Las pruebas de velocidad atrajeron la atención de los aficionados ayer en el Roberto Clemente. (LA PRENSA/ G. Miranda)

HUBO MAGIA

Colorido desfile en juego de Masaya [doap_box title=»Afición al beisbol» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Con el lanzamiento oficial de Denis Martínez ayer, se dio comienzo al encuentro entre nacionales y extranjeros. Este partido fue una demostración sensata de que la pelota aún es dueña de los corazones de los millones de fanáticos que se dejan envolver por […]

  • Colorido desfile en juego de Masaya
[doap_box title=»Afición al beisbol» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Con el lanzamiento oficial de Denis Martínez ayer, se dio comienzo al encuentro entre nacionales y extranjeros.

Este partido fue una demostración sensata de que la pelota aún es dueña de los corazones de los millones de fanáticos que se dejan envolver por la hipnotizante magia del beisbol.

Se considera que unas cuatro mil personas asistieron ayer al Estadio Roberto Clemente, de Masaya.

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LO MEJOR DEL JUEGO DE ESTRELLAS

Las estrellas no son inalcanzables. La mañana de ayer, en el Estadio Roberto Clemente, de Masaya, se apreciaron de cerca en la cuarta edición del Juego de las Estrellas de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional.

Un cálido cobijo de los rayos del Sol, abrazó a los más de cuatro mil fanáticos que asistieron al estadio, todos emocionados para ver el jonrón perfecto, los reflejos de águila de los receptores, la sublime jugada, el strike que finiquita la actuación del turno al bate, en una demostración extraordinaria del poder de esa pequeña esférica que hace palpitar el corazón de la emoción y obstinación por verla moverse al son de los peloteros.

“¡Qué viva el beisbol!”, se gritaba desde la tribuna, y al sonar de la música que expulsaban los parlantes, las barras se agitaban para apoyar a sus jugadores favoritos.

“¡Clyde Williams!”, se escuchó de una voz sonora, como un llamado al estadounidense para que hiciera el swing genial que mandara la pelota detrás de la barra.

Así llegó en medio del calor agitante de un domingo soleado, el Derby de Jonrones.

El nica Justo Rivas hizo honor a su nombre. Mandó a despejar el cielo con una pelota que obedeció a su bate, para mandarla fuera del campo del juego. Fue justa su actuación y un buen rival de Williams.

Los aplausos se escucharon y los pitos sonaron haciendo un eco bullicioso que traspasó los límites del Roberto Clemente. En una lucha de gladiadores de la ofensiva, Jimmy Hurst fue el vencedor para adueñarse del cetro que lo nombró el nuevo “Rey” de los jonrones.

FESTÍN

Las estrellas, de esas supernovas que pertenecen a una categoría superior, también bajaron por unos momentos en Masaya, donde las figuras del beisbol nacional e internacional hicieron presencia.

El legendario Denis Martínez subió a la colina, mientras en la receptoría estaba el ex bigleaguer estadounidense Mickey Weston.

Era el momento de la fotografía. La crónica radial describía el majestuoso momento, los fotógrafos captaban la acción inolvidable y las cámaras de televisión visualizaban en vivo cada movimiento de estas dos leyendas del deporte.

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