- Las destrezas y habilidades de cada uno combinadas nos dan el baile, es decir, la sincronía que nos hace avanzar armoniosamente y sin contratiempos
Un adagio norteamericano reza que se necesitan dos para tango, lo que capta la esencia de lo que deben ser las relaciones interpersonales íntimas, o sea, aquellas que nos vinculan con nuestros familiares más cercanos, con nuestra pareja o con nuestros mejores amigos.
Dos para tango significa que, al igual que con el famoso baile argentino, para que dichas relaciones funcionen se necesitan destrezas y habilidades que cada uno aporta y que combinadas nos dan el baile, es decir la sincronía que nos hace avanzar armoniosamente y sin contratiempos.
Hay una gran cantidad de concepciones erróneas sobre lo que son las relaciones interpersonales íntimas, muchas de ellas alimentadas por estereotipos dañinos que vemos a diario en la TV, o bien por concepciones falsas basadas en el desconocimiento de su naturaleza y características.
Muchas de estas creencias existen porque relacionarse con nuestros seres cercanos parece no necesitar más que del sentido común, ya que se ve como algo natural y fácil. Existe la preconcepción de que estas relaciones simplemente surgen. Todo es que empecemos a relacionarnos mal para que entonces nos percatemos de cuán difícil resulta el tango.
Como todo en el mundo, las relaciones tampoco son perfectas, sin embargo, para desarrollar los vínculos interpersonales cercanos se requiere de ajustes cuidadosos y un continuo monitoreo del otro, aunado a ciertas destrezas básicas.
Entre estas podemos citar las siguientes: llenar las necesidades del otro con precisión; adoptar estilos apropiados de comunicación; indicarle al otro o a la otra que nos agrada de diversas maneras (verbal y no verbal) y que estamos interesados en él o ella, demostrándoselo minuto a minuto mediante nuestro lenguaje corporal; ajustar nuestra conducta al tango de la relación con el otro; seleccionar y revelar la información u opinión correcta, en un estilo y circunstancias apropiadas, que invitan y animan a la cercanía; construir confianza; hacer demandas o solicitudes realistas al mismo tiempo que se construye el compromiso y la entrega. ¿Fácil? Pues francamente no lo es.
Esta correspondencia y sincronía es vital si queremos tener relaciones interpersonales íntimas saludables y satisfactorias. Por ejemplo, de todos es conocido que las personas con problemas de relaciones son más proclives a los infartos y a los accidentes de tránsito, aparte de que es difícil que sean felices.
En resumen, debemos hacer lo propio para que este tango funcione si queremos desarrollar una vida plena y armoniosa.
La autora es periodista y Magíster en Comunicación de la Universidad Southern Illinois, catedrática de la Thomas More Universitas. Escríbale a [email protected]