- Situado muy cerca de la capital, Santa Teresa ofrece un turismo ecológico y artesanal que se mezcla con expresiones culturales
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Dejar la congestión de la ciudad para un encuentro con la naturaleza es un buen plan para el fin de semana, sobre todo si para conseguirlo no necesita viajar tanto.
El municipio de Santa Teresa, en Carazo, (ubicado al sur de Managua, a una hora aproximadamente) ofrece varias alternativas para cambiar de ambiente.
Lo ideal es iniciar el viaje desde muy temprano para observar el brumoso paisaje que ofrece El Crucero, además el aire frío que terminará de despertarlo marca el inicio de la aventura.
Le recomendamos hacer una parada en el Mercado de Artesanías de Jinotepe, donde podrá disfrutar de un rico gallo pinto acompañado de una taza con café de palo y adquirir alguna pieza decorativa labrada en piedra o barro para su hogar. Si prefiere, tiene la opción de comprar camisas bordadas a mano.
HACIENDO DULCES Y MELCOCHAS
Una experiencia diferente posible en Santa Teresa es conocer las recetas artesanales del dulce y la melcocha.
En Trapiche de Potrilleros será atendido por don Eugenio Martínez, quien le explicará el proceso de elaboración del dulce y el alfeñique, ambos a base de jugo de caña.
Seguramente le permitirá que participe en el proceso, ya sea exprimiendo la caña, lavando el jugo o removiendo la mezcla en una pileta, donde a fuego muy alto irá adquiriendo el color y la consistencia adecuados.
Puede pedir que le enseñen a hacer los alfeñiques, un dulce que se logra batiendo una pequeña cantidad de mezcla con la ayuda de una espátula de madera y con movimientos circulares, hasta que adquiera el color de una cajeta.
También puede darse el lujo que vertir la mezcla en los moldes que le darán forma a las tapas de dulce; un verdadero juego para quienes ven el procedimiento por vez primera.
Pero no se olvide de pedir su vaso de guarapo — el jugo de la caña— que mezclado con limón será una verdadera bebida vigorizante.
Luego en la casa de Concepción Castillo puede ayudar a preparar la mezcla para las melcochas: combinando azúcar, agua y limón.
Una vez lista la mezcla, puede comenzar a formar y dar color a las diferentes figuras que incluyen desde muñecas y zapatos hasta pequeñas aves. Al principio será difícil, pero con el tiempo agilizará la mano hasta formar figuras más complejas.
CONTACTO NATURAL
Después de aprender a elaborar los dulces tradicionales, diríjase a la reserva Lomas del Viento, donde Marcial Umaña lo llevará a recorrer el sendero de los ceibos, que según el guía, era recorrido por el cacique Diriangén.
Mientras camina, olvidándose por completo de la agitación citadina, podrá encontrar un ceibo de aproximadamente 600 años, un árbol centenario que necesita doce personas para ser bordeado.
Si continúa perdiéndose en la naturaleza observará una amplia variedad de aves, además de lechuzas y nuestro pájaro nacional el guardabarranco. También puede deleitarse con el ocio de algún perezoso, que colgado de las ramas se limitará a mirarlo.
Regresando al punto de partida, disfrute de un suculento pelibuey asado y luego visite el zoocriadero de iguanas, que le permitirá conocer más de la vida de estos reptiles.
Pero no se vaya sin ver a los monos congos, que con sus gritos anuncian su llegada cuando la tarde se dispone a caer.