- Miriam Pérez, madre de Mayorga, expresa el sentir por su hijo
DESDE LOS ÁNGELES
Con 34 años de edad, Ricardo Mayorga está consciente que dispara sus últimos cartuchos en este rudo deporte del boxeo. El tiempo se le termina y debe aprovecharlo, para asegurar de alguna manera su futuro y el de sus hijos, porque ahora que es famoso y gana dinero sobran sus amistades, pero cuando eso acabe, volteará la mirada hacia atrás y no encontrará a nadie, sólo a su familia que ha estado y estará con él hasta las últimas consecuencias.
“Quiero hacer tres peleas más y retirarme de todo este mundo del boxeo, ya me estoy cansando de esto”, mencionó “El Matador” en una de sus tantas entrevistas que brindó al periodismo deportivo aquí. Pero esas frases no son bien recibidas por su mamá, Miriam Pérez, quien sufre cada vez que su hijo sube a un ring.
“Me angustio mucho cada vez que pelea, yo ya desearía que se retirara, porque lo que yo sufro nadie lo sufre”, asegura esta madre, que al igual que ha apoyado a Mayorga en cada uno de sus combates en Las Vegas, Atlantic City, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, también ha estado junto a él en los momentos difíciles, cuando por problemas ha tenido que estar en prisión y juzgados del país.
“Me siento contenta después que terminan sus peleas, porque no es para menos todo lo que hemos pasado”, agrega.
LO APOYARÁ
El combate de Ricardo contra Fernando “El Feroz” Vargas, fue un espaldarazo para el peleador pinolero para conseguir cosechando dinero, que le permita solventar sus deudas con dos autolotes. Además, que sirva para montar un negocio, como él mismo dijo, para vivir de ello.
“Yo le digo que tiene que cuidarse para sus peleas, aunque no quisiera que siga en el boxeo, pero tiene que trabajar todavía”, indicó doña Miriam.
Es precisamente ella quien aconseja a Mayorga para que se mantenga por el camino correcto. Para este combate el púgil estuvo agradeciendo con mucha insistencia a Dios, un hecho que llamó la atención.
“Todo el tiempo oro y le pido a Dios que lo cuide. Él también se pone en oración”, asegura. “Él es un ser humano y un hombre de gran corazón, que me siento orgullosa de mi hijo, porque es un buen hermano, amigo y esposo”, agrega con franqueza su progenitora.
Mayorga tiene previsto aterrizar en Nicaragua en los primeros días de diciembre junto a su esposa y pasar unas buenas navidades en calor familiar, después de tanto tiempo de estar lejos de su país.