- El vicepresidente de la CSJ, Rafael Solís, es la mente tras las reformas, que proponen, entre otras cosas, diputaciones vitalicias a ex presidentes
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El documento de propuestas de reformas constitucionales encaminadas a un sistema parlamentario en Nicaragua, elaborado por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y que le fue entregado la semana pasada al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), contiene pretensiones de perpetuidad en el poder.
De acuerdo a fuentes parlamentarias de ambos partidos, dichas reformas establecen diputaciones vitalicias para ex presidentes y ex vicepresidentes.
Esto sería a partir de 1979, año en que los sandinistas tomaron el poder por las armas.
Esas diputaciones vitalicias serían también para el candidato a Presidente de la República que haya quedado en el segundo lugar en las elecciones presidenciales desde entonces, explicaron las fuentes.
Como en el sistema parlamentario que propone el sandinismo el poder real descansa en la figura del Primer Ministro y éste es escogido entre los diputados del parlamento, tanto Alemán como Ortega tendrían garantizado ser “contendientes permanentes” por el puesto de Primer Ministro”, explicó una fuente parlamentaria.
Además de los funcionarios que ya gozan de inmunidad y que están establecidos en la Constitución Política, el FSLN pretende que en las reformas también se le otorgue ese privilegio al Director y al Subdirector del Instituto de la Propiedad Reformada Urbana y Rural, no así a los funcionarios del mismo rango de otros institutos del Estado.
Entre el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que domina Arnoldo Alemán, suman 65 votos, nueve más que el mínimo para aprobar reformas de rango constitucional.
Pero Alemán y Ortega han encontrado el rechazo de buena parte de los diputados de la bancada del PLC, para aprobar enmiendas constitucionales.
¿ELECCIONES CADA DOS MESES?
Las propuestas de reformas que estarían siendo elaboradas en el FSLN por el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el sandinista Rafael Solís Cerda; el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez Téllez, y el jefe de la bancada rojinegra, Edwin Castro.
Otro de los puntos fundamentales de la propuesta es que si no hay consenso para elegir al Primer Ministro en un término no mayor de dos meses, el Presidente de la República, quien conservaría poderes de Jefe de Estado, disolverá el parlamento y convocará a nuevas elecciones legislativas.
La propuesta pretende que el Primer Ministro sea electo con una mayoría calificada de al menos 56 votos, lo que obligaría a dos partidos a estar en una especie de coalición para elegir al funcionario —a menos que se dé una victoria electoral nunca vista en la historia reciente de Nicaragua y que un solo partido saque esa cantidad de escaños.
Dicha coalición s e vería reflejada en la forma en que el Gabinete y resto del Gobierno sean conformados.
MAYORíA SIMPLE PARA ELEGIR AL PRESIDENTE
Pero además, si las fuerzas políticas aprobaran dichas reformas constitucionales, la propuesta es que el Presidente de la República sea electo con mayoría de votos. Eso en la práctica elimina la segunda vuelta electoral, que es la tendencia moderna al menos en regímenes presidencialistas.
Dejaría entonces de existir el argumento que para ser elegidos Presidente y Vicepresidente de la República, los candidatos a tales cargos deberán obtener como mayoría relativa al menos el 40 por ciento de los votos válidos, salvo el caso de aquellos que habiendo obtenido un mínimo del 35 por ciento de los votos válidos, superen a los candidatos que obtuvieron el segundo lugar por una diferencia mínima de cinco puntos porcentuales. El Presidente podría resultar electo con 20 por ciento si ese es el candidato con más votos.
Asimismo, los sandinistas proponen a los liberales constitucionalistas que en la elección o nombramientos de cargos públicos, por mandato constitucional será nombrado el 50 por ciento de hombres y 50 por ciento de mujeres, para que haya igualdad de género en las instituciones del Estado.
“LA CON DULCE”
La propuesta contempla una reducción en el número de magistrados electorales, judiciales y de la Contraloría General de la República, “siempre quedando en números impares”, especificó una fuente.
Igualmente, el FSLN pretende que se amplíe a los diputados del Parlamento Centroamericano (Parlacen), a los Consejos Regionales Autónomos y a los Concejos municipales, las iniciativas de ley ante la Asamblea Nacional.
En las propuestas de reformas también hay modificaciones al Poder Judicial a través de atribuciones que le serán dadas o restringidas a magistrados y jueces, para castigar a o liberar a los adversarios políticos del Frente Sandinista.
ADMITEN EXISTENCIA DE PROPUESTA
El presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el liberal Manuel Martínez, admitió —tal como informó LA PRENSA ayer— que Solís le entregó lo que describió como “una expresión académica” de lo que es el sistema de gobierno parlamentarista, que impulsa el Frente Sandinista.
Martínez dijo que todavía no la ha leído.
“A mí me las entregaron a nivel académico, pero fíjese que las recibí anteayer (miércoles) y no las he leído, pero es una versión asimilada del parlamentarismo, nada más”, indicó Martínez.
El presidente de la CSJ mantuvo que esos temas los maneja a nivel judicial en exclusivo con Solís.
Solís no contestó ayer las llamadas a su teléfono, para conocer su versión.
CAMBIOS A LEY ELECTORAL
Martínez dijo ayer que si hay interés por reformas a la Constitución, también deben contemplarse cambios a la Ley Electoral.
“Si hay que hacer reformas, yo me atrevería a profundizar con unas reformas a la Ley Electoral (…) para que no tengamos esos vacíos, para que el Consejo Supremo Electoral no tenga que conocer de garantías, sino que sea un tribunal de nivel constitucional el que le garantice a los ciudadanos, candidatos o no candidatos, sus derechos a aspirar a cargos públicos”, explicó Martínez.