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SAN FRANCISCO/Ap
Ayer, Barry Bonds se declaró “no culpable” de las acusaciones de que mintió a las autoridades federales sobre su supuesto uso de esteroides.
La comparecencia del rey de los jonrones de Grandes Ligas para la audiencia de lectura de cargos fue su primera aparición en público desde que fue acusado, el 15 de noviembre, de cuatro cargos de perjurio y uno de obstrucción de la justicia.
De ser hallado culpable de los cinco cargos, podría ser condenado a dos años de cárcel.
En la sala, Bonds se veía tranquilo mientras sonreía y hablaba con sus abogados. Luego, se paró frente a la juez con las manos entrelazadas detrás de la espalda y dijo: “Yo soy Barry Bonds”.
Su nuevo abogado, Allen Ruby, presentó la declaración en nombre de Bonds. “Barry Bonds es inocente”, dijo Ruby después de la audiencia. “Confía y tiene fe en el sistema judicial”.
Ruby también indicó que pronto le pedirá al tribunal que desestime el caso contra Bonds porque hay “defectos” en la acusación. No entró en detalles.
Una juez rechazó la solicitud del Gobierno para que Bonds entregara su pasaporte y limitar sus viajes en Estados Unidos. Ruby señaló que esa restricción interferiría con su trabajo como jugador de Grandes Ligas. Bonds es agente libre y espera encontrar un nuevo equipo para el 2008.
El toletero, que ganó casi 20 millones de dólares el año pasado con los Gigantes de San Francisco, fue dejado en libertad sin tener que pagar fianza. Si viola alguna de las condiciones de su libertad, tendrá que pagar 500,000 dólares.
Tendrá que regresar al tribunal el 7 de febrero. También se esperaba que Bonds fuera fichado, pero Ruby le dijo a la juez Susan Illston que ese procedimiento se realizó el jueves.
Después de la audiencia, Bonds salió del ascensor hacia el vestíbulo del edificio y abrazó a una mujer a la que llamó su tía, pero quien rehusó dar su nombre. Ambos conversaron unos 10 minutos y ella le mostró recortes de prensa.
Un pequeño grupo de fanáticos comenzó a corear “¡Barry, Barry!” mientras el pelotero atravesaba un mar de reporteros, fotógrafos y cámaras de televisión. Luego saludó de lejos a sus seguidores y se fue con su esposa Liz en el mismo vehículo negro en el que llegaron al tribunal.