José Antonio Pérez, “El Paisa”, con más de 70 años de edad, quien conduce su taxi, se ha visto beneficiado con el incremento de su jubilación. (FOTOS LA PRENSA/T. STARGARDTER)

“Gotitas” de petróleo para los chavistas

[doap_box title=»Beneficio para ambulantes» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] José Adolfo Escamilla anhela el día en que la Asamblea Legislativa de Venezuela apruebe las reformas a la Constitución, porque entonces él podrá tener la protección del Seguro Social, aunque no haya cotizado. Escamilla es un vendedor ambulante de la Avenida Urdaneta y uno de los productos que ofrece […]

[doap_box title=»Beneficio para ambulantes» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

José Adolfo Escamilla anhela el día en que la Asamblea Legislativa de Venezuela apruebe las reformas a la Constitución, porque entonces él podrá tener la protección del Seguro Social, aunque no haya cotizado.

Escamilla es un vendedor ambulante de la Avenida Urdaneta y uno de los productos que ofrece son muñecos con la efigie de Hugo Chávez, que al apretarles un botón emiten un discurso del Presidente venezolano.

Tiene 60 años y antes de que Chávez llegara al poder, los vendedores ambulantes eran hostigados por la Policía, por carecer de permisos. Ahora gozan de la protección del Presidente y él considera que vive mejor.

A Escamilla le entusiasma que el Gobierno ha dado a la gente pobre casas, apartamentos y créditos.

Después de las reformas, dice Escamilla, los vendedores ambulantes “vamos a ser beneficiados con seguro, prestaciones y vacaciones”.

Asegura que la falta de algunos alimentos en el mercado, que cada día se siente más en Venezuela, es culpa de los comerciantes que acaparan los productos “para que digan que hay escasez”.

Los grandes comerciantes, los escuálidos (opositores), son los que acaparan”, afirmó Escamilla.

Apoyo a piratas

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Caracas, Venezuela/Enviado especial

Los comerciantes que venden música, películas y programas de computación pirateados, en la Plaza de las Tres Gracias, en Caracas, serán favorecidos por las reformas a la Constitución que hace el presidente Hugo Chávez, porque con ellas eliminará la protección del Estado a la propiedad intelectual. Cualquiera podrá piratear. Un vendedor de películas, Cruz Enríquez, dijo que con ese cambio ya no serán molestados por la Policía y, además, las reformas les van a dar seguridad social a los vendedores que hoy son ilegales.

A las nueve de la mañana más de 20 personas hacen fila para comprar hortalizas y pescado en un mercadito improvisado en el barrio San Agustín del Sur, en Caracas, mientras un activista del Gobierno improvisa un discurso que, ayudado por los parlantes, se oye a cientos de metros.

“Con esta reforma constitucional, quieran o no, el proyecto socialista va”, grita eufórico el hombre que se dirige a los compradores, la mayoría mujeres, aunque trata de que los transeúntes también le atiendan.

Los vecinos aprovechan para comprar porque la feria, con precios bajos, sólo sera por un día y después tendrán que esperar una semana.

A pocos metros, sentado en el borde de la calle está Wilfredo Manchego con su hijo de cuatro anos. Espera a su esposa y parece incómodo. “Todo es una mentira —opina—. La seguridad es lo peor que existe; los hospitales no sirven para nada, no hay medicinas ni hay equipos; los alimentos suben de precio cada semana, la leche no se encuentra y el azúcar lo encuentras muy poco”.

San Agustín del Sur es uno de los barrios más pobres de la capital de Venezuela y uno de los elegidos por las Misiones del Gobierno, que son programas sociales para favorecer a quienes carecen de ingresos.

VACIARON EL MERCAL

Una de esas misiones, llamada Mercal, ya tuvo problemas en la zona. Consiste en instalar una tienda del Estado que abastece productos básicos a precios casi regalados, pero esta fue cerrada hace semanas porque se perdieron las mercancías y un día amaneció vacía.

El presidente de la cooperativa del barrio, Miguel Jiménez, dijo a LA PRENSA que el Mercal fue cerrado allí porque necesitaban cambiar al personal y desconocía cómo se habían perdido los productos.

Sin embargo, minutos después, el hombre que agitaba por los parlantes lo desmintió, al revelar que empleados de la tienda de la Misión se habían robado los alimentos. “Vamos a luchar —alzó la voz otra vez— porque ese Mercal tenga una directiva nueva, una directiva socialista que respete al pueblo”.

María Ortega, vecina del mismo barrio, afirma que las Misiones del Gobierno de Hugo Chávez le han ayudado a la población con asistencia médica y el control de la delincuencia, una pesadilla que sufren de noche y de día.

Sólo se quejó de que para obtener los alimentos “hay que hacer largas colas”. Ella ya sabía que el Mercal había fracasado porque se robaron las provisiones y lamento que ahora tiene que ir hasta la zona de Quinta Crespo, el bario más cercano donde hay otro abastecimiento de víveres estatal.

MISION DOCTRINARIA

Wilfredo Manchego asegura que cuantas veces él fue a comprar al Mercal del barrio, había pocos productos. Luego se enteró de que este fue cerrado, porque gente de la misma Misión administró mal la tienda. “Fue corrupción”, enfatizó.

El trabaja para un laboratorio privado y su esposa imparte clases en una Misión del Gobierno, lo que le ha permitido conocer el trasfondo de estos programas sociales del presidente Chávez. “Esas misiones no funcionan, son doctrinamiento —explica—. Lo que hacen es poner vídeos y discursos del gobierno y de Cuba… Yo lo he visto en los sitios donde dan clases”.

Se refiere a la Misión Robinson, una de las 23 que ha lanzado el Gobierno para que la gente pobre se eduque y reciba por ello un salario mensual del Estado, que puede ser equivalente a 300 y hasta 400 dólares por persona.

“Esa gente no estudia ni trabaja —insiste Manchego—. Los títulos son regalados, no hay un esfuerzo de la persona, pero les pagan”.

EL ALBA A LA VISTA

La cooperativa del barrio San Agustín del Sur se llama Tambor y Canto y es uno de los productos de las Misiones. Al enumerar los beneficios que les ha dado el Gobierno de Chávez, Miguel Jiménez destaca el Mercal y un proyecto, todavía en papel, de construir apartamentos para 500 familias.

Desde la Avenida Leonardo Ruiz Pineda, que cruza el barrio, Jiménez señala hacia las laderas de los cerros, donde los basureros y las viviendas más pobres comparten espacios. “Mira, ¿ves aquella casita rosada? Allí van a hacer los apartamentos… Ese es el Alba”, expresó con entusiasmo.

Seguros de que el proyecto será realidad, la cooperativa ya se encarga de hacer las escaleras de cemento para hacer más accesible el sitio de las nuevas viviendas.

Como el Mercal fue cerrado, también organizaron la feria de las hortalizas y del pescado, una vez a la semana; y han empezado a limpiar el barrio, aunque esto les llevará mucho tiempo porque son toneladas de basura las que hay acumuladas entre las calles y los barrancos.

¿De dónde saca dinero la cooperativa de San Agustín del Sur para hacer todo eso? “Las alcaldías nos dan el dinero, pero todo viene del Gobierno”, afirma Jiménez.

La esperanza de este líder comunitario es que con las reformas a la Constitución, que serán sometidas a referendo en diciembre próximo, lleguen más proyectos sociales a su barrio, confiado en que “hasta hoy el proceso revolucionario nos ha dado respuesta”.

Jiménez desconoce detalles de las reformas, así como ignora por qué ha escaseado la leche y el azúcar, según dijo.

Un día antes, el director de la Asociación Nacional de Supermercados, Luis Rodríguez, declaró a los medios venezolanos que la leche líquida pasteurizada se agota en media hora en los establecimientos, porque la gente hace fila desde las 7:30 de la mañana para llevársela.

Igual se llevan los potes de leche en polvo. “Está el consumidor frustrado que aunque tiene más dinero para comprar, no consigue lo que busca”, comentó Rodríguez.

TIENE AL POBRE EN LA MANO

“El Paisa” se siente bien con el gobierno de Chávez porque su pensión de jubilado ha mejorado en nueve años. Todos en el barrio le conocen como “El Paisa”, pero se llama José Antonio Pérez y con más de 70 años de edad todavía conduce su taxi, un carro Chevrolet de los años cincuenta bien conservado.

Cuando Chávez subió al poder, en 1999, la pensión de jubilación de Pérez era de 2,500 bolívares y hoy recibe un millón de bolívares (465 dólares), lo que para él es una evidencia de la mejoría del país. “Chávez ve del pueblo, ve del pobre, ahora hay más centavos… Al pobre lo tiene en la mano, es suyo”, exclamó.

La fila de compradores en la feria de hortalizas y pescados se hizo más grande en San Agustín del Sur, a media mañana, y el agitador, antes de ceder el micrófono a un relevo, recordó a los vecinos la bondad de la revolución de Chávez: “Aquí se le está dando la gotita de petróleo a cada venezolano y poco a poco los va llenando”.

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