Los mitos del movimiento antiinmigrante

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] [/doap_box] Ya es hora de demoler el mayor mito del movimiento contra la inmigración que ha proliferado en los últimos dos años en Estados Unidos, y que podría incidir en el resultado de la contienda presidencial del 2008: que los grupos antiinmigrantes no son antihispanos ni están contra la inmigración legal, […]

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Ya es hora de demoler el mayor mito del movimiento contra la inmigración que ha proliferado en los últimos dos años en Estados Unidos, y que podría incidir en el resultado de la contienda presidencial del 2008: que los grupos antiinmigrantes no son antihispanos ni están contra la inmigración legal, sino que tan sólo combaten la inmigración “ilegal”.

Antes de explicar por qué la mayoría de los aspirantes republicanos a la Presidencia —con la excepción del senador John McCain—, y los cruzados antiinmigración de la TV por cable, tanto de CNN como de Fox News, están engañando al público cuando afirman que sólo se oponen a la inmigración “ilegal”, permítanme explicar el motivo de esta columna.

La semana pasada, después de escribir que los candidatos “antiinmigración” habían perdido en las primarias de New Hampshire, me llegaron de inmediato más de 100 emails que me criticaban por describir a los aspirantes republicanos Mitt Romney, Mike Huckabee y otros como “candidatos antiinmigración”.

Ellos no son candidatos “antiinmigración”, sino “antiinmigración ilegal”, protestaban los lectores, con varios grados de enojo. De manera que aquí va mi respetuosa respuesta a este y otros grandes mitos del movimiento antiinmigración:

* Mito No. 1: “Sólo estamos en contra de la inmigración ilegal. Los inmigrantes indocumentados tienen que ponerse en fila, detrás de los que están tramitando su inmigración legalmente”. Es un razonamiento tramposo, porque no se puede exigir a la gente que se ponga en la fila, cuando en la mayoría de los casos no hay fila en la que ponerse.

Mientras el mercado laboral estadounidense esté demandando 1 millón y medio de inmigrantes en su mayoría no calificados por año —y demandará más en los próximos años, a medida que aumente el nivel de educación de la población estadounidense—, el actual sistema inmigratorio admite un promedio de 1 millón de inmigrantes legales al año, y casi todos ellos ya residen aquí.

“Existe una enorme desigualdad entre las necesidades del mercado laboral estadounidense y el otorgamiento de visas para entrar al país”, me señaló Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, un grupo que apoya tanto la seguridad de las fronteras como la legalización de muchos de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Lo que es más, la mayoría de los grupos antiinmigración quieren reducir los niveles de inmigración legal existentes. La Federación para la Reforma Inmigratoria de EE.UU. (FAIR), una organización favorita de los programas de televisión por cable que vapulean a los inmigrantes hispanos, quiere reducir las cuotas de inmigración legal existentes de 1 millón de personas por año a alrededor de 300,000 personas anuales.

* Mito No. 2: “Los grupos antiinmigración no son antihispanos”. Tal vez muchos no lo sean, pero ¿escuchó usted alguna vez a los aspirantes republicanos o a los cruzados antiinmigración de la TV por cable denunciar a los inmigrantes ilegales que vienen de Canadá?

Además, la histeria antiinmigración ha creado una atmósfera hostil que afecta a todos los hispanos, tanto legales como indocumentados, en varias partes del país, tal como han demostrado los estudios recientes realizados por la Liga Antidifamación y el Southern Poverty Law Center.

“Estamos viendo más discriminación y mayor hostilidad”, me dice Michele Waslin, del Immigration Policy Center. “Cualquiera que tenga apariencia hispana o un apellido hispano está siendo tratado como si fuera un indocumentado”.

* Mito N0. 3: “Somos una nación respetuosa de la ley, y la ley dice que todos deben ingresar legalmente al país”. Sí, pero Estados Unidos también es una nación de inmigrantes. Y, vale la pena mencionarlo, la mitad de los inmigrantes indocumentados entran legalmente al país, y permanecen luego del vencimiento de sus visas.

* Mito N0. 4: “Construir una valla en la frontera resolverá el problema”. Falso. Mientras el ingreso per cápita de EE.UU. siga siendo cinco veces mayor que el de México, y mientras el mercado laboral estadounidense siga requiriendo millones de trabajadores no calificados para ocupar puestos que los estadounidenses no quieren desempeñar, la gente seguirá cruzando la frontera como sea, saltando la cerca, cavando túneles, o entrando a través de Canadá.

* Mito No. 5: “Los que criticamos a los grupos antiinmigración apoyamos una ‘amnistía’ y la existencia de ‘fronteras abiertas’”. Tonterías. En lo que a mí respecta, me parece bien que se proteja la frontera, y estoy a favor de permitir la legalización de millones de trabajadores indocumentados que hayan pagado impuestos y estén dispuestos a aprender inglés.

Mi conclusión: La única manera de resolver la crisis inmigratoria será legalizar a los trabajadores indocumentados que hayan cumplido ciertos requisitos, otorgar más visas para empleos que se necesitan, e incrementar la integración económica con México y el resto de Latinoamérica para disminuir la pobreza y la presión migratoria. Todo lo demás es, en su mayor parte, demagogia populista.

Corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald

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