “complejo” de campos deportivos que llevaba el mismo nombre, según recuerda el director de Patrimonio Histórico Municipal, Roberto Sánchez.
De acuerdo a registros, existen más de 350 asentamientos en Managua, con unos 450 mil habitantes, aproximadamente. Y casi el 90 por ciento se levantaron en sitios donde se practicaba deportes.
OTROS INCONVENIENTES
La responsable de la Dirección de Deportes de la Alcaldía de Managua, María Antonieta Ocón, ha dicho que existen casos en los que pobladores se hacen de espacios en campos deportivos para montar sus negocios.
“Tenemos casos en los que no podemos promover actividades deportivas, porque algunas personas, buscando la vida, ponen negocios, y luego cuesta explicarles que no pueden estar ahí”, comenta Ocón.
Una ciudad sin campos deportivos no sólo se hace menos activa, sino que se encamina a una lucha —sin protección— ante los padecimientos propios de la inactividad física humana.
“El deporte juega un papel importante a escala individual, comunitaria, nacional y mundial. El deporte realza nuestras habilidades personales, nuestra salud en general y el conocimiento de nosotros mismos”, rezó un documento de la ONU a propósito del Año del Deporte, en el 2005.
“En el ámbito nacional, el deporte y la educación física contribuyen al crecimiento económico y social, mejoran la salud pública y unen a las diferentes comunidades”, añade el documento.
EL EJEMPLO CHINO
El Gobierno de China anunció en el 2007 una inversión de 130 millones de dólares, para la construcción de instalaciones deportivas, con el propósito de mejorar la salud de la juventud china.
De acuerdo con el programa basado en la Ley de Cultura Física, aprobada en 1995, los alumnos tienen que dominar al menos dos deportes, y realizar actividades físicas durante —por lo menos— una hora cada día.
Una investigación a nivel nacional reveló que en las ciudades chinas uno de cada cuatro niños sufre de exceso de peso. El 58 por ciento de los estudiantes en la primera fase de la escuela secundaria padece de miopía.
Esa tasa alcanza el 76 y 83 por ciento en la segunda fase y en la universidad, respectivamente. Expertos atribuyen el fenómeno al estilo de vida moderno y al particular sistema educativo chino.
En la actualidad, el 56 por ciento de los alumnos chinos hace deportes una hora al día, pero la mayoría son estudiantes de escuelas primarias. China ha establecido la meta de elevar esa cifra hasta el 85 por ciento.
Por supuesto, las realidades son distintas. China es la nación con la economía de mayor crecimiento en el mundo. Y Nicaragua uno de los países más pobres del continente americano.
En China y otros países se han construido en las comunidades urbanas y sitios de mayor cantidad de viviendas, jardines, parques, estadios, gimnasios y locales de cultura física, para la población.
El departamento de Managua tiene un área de 544 kilómetros cuadrados de extensión; y 273.7 kilómetros pertenecen a la cabecera departamental. Se estima una población de 1 millón 300 mil habitantes, de los cuales casi un millón residen en el núcleo urbano.
La cantidad de parques ascienden a unos 130 en la ciudad, según la comuna. Y la población menor de 25 años supera los 500 mil habitantes. Es decir, más del 50 por ciento de la población de Managua es joven. Y no tienen opciones.
Ni se hable de la cantidad de campos deportivos. Existen 165 instalaciones, y se cree que han disminuido en un 80 por ciento, en comparación a 50 años atrás, según los historiadores Sánchez y Bayardo Cuadra.
Las estadísticas se traducen en la práctica de una manera sencilla. Cuando no hay opciones de recreación, saltan los grupos antisociales y las adicciones a sustancias prohibidas. Son opciones con más ofertas.