Navidad, uno de los tiempos más hermosos

El origen de la celebración de la actual fiesta de Navidad se remonta al siglo IV, cuando el imperio romano acepta en su seno a la Iglesia. Esta recoge entonces la fiesta pagana de “Natale Solis Invisli”, “Nacimiento del sol victorioso”, en la que se rendía culto al sol que triunfa sobre la oscuridad, asimilando […]

El origen de la celebración de la actual fiesta de Navidad se remonta al siglo IV, cuando el imperio romano acepta en su seno a la Iglesia.

Esta recoge entonces la fiesta pagana de “Natale Solis Invisli”, “Nacimiento del sol victorioso”, en la que se rendía culto al sol que triunfa sobre la oscuridad, asimilando el sol a “Jesús”, “la Luz que nace de lo alto”, (Lc. 1:78).

La antigua fiesta tenía lugar el 25 de diciembre como culminación de las celebraciones del solsticio de invierno, en el hemisferio norte, justo al concluir el otoño, las horas del sol dejan entonces de acostarse y el día comienza a ser más largo que la noche, sobre todo, en los países septentrionales. Por eso, los antiguos romanos celebran al sol ensalzando su “victoria”, sobre la larga oscuridad nocturna.

Al “cristianizarse” el imperio, la fiesta se asume oficialmente, a partir del año 385 d.C., como la “Celebración de la Natividad del Señor Jesús”, auténtica “Luz del mundo”. De esta forma, la Iglesia asume la Tradición de la Celebración de la Navidad.

En la Navidad reflexionamos sobre la “Encarnación”. Dentro del marco de la Navidad, está la “Sagrada Familia”, “Santa María, Madre de Dios”, “La Epifanía del Señor”, “El Bautismo del Señor”, se constituyen en momentos privilegiados para reflexionar sobre este misterio de la “Encarnación”. La Navidad en cuanto a Dios asume la condición humana en Jesús de Nazareth, quien se hace un ser humano y pobre en medio de un pueblo y de una cultura. Vivir la Navidad es reconocernos a nosotros mismos, como servidores humildes del Reino de Dios, al servicio de los demás, e ir haciendo con la Iglesia un camino de servicio a los hermanos que es “Buena Noticia y Testimonio de Salvación”. Si algo te impide vivir este tiempo tan hermoso, deja que Jesús te libere… ¡Feliz Navidad!

Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.

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