Diplomacia con mucha solidaridad

Eva Trivelli preside la Asociación de Damas Diplomáticas de Nicaragua [doap_box title=»Cómo funciona la asociación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Cada socia de la Asociación aporta una cuota que va a un fondo para subsidiar los comedores infantiles. Conciertos. Este año, la asociación organizó conciertos como el de Miriam Hernández y José Luis Rodríguez “El Puma”, cuyos fondos […]

  • Eva Trivelli preside la Asociación de Damas Diplomáticas de Nicaragua
[doap_box title=»Cómo funciona la asociación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Cada socia de la Asociación aporta una cuota que va a un fondo para subsidiar los comedores infantiles.

Conciertos. Este año, la asociación organizó conciertos como el de Miriam Hernández y José Luis Rodríguez “El Puma”, cuyos fondos recaudados servirán también para apoyar el proyecto de reconstrucción y habilitación de un centro de atención a mujeres víctimas de violencia en Puerto Cabezas, el cual fue dañado por el huracán Félix.

Otras obras. La Asociación de Damas Diplomáticas este año dio colchones al Hospital Psiquiátrico, el año pasado apoyó a la Asociación de Padres de Niños Diabéticos, y el próximo año consideran apoyar más a esa organización tan necesitada.

[/doap_box]

La Asociación de Damas Diplomáticas de Nicaragua ha demostrado este año que mujeres dedicadas al servicio exterior están comprometidas con compartir parte de lo que tienen con los menos afortunados. Esta organización hace funcionar tres comedores infantiles para niños de escasos recursos en Santa Rosa de Lima (Tipitapa), Los Brasiles y la comarca Los Amadores, de La Concha, Masaya.

Esta Navidad, un total de 750 niños pobres recibirán juguetes, gracias a las gestiones de la asociación, que integran 70 socias. Su presidenta es Eva Trivelli, esposa del embajador de Estados Unidos en Nicaragua, señor Paul Trivelli.

El suplemento NOSOTRAS entrevistó a la esposa de uno de los embajadores más influyentes en nuestro país. Esto descubrimos en ese encuentro. Eva Trivelli tiene 28 años de casada y conoció a su esposo Paul, cuando ella trabajada en el departamento de Visas, de la Embajada de Estados Unidos en México, donde el señor Paul Trivelli era vice cónsul, ese fue su primer puesto en el servicio exterior.

Eva reconoce que fue ella quien lo invitó a salir por primera vez, ya que por la timidez del joven de aquellos años, él nunca se atrevería. Eva nació en la Ciudad de México. Lo que más le atrajo de su esposo es que desde que llegó a México quiso conocer todo sobre ese país. “Yo le enseñé hasta las malas palabras y le dije ‘para que no las vayas a decir y si te las dicen sepás qué contestar”, cuenta riendo la señora Trivelli.

En el hogar de la familia Trivelli se habla inglés y español. La señora Eva le habla a sus dos hijos y su nieto Benjamín en español, mientras el jefe de familia, don Paul, les habla en inglés. Doña Eva afirma que a ella le encanta bailar y a su esposo le gusta eso de ella por lo que también ha aprendido pero nos contó que todavía le falta mejorar un poco más su técnica de baile.

Eva es una esposa mexicana moderna, no le gusta cocinar, en cambio a su esposo sí le ha gustado siempre. “Gracias a mí, a mis hijos les gusta la cocina porque tuvieron que aprender”, nos dijo a manera de broma, su hijo varón es chef y a su hija le gusta la pastelería.

A Eva le fascina lo antiguo. Le gusta visitar Granada, la antigua catedral y las ruinas de la vieja Managua; además, le gusta observar fotos de la vieja Managua. Para el 28 aniversario de bodas acompañó a su esposo a la isla de Ometepe, donde él tenía una gira de trabajo para inaugurar proyectos de cooperación del gobierno de Estados Unidos. Ahora desea regresar para conocer mejor Ometepe, también le gusta visitar San Juan del Sur.

De su esposo, Eva admira su sentido del humor, su franqueza y honestidad. “Me gusta nuestra combinación”, afirma. “Él es muy romántico, yo soy muy práctica” y para ilustrarlo nos comparte una anécdota. Mientras vivieron una temporada en Washington, don Paul trabajaba en el Departamento de Estado y cada viernes le llevaba flores, hasta que un día ella le dijo que las flores eran muy lindas, pero duraban muy poco, le propuso que mejor compraran una alcancía y ahorraran ese dinero. Desde entonces sólo recibe flores en ocasiones como su cumpleaños y aniversario de bodas.

Su buen sentido del humor, su gusto por el baile y que es muy bonita, son cualidades que su esposo le confiesa son lo que lo mantiene enamorado. “Soy muy afortunada. Mis amigas me preguntan qué dice mi esposo de cómo uso el cabello y yo les contesto que él dice que siempre me veo bonita, ya sea que lo use corto o largo, y entonces yo aprovecho para hacer lo que quiera (con mi cabello)”, nos contó con su característico sentido del humor.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí