- Ex lanzador del Rivas radicadoen Chontales
Tras concluido un partido de beisbol en el Estadio Carlos Guerra Colindres, de Juigalpa, encontramos, en el dogout del equipo de casa, a un ex pelotero del equipo de Rivas, un lanzador derecho: Claudio Ulloa.
Pero ¿cómo es que este pelotero rivense fue a parar a Chontales y qué es lo que hace ahora? Esas interrogantes las contesta hoy en el Suplemento Deportivo de LA PRENSA.
Para aquellos lectores que no recuerdan quién es Claudio Ulloa, les podemos decir que este personaje es un ex pelotero que jugó en la década de 1980 en el conjunto de Rivas de la Primera División.
Además, fue integrante, en par de ocasiones, de la Selección Nacional de Beisbol, con la que consiguió una victoria en la Copa Simón Bolívar de 1985, clasificatoria para el Mundial de Holanda al año siguiente. Ese triunfo lo logró en relevo gracias a un jonrón de Tomás Guzmán, que dejó tendido a Puerto Rico, en el primer partido de Nicaragua.
Ulloa también posee un récord de 39.2 entradas consecutivas sin permitir carrera, conseguido en la temporada regular de en 1985, año en el que también fue líder en efectividad con 0.98, quizás ese fue su mejor año en el beisbol, mientras que el 6 de abril del siguiente año lanzó partido sin hit ni carrera ante el equipo de la Costa.
Pero después de unos siete años lanzando en la pelota de Primera División, Ulloa se vio forzado a dejar los campos por una serie de problemas en su vida deportiva. Pero que sea él quien nos cuente de su pasado y presente.
¿Cómo entraste al beisbol?
Como todo chavalo “rigioso” me inicié jugando bola de calcetín y con las pelotas de hule, picábamos los palos y jugábamos en la calle o nos íbamos a los potreros. Yo no pasé por ninguna liga juvenil, ni infantil, ni nada, yo caí directo a la Mayor A, de 16 años y tenía buen brazo.
Después me detectaron y me invitaron a que fuera a entrenar al equipo de Rivas en 1981, pero entonces de tanto que yo tiraba tenía el brazo lesionado por lo que no fui, hasta un año después, en 1982, cuando aquel juego de 19-18 con los Dantos. Ese fue mi primer año con el Rivas
¿Quién te enseñó a lanzar?
Allá en Belén, Rivas, de donde soy originario, hay un señor que se llama Juan José Domínguez. Yo estaba chavalo y él me enseñó a lanzar, al extremo que cuando yo llegué al equipo de Rivas, no hubo tantas necesidades conmigo, claro que corregí algunos defectos, pero yo iba bastante formado ya. Yo le agradezco a ese señor.
¿Qué es lo que más recordás de esa época?
Por ejemplo, recuerdo juego sin hit ni carrera que le tiré a la Costa Atlántica, se jugaba en el Ingenio Benjamín Zeledón todavía. Fue nocaut. El partido era a siete innings y fueron cinco innings. También recuerdo en Cuba, en el Torneo José Antonio Huelga, un juego que perdí contra Venezuela 4-2, pero donde en siete innings sólo puse ocho lanzamientos malos, el resto fueron strikes, eso lo recuerdo perfectamente, no se me va a olvidar. También gané un juego a Puerto Rico, en relevo, en Venezuela.
¿Cómo es que llegaste a parar a Juigalpa?
Después que yo tengo problemas en el brazo y veo que no puedo seguir jugando en Primera División, aquí (Juigalpa) vivía un hermano mío, yo le dije que me consiguiera trabajo en estos lados y comencé en el matadero donde trabajé ocho años. Luego me trasladé a Enacal, donde voy a tener ocho años de trabajar y gracias a Dios, pues no te digo me va bien bien, pero por lo menos tengo para darle sus estudios a mis dos chavalos y te puedo decir que vivo, gracias a Dios, un poco tranquilo. Claro que la familia está en Rivas y ese es uno de los problemas que tengo, siempre tengo que estar viajando, la familia allá y yo aquí, pero ni modo, uno debe estar donde está el trabajo y donde más a o menos le va bien a uno.
También lanzaste acá en Juigalpa…
Sí, después que yo dejé la Primera División y me vine a trabajar aquí, logré entrar a la Mayor A de aquí, pero en principio no jugué mucho tiempo, pero tengo buenos recuerdos aquí.
Dejaste de jugar por la regla de los 40 años…
Yo no quería seguir jugando indefinidamente, sino ese año nada más (en el que cumplió los 40), porque el equipo en el que jugaba en ese entonces, el equipo de Enacal, me iba a hacer un homenaje. Creo que fue una cuestión descabellada la que se hizo conmigo, porque no era para continuar jugando a los 50 ó 60 años, pero sí para que se me hiciera un homenaje y me privaron de eso.
Ahora sos coach de pitcheo, ¿cómo te sentís en tu trabajo como mentor de los lanzadores en Chontales?
Yo siempre vengo al estadio y el muchacho que me dice a mí que lo apoye, que lo ayude, lo estoy haciendo; lamentablemente aquí al chavalo no le gusta entrenar. Me gusta más que todo trabajar como coach de pitcheo, en una ocasión me quisieron nombrar mánager de la (Selección) departamental, pero dije que no, a mí me encanta trabajar con los pitcheres nada más y siempre vamos a estar aquí hasta que Dios nos preste vida, siempre vamos a estar metidos aquí en el beisbol.