- Alejo José G. Sison, académico de la Universidad de Navarra, España, destaca la importancia del capital ético y el liderazgo. Ambos están muy ligados con el Gobierno, y con el Estado en general, al hacer negocios. Por ello, subraya que debe haber “tolerancia cero” para los actos de corrupción individual y colectivamente, al tiempo que insiste en el buen liderazgo empresarial
Alejo José G. Sison, profesor de Filosofía de la Universidad de Navarra
La ética y el liderazgo son dos conceptos fundamentales en el mundo empresarial, tanto para hacer negocios bajo reglas claras como para impulsar el crecimiento de la compañía. Para ello, el personal y las relaciones con el Estado, en general, son ejes fundamentales.
Alejo José G. Sison, doctor en Filosofía, visitará Managua a finales de septiembre para impartir una serie de conferencias sobre capital ético y liderazgo.
En entrevista con LA PRENSA, vía correo electrónico desde España, Sison explica qué significan ambos conceptos, cómo saber aplicarlos, en especial hacia las personas, y cómo crear riqueza aplicándolos.
Sison, autor de diversos libros sobre ética y filosofía, economía, propiedad intelectual y comercio electrónico, es claro al afirmar que “liderar significa conducir a las personas hacia unas metas, respetando su libertad e inteligencia”.
“Se trata —añade— de persuadir o convencer, nunca coaccionar”.
El capital ético y el liderazgo son dos conceptos muy amplios. ¿Cómo explicar cada uno de ellos?
Por capital en la economía se entiende cualquier cosa que se acumula de las que se pueden sacar rendimientos futuros para usos diversos.
El dinero que se ahorra en el banco crece en valor debido a los intereses y se podrá utilizar para comprar más bienes y servicios que al principio.
En el campo de la ética, la noción de capital se puede aplicar a la virtud. Por la virtud nuestras acciones pasadas nos siguen acompañando de algún modo en la forma de un hábito, una facilidad, una orientación o un refuerzo para realizar mejor acciones similares.
El liderazgo se refiere a la capacidad de dirigir o conducir a otras personas hacia una meta, respetando su libertad e inteligencia.
¿Cómo pueden ser aplicados ambos elementos en el mundo de los negocios?
Ya sé que no es más que una forma de hablar, pero hay un único mundo en el que los hombres realizamos todo tipo de actividades, entre ellas, la empresarial.
El mundo de los negocios no debe ser tan diferente ni lejano del único mundo en el que nos relacionamos con nuestros familiares y amigos, nos formamos profesionalmente, ejercemos otros trabajos, practicamos deporte o tratamos con Dios.
Dicho de otra manera, las nociones de capital moral y liderazgo son tan relevantes en los negocios como en cualquier otro ámbito de acción humana.
¿El mundo de hoy, la globalización y la competencia, exigen ser ético y al mismo tiempo un buen líder. ¿Cómo se puede hacer crecer un negocio y mantener estos dos principios?
Me parece que las exigencias de la ética y del liderazgo son permanentes. No son reclamos surgidos exclusivamente de un entorno globalizado y de alta competitividad. No sólo se puede llevar a cabo un negocio a la vez que se mantienen estos principios, sino que se trata de un deber.
Si se renunciara a estos principios, la empresa se convertiría en una máquina maldita que se traga a los hombres por el único fin de hacer dinero. Por consiguiente, tanto el directivo como el trabajador se rebajarían a un nivel infrahumano al desarrollar su actividad empresarial. No sería nada deseable.
¿El capital ético se aprende en las academias y también en el quehacer diario?
Por supuesto. Aunque también se aprende en el seno de la familia, en los colegios, en los campos de deporte, en labores de voluntariado, en las iglesias, etc. En todos los sitios y en todas las circunstancias se puede encontrar una ocasión para crecer tanto en el capital moral como en los dotes de liderazgo.
Sólo habría que tener en cuenta factores de conveniencia: a veces quizás sea demasiado tarde intentar aprender principios éticos apuntándose a programas de MBA, si no se había recibido antes en las casas o en las escuelas.
¿Ser líder qué significa? ¿Cómo hacerlo dentro de la empresa y hacia fuera de la empresa?
Como decía antes, liderar significa conducir a las personas hacia unas metas, respetando su libertad e inteligencia. Se trata de persuadir o convencer, nunca coaccionar. Lo lograríamos sólo si hiciéramos que la otra persona cayese en la cuenta de que la propuesta es por su propio bien. Antes se hablaba de un liderazgo transaccional: consigo que la otra persona me siga bien por la zanahoria bien por temor al palo.
Felizmente ha sido superado por el liderazgo transformacional: no se trata tanto de un intercambio comercial como de una elevación recíproca de nivel humano, tanto del líder como del seguidor. Mi propuesta es que esa elevación sea sobre todo ética o moral.
O sea, al liderar, hemos de procurar que tanto nosotros como nuestros seguidores ganemos en virtudes y seamos mejores personas. Tanto dentro de la empresa como fuera, se consigue la persuasión presentando buenas razones, adaptadas a la situación de los seguidores, y sobre todo, dando buen ejemplo, que se vea que somos personas en las que se puede uno confiar.
¿Existen los buenos líderes en el mundo de los negocios o de qué depende?
Sí, aunque no son necesariamente aquellas personas que salen en los periódicos o en las revistas. Los medios suelen ser un reflejo de los valores dominantes en una determinada sociedad, y a veces, estos son el éxito económico a cualquier coste, etc.
Cualquier persona que desempeña su trabajo con competencia profesional y rectitud o integridad moral desempeña, a su nivel, una función de liderazgo, por su influjo en las otras personas en su entorno.
¿Cree usted que los empresarios de hoy, en especial los de Latinoamérica, y en particular los de Centroamérica y Nicaragua, están conscientes de la importancia de fomentar las buenas prácticas éticas y de ejercer un buen liderazgo?
No conozco muy bien la situación de Latinoamérica, ni la de Centroamérica y Nicaragua en particular.
Sin embargo, el mero hecho de que me hayan extendido esta invitación a hablar indica interés y buena disposición para mejorar en sus dotes de liderazgo ético.
¿Cómo pueden los gremios empresariales y las instituciones del Gobierno contribuir a fomentar, aplicar y respetar los principios éticos?
Los gremios empresariales pueden hacer mucho. En la década de los ochenta, las empresas multinacionales ejercieron una gran presión al gobierno de Sudáfrica, para que abandonara su política de discriminación racial o apartheid.
Por otra parte, en muchos países del Tercer Mundo, caracterizados por una infraestructura estatal deficiente, las empresas pueden asumir algunas funciones públicas como la construcción de carreteras, proporcionar los medios para una atención sanitaria básica, una educación elemental, etc.
Se dice que detrás, por ejemplo, de algún acto de corrupción siempre está una contraparte (puede ser alguien del Gobierno, o un empresario), cuando se busca por ejemplo abrir un negocio o establecer una inversión. ¿Cómo tratar este problema?
Completamente de acuerdo con lo que dice. Hemos de tener “tolerancia cero” para con los actos de corrupción individual y colectivamente. No deberíamos ofrecer sobornos; deberíamos resistir a la extorsión.
Se me ocurren dos medidas prácticas. Si obtuviéramos licencias y permisos estatales por internet en lugar de acudir a ventanillas estatales, habrá una ocasión menos para la corrupción.
Por otra parte, las empresas del mismo sector pueden elaborar un código de conducta, en la que se formula su postura en contra de la corrupción. Explicarán este punto a sus distintos stakeholders (grupos de interés como proveedores y clientes). Cuando venga el “corruptor de turno” bastaría con referirse al susodicho código para zanjar la cuestión.
Pero eso sí, hace falta hacer un frente común.
¿La burocracia estatal qué tanto contribuye a fomentar, de ser así, estas malas prácticas?
La burocracia es necesaria debido a la magnitud del estado, la división del trabajo y la especialización.
Lo malo es una burocracia excesiva, o cuando un partido en el gobierno utiliza la burocracia para sus propios fines electorales.
Hemos visto recientes problemas de productos chinos, para mencionar un caso, relacionados a la mala calidad, donde incluso empresario y funcionarios del Gobierno han resultado muertos. Por ejemplo, un empresario, según las informaciones públicas, se suicidó, mientras que un funcionario chino fue castigado con la pena capital. ¿Esto es reflejo de deficientes controles del Gobierno, de los mismos empresarios? ¿Qué puede comentar al respecto?
Las leyes, el heterocontrol o el control por parte de agentes externos, como son el Estado o un regulador profesional, son necesarias pero insuficientes. Desde ese punto de vista, el autocontrol es más importante, máxime si no se trata sólo de salir al paso, sino de crecer en virtud o capital moral.
Encuentro en Managua
Emprendedores y propietarios de compañías, presidentes y miembros de consejos de administración, directores generales, altos ejecutivos de empresas y a todas aquellas personas que toman decisiones, podrán conversar con Alejo José G. Sison, el 27 de septiembre en Managua.
La Asociación para la Cooperación Educativa Nicaragüense (Acoen), con el apoyo de varias instituciones, está organizando un evento previsto a realizarse en el Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza, de Managua.
Este esfuerzo, para promover los valores éticos y potencial de liderazgo, es apoyado por Petronic, LA PRENSA, Canal 2, Enitel y Nicaragua Sugar States.
Sison ha escrito decenas de libros, entre ellos La Virtud: Síntesis de Tiempo y Eternidad. La Ética en la Escuela de Atenas; La Filosofía de la Economía. I. La Metodología de la Ciencia Económica; Saber Vender. La Propiedad Intelectual y el Comercio Electrónico.
A ellos se le suman: Tras la Euforia. Guía Ética para Directivos en la Nueva Economía; así como Liderazgo y Capital Moral, entre otros.