He aquí tres cosas que me parecieron interesantes de las elecciones primarias del martes en New Hampshire, en las que la candidata demócrata Hillary Clinton y el candidato republicano John McCain cosecharon victorias que desafiaron todos los pronósticos de los encuestadores.
Primero, la carta antiinmigratoria no les sirvió de mucho a los candidatos republicanos en New Hampshire.
Contrariamente a lo esperado, McCain triunfó a pesar de los virulentos ataques de sus correligionarios republicanos, encabezados por Mitt Romney, que lo acusaron de ser demasiado blando con los 12 millones de inmigrantes indocumentados.
Según las encuestas en boca de urna, el tema de la inmigración no estuvo entre los tres más importantes para los demócratas, y ocupó el tercer puesto en importancia para los republicanos.
“El triunfo de McCain es buena noticia para todos los que apoyamos una reforma inmigratoria integral”, me señaló el encuestador del partido demócrata, Sergio Bendixen. ‘Su campaña no fue afectada por los que alegaban que no era suficientemente ‘duro’ en materia de inmigración”.
McCain ha sido uno de los principales propulsores del ambicioso proyecto de reforma inmigratoria del 2007, que propugnaba una mayor seguridad en las fronteras y un camino hacia la legalización de millones de extranjeros indocumentados.
Romney, Mike Huckabee y otros aspirantes a la candidatura republicana alegan que la propuesta de McCain equivale a una “amnistía”, y reclaman —algunos más explícitamente que otros— la deportación masiva o invitación a salir del país de todos los inmigrantes indocumentados.
Es cierto que McCain se benefició gracias a la ley electoral de New Hampshire, que permite a los independientes votar en las primarias de ambos partidos.
No obstante, los independientes —cuyos votos serán cruciales en la elección nacional— no fueron seducidos por quienes siembran el miedo a la inmigración y reclaman medidas más severas contra los indocumentados.
“El tema de la inmigración resultó ser un perro que ladra, pero no muerde”, me dijo Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, un grupo de Washington DC que apoya una reforma inmigratoria moderada.
“Romney ha invertido millones de dólares para convertirse en el héroe de las fuerzas antiinmigratorias, pero eso no se tradujo en votos ni en Iowa ni en New Hampshire”.
Los encuestadores predicen que la inmigración seguirá siendo un tema importante, pero hay cada vez más dudas de que pueda convertirse en un tema definitorio en la elección presidencial.
“Lo que se demostró en New Hampshire es que los buenos candidatos que basan su campaña en otros temas y no hacen demagogia con la inmigración pueden ganar”, me dijo el encuestador John Zogby, de Zogby International.
En segundo lugar, los resultados de New Hampshire hacen que el voto hispano sea cada vez más importante en las primarias de las próximas semanas, especialmente para los demócratas.
Al no haber un ganador claro en Iowa y New Hampshire —dos Estados de población casi exclusivamente anglosajona— los hispanos jugarán un papel de mayor relevancia a medida que se realicen las primarias de Nevada, Florida y otros Estados, donde los hispanos representan más del 10 por ciento del Padrón Electoral.
Y si la campaña aún no tiene ganadores claros el “súper martes” del 5 de febrero, los hispanos serán un factor decisivo: entre los Estados que realizarán primarias ese día están California, con casi un 20 por ciento de votantes hispanos, Nuevo México, con 36 por ciento de votantes hispanos, y Arizona, con un 12 por ciento. Seis millones de los casi 10 millones de votantes hispanos votarán el 5 de febrero.
En tercer lugar, el triunfo de Hillary Clinton el martes fue vital para su campaña, pero no fue una victoria aplastante. Al ver los discursos de Clinton y Obama, al final de la jornada electoral, parecía que Obama había ganado y Clinton había salido segunda.
Mientras Obama hizo un apasionado discurso al estilo de Martin Luther King en torno al tema de que “algo está ocurriendo en América”, Clinton leyó un discurso cuidadosamente preparado, en el que decía estar iniciando una nueva fase de su campaña, en la que hablaría desde el corazón.
Obama seguirá siendo un formidable contrincante en la contienda demócrata.
Mi conclusión: las primarias de New Hampshire representaron una victoria para los candidatos volcados hacia el centro del espectro político, como McCain, Clinton y, en cierto sentido, Obama, y una derrota aplastante para los candidatos que adoptaron discursos demagógicos, incluyendo Romney y el populista demócrata John Edwards.
Y hasta ahora, la retórica contra los inmigrantes indocumentados ha sido un tema de alta intensidad para un sector de la población, pero que —por suerte— no se ha traducido en un aluvión de votos.