- ¿Ve el vaso medio lleno o medio vacío? Si las quejas son algo que le rodea, conozca cómo pasar de un día gris a uno radiante
Recuerdos agradables
¡Qué viva lo positivo! El consejo de la sicóloga, María Lourdes Ruiz.
La especialista afirma que para pensar y vivir en positivo es necesario mantener vivo el recuerdo de los sucesos placenteros. Debe dejar morir los aflictivos, los aspectos negativos, aquellos que dañan. De esa manera recuperará su paz interior y se sentirá plena y feliz.
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¿Quién de ustedes no conoce a una de esas personas que se queja de todo y nada le parece bien? Si llueve está inconforme y si el día está soleado, empieza a decir ¡qué día más horrible! ¡Está muy caliente! Este tipo de gente vive una vida en negativo. Se les llama pesimistas.
Es normal que a todo el mundo le sucedan cosas agradables y desagradables, pero si se tienen pensamientos negativos todo el tiempo, se tendrá una vida negativa donde todo sale mal.
La sicóloga clínica, María Lourdes Ruiz, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), señala que las personas somos el resultado de lo que pensamos y en el caso de los pesimistas o negativos, ven en toda oportunidad una calamidad, pero las personas positivas ven en toda calamidad una oportunidad de salir adelante. Así vemos cómo algunas personas que han tenido quiebras financieras, desastres naturales o pérdidas emocionales se quedan ancladas o paralizadas a lo que fue y no ven las nuevas oportunidades que se les presentan. En cambio, los de actitud positiva luchan para vencer la adversidad y buscan otra salida.
Asegura que las personas pesimistas tienen una autoestima baja y no valoran sus cualidades por lo que nunca se deciden a cambiar y continúan quejándose toda una vida de su situación.
Por lo general, los pesimistas atribuyen sus malos momentos a la mala suerte.
Estas personas se caracterizan por una baja autoestima, tienen complejo de inferioridad; además, no tienen metas, no creen en el éxito porque no creen en ellos mismos. Para ellos, todo es gris o negro, son vulnerables a las amenazas, sienten que por cualquier cosa se les viene el mundo encima y hasta pequeños fracasos pueden aumentar sus sentimientos de desesperanzas.
Desde niños
Según Ruiz, la conducta pesimista se instaura desde la niñez. Esto sucede en todos los estratos sociales como consecuencia de las actitudes y palabras negativas de las personas mayores hacia los niños. Ellos van grabando esas palabras negativas en el subconsciente llegando a creer firmemente que todo lo que repiten de sí mismo es real. Un ejemplo: estoy fea, estoy gorda, no me queda nada bien, no tengo amistades, no tengo suerte, soy desdichada.
Añade que estas palabras negativas, hirientes que se les dice a los niños y que fueron expresadas en momento de enojo por sus seres queridos, llegan a convertirse en una gran verdad para el individuo. Por tal razón, se debe tener mucho cuidado con lo que se dice a los hijos porque pueden dejar huellas imborrables.
En mal estado
Para Ruiz, todas las personas sin excepción, se han sentido a veces deprimidas en mayor o menor grado, felizmente, para la mayoría, los períodos de depresión duran poco tiempo, pero las personas pesimistas experimentan la depresión en un estado crónico. Eso afecta seriamente la salud en general, afirma.
En casos extremos, las personas deprimidas pueden suicidarse. La especialista en sicología precisa que muchos pesimistas emplean el estado de depresión como un llamado de auxilio para que les den seguridad y ayuda, otras veces es una excusa para evitar responsabilidades, otras es hostilidad hacia sí mismos por los rencores guardados hacia su persona, no ven nada positivo en sus vidas.
Las señales
El estado depresivo de los pesimistas se manifiesta de manera leve, moderada y severa, precisa Ruiz.
Entre las manifestaciones físicas del estado depresivo se encuentra la pérdida del apetito, en consecuencia, pierden peso. Sin embargo, otros comen exageradamente. Además, cambian los hábitos de dormir, pueden dormir mucho o padecer de insomnio.
También presentan sentimientos de culpa, apatía, desgano sexual, descuido en la apariencia personal y la mayoría pierde el afecto hacia los miembros de su familia y se aíslan.
Otra de las manifestaciones es la tristeza profunda y constante que se refleja en el rostro, no responden al buen humor de otros.
Pueden haber arranques de enojo por cosas insignificantes, dolencias físicas variadas, dolores en general, mareos, palpitaciones cardíacas, acidez estomacal y estreñimiento.
Abajo la depresión
La sicóloga recomienda hacer un plan para vencer la depresión en el que debe incluir paseo, buscar diversión. Sobre todo, sonríale a la vida.
Busque ayuda de un sacerdote, pastor o un sicólogo. Siempre es bueno conversar y recibir consejos de las personas adecuadas. También puede empezar a leer libros de autoayuda. Otra de las recomendaciones es disfrutar de lo que tiene y no amargarse por lo que no tiene.
Busque siempre el lado positivo de las cosas. Sonría y agradezca siempre.
Cambie los pensamientos negativos por pensamientos de amor, tolerancia, fe, paciencia, abundancia, belleza y armonía.
Una forma de dejar de preocuparse por sí misma es preocuparse por las necesidades de los demás. Empiece por hablar de sí misma en positivo. Evite comparaciones con otras personas, puesto que cada persona es única y no tiene ningún sentido hacerlo.