Alex Robert es un francés de 15 años. Vivía unas idílicas vacaciones en ese paraíso de la modernidad y la ostentación que es Dubai, uno de los siete territorios que integran los Emiratos Árabes Unidos. Un día de julio, el joven tenía que cenar con su padre, por lo que aceptó un aventón ofrecido por un conocido suyo, de 17 años.
En el carro, además del conocido de Alex, iban dos dubaitíes, uno de 18 y otro de 35 años, ex presidiarios. Alex contó a que en el viaje pasaron cerca de su casa, pero los hombres no detuvieron el auto. Siguieron hasta una zona oscura del desierto donde amenazaron al joven con un cuchillo y le dijeron que si hablaba, matarían a toda su familia. Luego lo desnudaron y lo violaron uno por uno, en el asiento trasero del carro.
Las autoridades judiciales disuadieron a Alex y su familia para que no presentara cargos por la violación y hasta le ocultaron que uno de sus agresores tenía sida. Además, el joven huyó a Suiza temiendo que le impusieran en Dubai una condena por homosexualidad. Alex decidió dar a conocer la noticia a los medios occidentales, levantando un revuelo diplomático entre Dubia y Francia. El juicio contra los violadores se mantiene, informa la BBC Mundo.
“A veces uno se vuelve loco, ¿sabe? Es duro, pero tenemos que ser fuertes. Estoy haciendo esto por todos los pobres chicos a los que violan y no pueden hacer nada”, dijo Alex al Times.