En el Mercado Oriental. Charlotte Somarriba, Patricia Carrazco, Ilse Ortiz de Manzanares y Mimi Porro abrieron las puertas del centro donde ofrecen pan y amor a centenares de niños. (LA PRENSA / U. MOLINA)

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Tres grupos de mujeres nos presentan las distintas obras que realizan en beneficio de los más necesitados. Estos son ejemplos altruistas en Navidad [doap_box title=»Nuevas oportunidades en el Oriental» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] ¿Qué hacen cuatro elegantes señoras metidas todos los días de la semana en el Mercado Oriental? Charlotte Somarriba, Ilse Ortiz de Manzanares, Mimi Porro […]

  • Tres grupos de mujeres nos presentan las distintas obras que realizan en beneficio de los más necesitados. Estos son ejemplos altruistas en Navidad
[doap_box title=»Nuevas oportunidades en el Oriental» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

¿Qué hacen cuatro elegantes señoras metidas todos los días de la semana en el Mercado Oriental? Charlotte Somarriba, Ilse Ortiz de Manzanares, Mimi Porro y Patricia Carrazco saben la respuesta, pues se trata de ellas y la obra que realizan a diario en beneficio de unos 300 niños de este mercado.

En 1994, este grupo de damas voluntarias de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta crearon la Asociación Pan y Amor para responder a las necesidades de los más pobres.

Seis años más tarde, fundaron el centro escolar Pan y Amor, incluyendo un comedor para cuarenta niños a quienes se ofrecía desayuno, almuerzo y merienda más tres horas de refuerzo de estudio con lectura, escritura y matemáticas.

La buena noticia de la obra de estas señoras se regó pronto por los sectores del Mercado Oriental y, del año 2000 a la fecha, la cantidad de niños aumentó a 300.

El centro escolar, que desde el 2002 fue registrado en el Ministerio de Educación, ofrece desde educación preescolar hasta cuarto año de secundaria, y el próximo año los muchachos tendrán su primera promoción de bachilleres. El horario incluye diez horas diarias con un currículo tradicional por las mañanas y clases extracurriculares por las tardes, como danza, computación, arte, música, talleres de costura y manualidades, clases de refuerzo y autoestudio.

Además, en el centro funciona una guardería y se ofrece atención sicológica, medicina general, oftalmología y odontología y se reparten uniformes y zapatos a quienes los necesitan.

Junto a ellas trabajan 46 personas más, entre estas, dos sicólogos y dos trabajadores sociales, que realizan su labor gracias a donaciones nacionales e internacionales más un aporte mensual del Ministerio de Educación.

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Tarde de diciembre de 1990. Víspera de Navidad. Tumbada en el piso de la sala de mi casa armada de papel, lápiz de grafito y crayolas escribía de prisa: “Querido Niño Dios: todo el año me porté muy bien. Estudié mucho y ya voy para tercer grado. Quisiera que para Navidad, como premio, me trajeras una muñeca grande, que tenga muchos zapatos y vestidos. También quiero una pelota nueva, una sombrilla y un perrito para jugar…”, y colocaba mi carta bajo la almohada antes de dormirme.

¿Se acuerda usted de las cartas que escribía para Navidad? Yo siempre pedía lo mismo y en la mañana de Navidad despertaba con mis juguetes nuevos a los pies de mi cama. Nunca llegaba el perrito, pero la emoción era tal que ni lo recordaba. Adoraba esas mañanas porque siempre tenía nuevos juguetes y juraba que todos los niños eran tan felices como yo.

Sólo años después, con la inocencia de mis siete años ya olvidada, me enteré que en Navidad no todos la pasaban tan felices, pues muchos niños no recibían regalos y ni siquiera podían estudiar.

Sin embargo, me enteré casi al mismo tiempo que también existen muchas personas que no sólo comparten la Navidad con su familia y amigos, sino que también comparten su tiempo y cariño con niños desprotegidos, huérfanos, ancianos olvidados, madres solteras o simplemente personas solas y necesitadas.

En este tiempo en que ya soplan los aires helados de diciembre y se evoca el espíritu navideño, nosotras le presenta las obras de mujeres que comparten regalos del corazón con quienes más lo necesitan.

Nosotras

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