(FOTOS LA PRENSA/C. CORTEZ)

“Todavía no me puedo divorciar del futbol”

20 años han pasado desde que Sergio Chamorro Fletes se casó estrechamente con el futbol. Aunque el tiempo ha pasado y el pacto sigue en pie, Chamorro siente que su vida bajo los tres palos de la arquería está a punto de llegar a su fin, aunque su contrato seguirá eternamente vigente, pero ahora desde […]

  • 20 años han pasado desde que Sergio Chamorro Fletes se casó estrechamente con el futbol. Aunque el tiempo ha pasado y el pacto sigue en pie, Chamorro siente que su vida bajo los tres palos de la arquería está a punto de llegar a su fin, aunque su contrato seguirá eternamente vigente, pero ahora desde la sala de operaciones

Sergio Chamorro Fletes, el mejor arquero de los noventa

Son las primeras horas de la mañana en el hospital Roberto Calderón, el ambiente es agitado, hay muchos enfermos qué atender. En una de las salas se encuentra el Jefe del Área de Ortopedia y Traumatología, el doctor Sergio Chamorro Fletes, atendiendo a una señora que se queja del dolor en su rodilla.

—Ay doctor, qué tiene mi rodilla.

—Pues fíjese que la vamos a operar nuevamente, contesta el doctor.

La anciana se torna triste, trata de contener las lágrimas y le dice: “A usted lo envió Dios para que me curara”.

—Dios le dijo que se lo envió prestado, así que no se adueñe del doctor porque también debo ver a otros pacientes, le aclara Chamorro para robarle una sonrisa.

Chamorro tiene más de siete años ejerciendo la especialidad de Ortopedia y Traumatología. Así como en el campo de juego, en la medicina también demuestra ser todo un profesional.

Sus manos han operado un sinnúmero de atletas nacionales. La mayoría de los deportistas que han pasado por el bisturí de Chamorro son jugadores de futbol, como el caso de Claudia Mojica, la mejor jugadora de todos los tiempos en balompié nica.

“Chamorro es un excelente médico, pareciera que dejó sana mi rodilla. Las dos veces que me ha operado no he tenido complicaciones, en ocasiones pienso que sus manos hacen milagros o algo así”, asegura Mojica.

Chamorro Fletes es más que un simple jugador, quizás fue el último arquero con las cualidades físicas y técnicas exactas que apareció en la cancha de futbol y de paso, ser el mago que sana a los atletas en la sala de operaciones.

¿Qué significa para usted tener en sus manos la vida de un deportista?

Es un reto para mí llevar a un atleta a la recuperación, darle la oportunidad de continuar en lo que más le gusta, el deporte. Cuando atiendo a los atletas trato de buscar soluciones y que queden bien luego de las operaciones.

¿Qué casos ha atendido con los futbolistas?

Miguel Cruz y Denis Rocha, Claudia Mojica, Alicia Araica, Dalila Rugama y otro montón que he operado, todos con lesiones en las rodillas y quedaron en buen estado. Todavía no sé por qué Mojica dejó el futbol, ella todavía podía jugar luego de las operaciones.

¿Por qué eligió la carrera de Medicina como profesión?

Me gustó desde siempre, es algo que me facilita vincularme con el deporte. Me siento bien y por eso le dediqué más tiempo a mis estudios y carrera profesional que al futbol.

¿Ya no se le mira con el Real Estelí?

Ahora tengo 36 años y siento que ya no puedo dar más. El ser médico es cansado, ya he llegado a mi tope, más no puedo dar, ahora sólo me falta firmar mi carta de retiro.

¿Cuándo firmará esa carta?

No lo sé todavía (sonríe).

¿Por qué no se retira y firma su divorcio con el futbol?

Es que tal vez con la esperanza de tener otro juego, pero cada domingo me pesa más ir a los juegos. Me entrego de lleno al trabajo y eso no me permite entrenar lo suficiente para jugar bien.

¿Entonces, por qué insiste en jugar?

Porque eso es lo difícil, luego de 20 años de jugar futbol y hacer lo mismo y verlo dejar ir así por así es complicado. Lo vengo dejando desde hace 10 años, pero me fui a jugar con Real Estelí, luego estuve en las eliminatorias, pero ahora, en este momento lo veo más cerca que nunca. Pienso que esto es como una lucha interna, pero ahora va ganando el declive, aunque a veces siento que no me puedo divorciar del futbol, y desde mi profesión en la medicina nunca lo haré, estaré siempre vinculado con el deporte.

¿Cuándo pondrá fin a su carrera de futbolista?

Falta muy poco, no creo que llegue al Torneo de Clausura.

SU MEJOR ÉPOCA

¿Qué se siente estar bajo los tres palos de la portería?

Es emocionante, pero siempre mantuve la calma, me gusta jugar y eso me ayudó mucho a no perder la constancia en mi nivel de juego durante las competencias.

¿Considera que ha sido el mejor portero de los noventa?

En mi época hubo otros con los cuales tenía competencia, pero no eran constantes, quizás mi disciplina me ayudó mucho a estar en el nivel óptimo en los partidos.

¿Recuerda algún delantero que lo hicieron sufrir en los torneos?

Sí , unos que siempre me metían goles eran los hermanos Gutiérrez y Denis Rocha. Cada vez que me atacaban , era seguro el gol. Eso a ningún portero le gusta.

¿Y qué me dice de esas goleadas inolvidables?

Fueron terribles, recuerdo la del 10-0 que nos metió Haití y la goleada que me dieron ante el Alajuelense de Costa Rica. Después del tercer gol sólo miraba a cada rato el reloj para saber a qué hora se terminaba el partido.

¿Cuándo sintió que llegó a su tope como futbolista?

En los noventa. Entrenaba a tiempo completo, tenía condición física, rapidez, agilidad, reaccionaba, me anticipaba a las jugadas ofensivas. Una de las cosas que adquirí con el tiempo, principalmente con el Real Estelí, fue la experiencia.

¿Hubo un tiempo que le dio prioridad al futbol?

Para la eliminatoria Mundial del 2004, ya había terminado la carrera de Medicina y la especialidad. Por primera vez me entregué en tiempo completo a la Selección Nacional e hice a un lado la carrera, trabajé muy fuerte para esa competencia.

¿Valió la pena dejar en ese entonces en un segundo plano la Medicina, a pesar de los resultados?

Uno no debe arrepentirse de nada, yo no me reprocho la decisión que tomé en ese tiempo. En ese tiempo lo único que dejé fue mi carrera laboral porque la carrera y la especialidad ya la había concluido y quise ser parte de esa selección y ese sueño, entonces aposté por ello y lo hice.

¿En qué equipo se sintió más cómodo en jugar, Walter Ferreti o Real Estelí?

El Ferreti fue mi primer equipo, lo aprecio mucho, pero en los noventa empezaron los problemas económicos y el nivel bajó bastante, no teníamos afición, muy distinto al Estelí, un equipo, en el cual me sentí más acogido, tranquilo y no por el dinero, sino por la cultura de futbol y cariño que hay en Estelí, que lo lleguen a ver, a admirar y todas esas cosas.

¿Y a usted le gusta ser admirado?

Sí, me gusta ser un ejemplo, que me vean como alguien a quien se puede seguir, pero tampoco me gusta ser idolatrado.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Quiero que la gente me recuerde como alguien que jamás les faltó al respeto. Siempre tuve control sobre mis emociones y hasta cuando la afición me decía cosas fuertes. Hasta hoy nadie me puede decir que de mí escucharon alguna ofensa.

¿Cómo se mira luego de su retiro?

No quiero ser entrenador, estoy bien así como estoy desde la comisión Médica. Desde mi trabajo sé que puedo ayudar muchísimo, luego de 20 años de ser portero de varios equipos y la selección.

EL FUTBOL QUE LLEVA EN LAS VENAS

Por las venas de Sergio Chamorro corre la sangre real de un futbolista. Don Rafael Chamorro, su padre, fue arquero titular del Colegio Centro América, uno de los más fuertes equipos de futbol en la década de los cincuenta.

Una de las anécdotas que cuenta don Rafael fue la ocasión en que se enfrentaron al equipo de la Universidad de León, el club que pertenecía en ese entonces al Presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza García.

“Ese día ganamos de manera reñida, creo que fue 3-2. A mí no me echaron muchos goles, pero al rival le metieron una goleada terrible. Al día siguiente en los periódicos titularon la caída del equipo somocista”, relata don Rafael.

Así que Sergio tenía de dónde salir deportista. Comenzó a destacarse desde que estaba en secundaria. Un día de tantos, el chico flaco de 17 años, frágil de apariencia, pero con una seguridad de hierro, se probó en el equipo de Primera División, Walter Ferreti, en el cual arrancó su camino hacia la cúspide.

“Recuerdo que comencé en la banca, pero en la final me dieron la oportunidad. Ese era el momento que debía aprovechar y lo hice”, dice Chamorro.

Luego de pasar casi 12 años con el Ferreti, Chamorro fue fichado por el Real Estelí, el actual Campeón Nacional de Futbol.

Con el Tren del Norte consolidó con mayor fuerza su carrera deportiva. Era el portero más codiciado en el futbol nica, aunque tenía sus rivalidades con algunos delanteros que lo hacían sufrir demasiado.

Sus muy buenas actuaciones a nivel internacional, despertaron el interés del equipo Motagua, Campeón de Honduras. “Cuando el Motagua me ofreció ir a jugar con ellos, la pensé dos veces porque iba a comenzar a estudiar mi especialidad en la Medicina. Consulté con mis padres y opté por quedarme con el Estelí para continuar con mis estudios”, explica Chamorro.

Podría decirse que este exponente de la portería es la última joya que produjo el país a lo que arqueros se refiere. Ha vestido la camisa azul y blanco por 14 años seguidos. Chamorro también ha alzado más de 11 títulos de Campeón Nacional entre torneos de Apertura y Clausura. Ahora es como el cometa Halley, rara vez se le mira por la cancha. Su vida se prioriza a la Medicina, y a su esposa Johanna Camacho con quien procreó a Alfredo y Andrés Chamorro.

“Amo mi familia, yo sólo espero que me recuerden como un ejemplo de constancia y superación. Estoy contento de lo que he logrado”, expresa el doctor Chamorro.

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