- Países fundadores de la entidad financiera regional tienen que definir temas como el capital accionario y estatuto
El estatuto del recientemente creado Banco del Sur, impulsado por Venezuela, se definirá en 60 días. Además se acordará el monto de capital accionario, informó ayer martes el Ministro de Hacienda de Bolivia, Luis Arce, citado por la prensa local.
El pasado domingo los presidentes de cinco países de Sudamérica suscribieron en Buenos Aires el acta fundacional del Banco del Sur que, según fuentes oficiales, tendrá el objetivo de otorgar créditos concesionales para financiar proyectos de desarrollo y reducción de la pobreza en estos países.
El documento fue firmado por los mandatarios, Evo Morales (Bolivia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Nicanor Duarte (Paraguay), Hugo Chávez (Venezuela) y Néstor Kirchner (Argentina), en uno de sus últimos actos oficiales antes de su sucesión.
A esa acta fundacional se sumó, el pasado lunes, el Presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez.
El Banco de Sur pretende iniciar sus actividades con unos 7,000 millones de dólares, según las proyecciones que se hicieron antes de su creación y tendrá su sede en Caracas y oficinas en Buenos Aires y La Paz, consolidando un proyecto impulsado por el presidente venezolano Hugo Chávez.
“Ahora que se colocó la piedra fundamental el siguiente paso será acordar, en los próximos 60 días, el estatuto de la entidad en el que se definirá el monto de capital accionario, los mecanismos de financiamiento y otros”, señaló el ministro boliviano Arce, quien anticipó que el Banco del Sur podría iniciar sus operaciones a mediados del 2008.
DISCREPANCIAS
Los expertos están divididos sobre el Banco del Sur: unos creen que la nueva institución será una verdadera alternativa a los organismos tradicionales de financiamiento y otros lo consideran más bien como una jugada política de Hugo Chávez.
“Se lo presenta como una alternativa, pero la pregunta es en qué condiciones va a tomar prestado, qué garantías se va a tener para que se devuelvan los préstamos, y cuál va a ser el mecanismo para lograr conseguir mayor capital, dado que no hay indicaciones de normas técnicas de préstamos”, cuestionó Claudio Loser, quien fuera director del FMI para las Américas de 1994 a 2002.
“Más bien parece ser una institución que está buscando tener un impacto y prestar sin preocuparse si se va a devolver la plata”, criticó.
“Les puede ayudar a los países chicos, pero sujeto a esta limitación de que cuando se acaben los recursos, se acabaron”, opinó este experto, actualmente miembro del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington. “Si hay una crisis más general y dos o tres países necesitan el dinero, la cosa se complica”, vaticinó.
De su lado, Mark Weisbrot, del Centro para la Investigación en Economía y Política (CEPR por sus siglas en inglés), tiene una visión más optimista, pero igualmente considera que “hicieron esto apurados” y “hay obviamente cosas para resolver”.
“No espero que empiecen a hacer préstamos en las próximas semanas o meses”, pero “no veo grandes obstáculos para que resuelvan estos detalles” de funcionamiento, señaló.
“Todavía no es grande. Pero (el nuevo banco) es absolutamente una alternativa importante”, estimó.
Weisbrot considera que “introduciendo más competencia en los préstamos para el desarrollo, (el Banco del Sur) erosionará más lo que queda del poder de este ‘cartel’ de prestamistas”, según calificó al FMI y al BM.
“Reducirá la influencia de estas instituciones. También los presionará para que adopten nuevas políticas”, añadió.
Los organismos multilaterales de crédito son ampliamente considerados en América Latina como responsables de las crisis que sacudieron a la región desde fines de los noventa hasta comienzos de siglo.
Entretanto, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo a su par brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, que Bogotá aun analiza su posible participación en el Banco del Sur.