El año 2007 fue de muchas alegrías para Operación Sonrisa de Nicaragua, ya que se duplicó el número de niños atendidos y que hoy pueden sonreír mejor. Lily Montealegre, Presidenta de la Junta Directiva de Operación Sonrisa, afirma que hace algunos años se hacía solo una jornada internacional donde se operaban entre 100 y 120 niños, luego se fueron integrando las jornadas locales, las cuales se hacen con profesionales nicaragüenses.
Este año se realizaron seis jornadas locales y tres internacionales, una en Chinandega, otra en Corinto y la última en Managua. Alcanzamos un número récord, 400 niños pueden sonreír, el año pasado fueron 220 aproximadamente y para nosotros la niñez es primordial, porque si no tienen una razón para sonreír no van a ser lo que nosotros ansiamos que sean, señala muy satisfecha.
Cabe señalar que la institución lleva a cabo tan loable labor gracias a la colaboración de algunas empresas del sector privado, ya que el gasto de cada operación es como mínimo de 240 dólares sólo en gastos médico, sin contar con albergue, comida, traslado de los pacientes, alimentación y otros gastos.
Operación Sonrisa tiene 14 años de trabajar por las sonrisas de los niños de Nicaragua. Para mí es una satisfacción personal saber que aunque sea poquito, vamos dejando una huella, no solamente en un niño, sino en la familia y hasta en la comunidad, donde el pequeño era visto como raro, cuando regresa, esa impresión que tenían del niño se les borró y él puede pasar toda su vida feliz, para mí eso es lindo porque hay muchos problemas en el mundo pero como no podemos resolver todo, por lo menos resolvamos la sonrisa, ya que si tienen sonrisa y alegría van a tener un sueño, la ilusión de querer ser alguien mejor.
Para el próximo año tiene como reto construir su propia clínica, porque hasta ahora no tienen un lugar central donde poder atender a los pequeños. Montealegre afirma que ya les donaron el terreno además de un fondo de 12 mil dólares, los cuales serán la base para cumplir con el reto.
Actualmente, la institución cuenta con un equipo de 50 voluntarios en Nicaragua, entre cirujanos plásticos, anestesiólogos, sicólogos, terapeutas de lengua, ortodoncistas, odontólogos y nutricionistas, quienes trabajan en las jornadas locales. Para las jornadas internacionales vienen colaboradores extranjeros, quienes trabajan junto a los voluntarios nicaragüenses. En la última jornada éramos 220 voluntarios, no solamente los profesionales sino club de estudiantes de las escuelas bilingües, quienes nos ayudan a traducir.
Es un trabajo en el que todos nos beneficiamos, el niño sale feliz, nosotros alcanzamos satisfacción y la sociedad recibe a una persona con sus capacidades plenas y no alguien que se siente rechazado. La parte más linda es que al dar, uno recibe y no solo la satisfacción sino un propósito en la vida, ya que la vida para el que puede, no puede ser solo trabajar y acumular, señala Montealegre.