- Álvaro Colom y Otto Pérez disputarán la Presidencia el 4 de noviembre al no obtener el 50% más uno
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Los candidatos a la Presidencia guatemalteca, el ingeniero industrial Álvaro Colom y el general retirado Otto Pérez Molina, encabezaron los resultados de la primera vuelta de las elecciones del domingo y se enfrentarán en una segunda ronda, se anunció el lunes en un marco de violencia con un muerto y disturbios en varias localidades.
Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), de centroizquierda, obtiene 28.36 por ciento y Pérez Molina, militar retirado del Partido Patriota (PP), 23.73 por ciento, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) lleva escrutado el 96.52 por ciento de los sufragios.
Como ninguno de los dos ha conseguido el 50 por ciento de los votos estipulados por la ley, se jugarán la Presidencia en un balotaje el 4 de noviembre.
“Nos preocupa que la segunda ronda electoral pueda ser de mayor polarización entre la sociedad guatemalteca, pues suponemos que crecerá la confrontación entre los candidatos y, entre otras cosas, podrían incrementarse también las campañas negras”, afirmó la activista humanitaria Carmen Aída Ibarra, dirigente de la Fundación Myrna Mack, a la AFP.
“La gente sigue viendo en los militares la respuesta a los problemas de inseguridad por los que atraviesa el país, aunque en la práctica no sea así”, agregó.
Ante estos resultados ajustados, la llave que puede inclinar la balanza la tiene el oficialista Gran Alianza Nacional (GANA), cuyo candidato Alejandro Giammattei logró la tercera posición el domingo con 17.12 por ciento.
El politólogo mexicano Francisco García advierte que GANA —que agrupa a una élite de exitosos empresarios— y el PP de Pérez Molina “hay relaciones tirantes”.
Las elecciones del domingo dejaron un panorama político fuertemente atomizado, en el que el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del ex dictador Efraín Ríos Montt quedó cuarto con casi 9 por ciento de los votos, lo que le asegura un escaño en el nuevo Parlamento.
Le siguen Casa (Centro de Acción Social), del candidato Eduardo Suger, con 7.2 por ciento; la Unión del Cambio Nacional (3.07 por ciento) y la líder indígena Rigoberta Menchú, de Encuentro por Guatemala, ambos con 3.05 por ciento.
Ante este panorama, las posibilidades de que Colom se consagre Presidente el 4 de noviembre pasan por establecer una “alianza plural” que instaure “un gobierno de unidad nacional donde se incluyan todas las fuerzas políticas”, opina García.
Cerca de 58 por ciento de los casi 6 millones de guatemaltecos convocados a las urnas el domingo acudió a votar, para elegir presidente y vicepresidente, los 158 escaños del Congreso y renovar las 332 alcaldías del país.
El actual alcalde de la capital, Alvaro Arzú, logró renovar su cargo con una mayoría aplastante de 55.5 por ciento.
Mientras, en el Parlamento la UNE se consolida como primera fuerza con 22.88 por ciento de los votos, seguida por GANA (16.35 por ciento) y el PP (16.02).
Al menos un muerto, un indeterminado número de heridos y 34 detenidos, es el resultado de los disturbios que han protagonizado en el interior de Guatemala grupos de inconformes con los resultados municipales.
Uno de los últimos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y grupos de manifestantes se registró el lunes en el municipio de Palín, en el departamento sureño de Escuintla, por la supuesta manipulación de votos.
Las fuerzas de seguridad lanzaron bombas lacrimógenas para dispersar a los inconformes con los resultados de las votaciones municipales en ese municipio, las cuales favorecieron al candidato de la UNE.
Los disturbios más serios se registraron la noche del domingo en el municipio de Tucurú, en el departamento norteño de Alta Verapaz, donde los inconformes quemaron urnas, la Municipalidad, destruyeron dos vehículos de la policía y un banco privado y en los enfrentamientos murió un civil en circunstancias no establecidas.
ESTRUENDOSO FRACASO PARA MENCHÚ
El fracaso de la Premio Mobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, se debió al racismo y la falta de recursos financieros, dijo el analista y académico indígena Álvaro Pop.
“Es evidente que el racismo y la discriminación que existe en el país tuvieron mucho que ver”, señaló Pop.
A este fenómeno, agregó Pop, se agrega “la falta de capacidad política de Rigoberta para promover una estrategia de diálogo con la población no indígena, que le permitiera desarrollar una alianza política con propósitos interculturales”.
En una entrevista con la agencia de prensa AP, la candidata dijo que las élites tenían miedo a los indígenas y también culpó a los medios por la divulgación de encuestas.
Con un 42 por ciento de la población «los indígenas somos mayoría y por lo tanto nos tienen miedo de que si llego es peligroso… usan un miedo falso como el miedo a Evo Morales, que va a venir Evo Morales y que va a levantar los campesinos», dijo.