- Latinoamérica en la mira de autoridades y empresarios de EE.UU.
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MIAMI/ESTADOS UNIDOS
Nadie pensaría que un lustrabotas griego podría ser la principal fuente de inspiración para un gran negocio entre Brasil y Florida.
Pero el gobernador de este estado de Estados Unidos, Charlie Crist, se remite a esta historia, la de su abuelo que terminó levantando su propia cadena de limpieza de calzado, para impulsar la campaña que tiene entre manos: transformar a Florida en uno de los grandes productores de etanol del mundo.
Crist ve similitudes entre este desafío y el de su abuelo. Y es que para Florida, el tercer estado más demandante de gasolina de Estados Unidos, con 8,700 millones de galones anuales, abandonar su adicción al petróleo y transformarse en un proveedor confiable del etanol a partir de nada podría generar US$100,000 millones anuales en negocios.
El reto no es fácil. Tan sólo producir combustible mezclado con 10 por ciento de etanol, como se quiere, significaría una producción de 870 millones de galones anuales, lo cual sólo podría cumplirse en un 40 por ciento, según cálculos del Departamento de Agricultura.
Pero el gobernador cree que puede contar con ayuda para conseguirlo: el conocimiento y las inversiones provenientes especialmente de Brasil, donde la fabricación de este alcohol hecho de ciertas plantas ya es una industria desarrollada.
Condiciones naturales no le faltan al Estado que conduce Crist. Florida es rica en caña. Y aunque por el momento es más lucrativa la producción de azúcar, hay varias opciones, como “la producción de etanol a base de celulosa, hojas de palma o cáscaras de cítricos”, de acuerdo con el doctor George Philippidis, experto en biocombustibles del Center for Energy and Technology of the Americas, con sede en Miami.
“Florida puede convertirse en el motor de la industria de los biocombustibles en toda la nación gracias a su excelente ubicación como puerto de entrada al país y a sus recursos naturales, más fáciles de convertir en etanol que el maíz”, dice.
BRASILEÑOS EN EL RADAR
Buscando socios para concretar estos planes, Crist realizó una gira por Brasil, Argentina y Chile en la que acordó alianzas y contratos para empujar la industria. “El talento brasileño en el área de los biocombustibles es impresionante”, dice Crist. “Queremos hacer negocios con ellos”, sostiene.
La nación sudamericana está en el negocio de la producción del etanol desde hace 40 años y gracias a esa industria ha logrado la autosuficiencia energética y recibe ingresos de US$6,200 millones al año por exportaciones. Su salto ha sido impresionante: hoy produce 2,500 millones de litros de etanol al año, mientras que en 2000 la cifra era de 95 millones.
Según Crist, la participación brasileña en el megaproyecto contemplaría tanto la realización de joint ventures de producción con capitales locales como la provisión del combustible para satisfacer la enorme demanda futura del Estado.
Los líderes brasileños que se reunieron con Crist y su delegación durante cinco días parecen concordar con esta aserción.
Más de 2,000 empresarios, incluidos los representantes de la poderosa Federación de Industrias del Estado de São Paulo, se reunieron con el gobernador de Florida y le expresaron su interés en participar en sus proyectos, según Manny Mencia, director de Enterprise Florida, que promueve la inversión en el Estado.
Uno de los primeros beneficiados con este acercamiento fue el empresario colombiano William Bolívar, uno de los que volvieron de la misión latinoamericana de Crist con contratos bajo el brazo. Bolívar, CEO y fundador de Bolivar Biofuels, con sede en Orlando, y otras operaciones en Estados Unidos y México, afirma que ya aseguró acuerdos por “varios millones de dólares” para producir etanol en su planta de Florida a partir de hoja de palma africana.
“Soy testigo de la carrera del etanol y es cuestión de tiempo antes de que se convierta en el nuevo oro negro”, afirma.
Gracias a la larga historia comercial entre Florida y Brasil, por el orden de US$11,300 millones en 2006 en comercio entre ambos, esta asociación para el desarrollo del etanol debe ser natural, de acuerdo con los entendidos.
“Ambos ya se conocen bien y por lo tanto será mas fácil crear nuevas alianzas”, señala la doctora Maria Willumsen, especialista en Brasil de la Universidad Internacional de la Florida, FIU.
De hecho el principal obstáculo para esta alianza está en el propio Estados Unidos, cuyo gobierno federal ha impuesto fuertes aranceles a la importación de etanol para proteger a la industria estadounidense. Hoy la tarifa es de 54 centavos de dólar por cada litro de etanol que viene de fuera, lo que pone al combustible fuera del alcance de cualquier importador.
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