Vicente Padilla. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Las armas de Padilla

Ver Infografia > Warren Spah sabía algo de pitcheo. En su gran carrera de 21 años, ganó 20 partidos en 13 ocasiones, y con 363 triunfos, es el zurdo más ganador de la historia. Pero cuando le consultamos sobre el arte de lanzar, habló primero del bateo. “Batear es venirse con tu swing en el […]

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    Warren Spah sabía algo de pitcheo. En su gran carrera de 21 años, ganó 20 partidos en 13 ocasiones, y con 363 triunfos, es el zurdo más ganador de la historia. Pero cuando le consultamos sobre el arte de lanzar, habló primero del bateo.

    “Batear es venirse con tu swing en el instante exacto y golpear el lanzamiento. Pitchear es evitar que eso ocurra”, dijo el tirador, que nunca ponchó a 200 en una campaña, pero que incluso a sus 42 años, tuvo aliento para un récord de 23-7 y 2.60.

    Sin duda, la clave en Spahn era el control, es decir la habilidad para lanzar strikes, algo que luego se redefinió como localización o comando y que es la capacidad de dar strikes de calidad. Ir al sitio correcto en el tiempo correcto y desajustar.

    ¿Cómo anda Vicente Padilla en ese aspecto?

    «Siempre he tenido buen control pero la lesión que tuve en mi brazo el año pasado, afectó también mi localización, como es lógico», dice Padilla, tras una fuerte sesión de entrenamientos en el Estadio Nacional Denis Martínez.

    Observe este dato: en el 2002 con los Filis, Padilla lanzó 206 innings en los que dio 53 bases, es decir, un promedio de 2.31 transferencias por juego. El año pasado con Texas, trabajó en 120.1 episodios y concedió 50 boletos, es decir, casi 4 (3.74) por desafío.

    Y considerando el nivel de precisión de los bateadores de Grandes Ligas, la diferencia entre el Padilla del 2002 y el del 2007, fue enorme. «Si la bola se eleva un centímetro más del sitio donde debería ir, no tendrás éxito. Te van a matar», dice Denis Martínez.

    ¿Cómo estará Padilla ahora?

    Hay dos aspectos esenciales para triunfar en el box: la voluntad para realizar un buen entrenamiento y la capacidad de tener control sobre todos los envíos en el juego. Pero esas dos condiciones necesariamente necesitan combinarse con la inteligencia.

    Los pitcheres inteligentes saben qué hacer en el entrenamiento y en el juego. Aprenden a descubrir las debilidades en los bateadores y sus tendencias a través del conteo y en situaciones particulares del juego. Atienden incluso hasta la dirección del viento.

    «Con los años uno va aprendiendo de los errores. Yo nunca he estado empeñado en ponchar a todo mundo. Lo que busco es sacarlos outs y mantenerme el mayor tiempo posible en el montículo», ha dicho Padilla en otras ocasiones.

    A diferencia de años anteriores, Padilla comenzó a entrenarse temprano. Desde enero corre, se ejercita y lanza para una campaña que inicia en abril. Así que en ese sentido, parece ir bien preparado para una temporada que podría ser exitosa.

    Pero ahora, queda por descubrir qué tan agudo y preciso será Vicente manejando sus armas una vez que se cante el play ball. Y ahí vamos a averiguar si preparación física y madurez intelectual, halan parejo en este prometedor 2008.

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