- Arritmias, infartos y muerte súbita, entre otros temas, han sido investigados por el nicaragüense Álvaro Mayorga
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Corresponsal/Miami
Tiene espíritu vanguardista y su pasión es sanar corazones enfermos. Gran parte de su vida la ha vivido entre libros de Medicina, cuidando pacientes, investigando cómo curar y mejorar la calidad de vida del ser humano y ejerciendo la noble tarea de compartir sus conocimientos a nivel nacional e internacional.
Se trata del doctor Álvaro Mayorga Cortés, médico cardiólogo-internista, un nicaragüense radicado en Miami con 25 años de labor clínica, que de forma paralela la ejerce con la investigación y la docencia en importantes hospitales y universidades en Miami.
Es un investigador que ha hecho innumerables aportes a la ciencia médica, coautor de cuatro importantes libros de Medicina en Estados Unidos, ex director de la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Jackson Memorial, autor de artículos de investigación en cardiología, que han aportado a la literatura mundial en esa materia, y conferencista internacional.
Trabaja en el departamento de Cardiología del Hospital Baptist y es profesor clínico de Cardiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.
UNA GRAN PASIÓN
Su pasión por la investigación médica data desde los inicios de su práctica médica profesional, a mediados de los años setenta.
Implementó el uso de la tecnología para monitorear las presiones cardíacas en el lado izquierdo del corazón, un procedimiento científico que hasta ese momento se ponía en práctica.
En esa misma época, el galeno recuerda haber investigado e implementado la realización de los registros eléctricos intracardíacos, en asociación con el doctor Agustín Castellano, de origen cubano.
Esa investigación permite hoy realizar un análisis exhaustivo al corazón del paciente y ofrece un diagnóstico preciso sobre los daños que pueda tener ese importante órgano del cuerpo y así aplicar el tratamiento adecuado.
El doctor Mayorga es un médico como muy pocos, combina las tres bases de la Medicina en el ejercicio de su profesión: atención al paciente, investigación médica y docencia.
Asegura que la docencia es una consecuencia natural, para transmitir el conocimiento adquirido y la experiencia a las nuevas generaciones de médicos.
Un inicio nada fácil
“La parte difícil es cuando uno recién llega a Estados Unidos, por razones obvias, primero la lengua, segundo las diferencias propias de practicar una profesión en Estados Unidos”, afirma. Aprendió el idioma al llegar a este país y reconoce que fue un proceso difícil durante los primeros meses.
Aprender en hospitales universitarios americanos, donde tuvo que trabajar y competir con médicos bien preparados de ese país y de otras partes del mundo, se convirtió para el galeno en un gran reto y en una experiencia extraordinaria que hoy acaricia desde su posición profesional.