- Quetzalcoatl no estuvo a la altura
Anoche vimos el estrepitoso descenso de un grupo teatral aficionado. La tropa matagalpina de Ernesto Soto no alcanzó los niveles de calidad que ha tenido en otras puestas.
La obra tiene fallas que ya incluso habíamos señalado cuando el Festival de Movitep en Estelí, “con fallas dramatúrgicas, como ocurre en Tiempos Para Amar, donde el público en más de una ocasión pensó que la obra había acabado. Hubo escenas que se alargaron demasiado y otras que no eran necesarias”.
Esta deficiencia se mantiene, la obra no logra articular las escenas de forma fluida entre el baile y la actuación. Hay diálogos simplistas e inútiles como la escena cuando ella va al hospital, vuelve, le dice a él que vaya, y él regresa.
El personaje que hace de la madre del novio, recita sus parlamentos, parece una entonación de niños de primaria, se equivoca y no convence. Esta actriz que en otras ocasiones se ha destacado en la danza, se siente pesada en sus desplazamientos.
Hay que hacer algunas excepciones que son los únicos asideros para dignificar la noche. Una es Ernesto Soto, que en los breves instantes que aparece en escena acapara al público, engrandece su personaje y nos demuestra que es un actor de calibre.
El otro logro son algunos de los recursos escenográficos empleados, como el sistema de sueros gigante o la mesa que sirve para diferentes propósitos.
Las actrices que representan la novia y la mamá de ella en ocasiones estuvieron acertadas, sobre todo la madre posee una hermosa voz que inunda a su alrededor.
Lástima que Quezalcoatl no brilló como en otras ocasiones, es necesario replantearse este montaje y transformar esta noche de decepción en una nueva fiesta de los sentidos.
EL ESCARABAJO DE AGURTO
Mañana viene a escena el grupo Danteatro, de Nicaragua, con la obra El Escarabajo, del autor Harold Agurto, dirigida por Erasmo Alizaga.