Por siglos la Mona Lisa ha seducido a aficionados del arte incapaces de resistir conjeturas sobre sus orígenes y significado. Ahora un inventor francés alega tener algunas respuestas, incluyendo la suerte de las cejas y pestañas famosamente ausentes del enigmático cuadro.
El ingeniero parisino Pascal Cotte dice que pruebas ultradetalladas realizadas con escáner digital le permitieron cavar efectivamente a través de las capas de pintura, para “ver” el pasado del retrato que Leonardo Da Vinci hizo en el siglo XVI a la esposa de un comerciante florentino.
El cuadro más famoso del mundo sí incluía originalmente cejas y pestañas, según Cotte, quien dice que sus escáners de 240 megapixels revelan rastros de la ceja izquierda, borrada hace años en esfuerzos de restauración.
Usando sensores para detectar luz tanto del espectro visible como de los rangos infrarrojo y ultravioleta invisibles para el ojo humano, Cotte dijo que pudo descubrir lo siguiente: Da Vinci cambió de parecer sobre la posición de dos dedos de la mano izquierda de la Mona Lisa; su rostro iba a ser más ancho y su sonrisa más expresiva de lo que fue en su cuadro final; la mujer sostiene un manto ya casi imperceptible.