Nicaragua necesita invertir más en infraestructura, ya sea con recursos propios o internacionales. ( LA PRENSA/ARCHIVO)

Cooperación urge ajustes

Nicaragua recibe anualmente poco más de 500 millones de dólares en cooperación externa. Pero los especialistas y los mismos cooperantes coinciden en que la cooperación por sí sola no produce suficiente desarrollo. Por ello el país debe realizar los ajustes respectivos para hacerla más eficiente [doap_box title=»Reacciones internacionales» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Recientemente la oposición de izquierda […]

  • Nicaragua recibe anualmente poco más de 500 millones de dólares en cooperación externa. Pero los especialistas y los mismos cooperantes coinciden en que la cooperación por sí sola no produce suficiente desarrollo. Por ello el país debe realizar los ajustes respectivos para hacerla más eficiente
[doap_box title=»Reacciones internacionales» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Recientemente la oposición de izquierda al Gobierno de centro-derecha sueco criticó el plan presentado por la Ministra de Cooperación, Gunilla Carlsson, en el que se reduce de 70 a 33 el número de países que reciben ayuda bilateral, buena parte de ellos en Asia y AL.

El portavoz de Cooperación del Partido Socialdemócrata, Kent Hrstedt, criticó que se dé más ayuda a Europa que a Asia, “donde viven cerca de la mitad de los pobres del mundo”.

Hans Linde, portavoz de Exteriores del Partido de la Izquierda Socialista, atacó que se señale la lucha contra la pobreza como un objetivo y se eliminen a países como Nicaragua, El Salvador y Haití, manteniendo a otros como Serbia y Turquía.

“La lógica es difícil de entender. Suecia se retira de países en los que ha tenido una larga presencia, un gran compromiso y una confianza que nos han permitido contribuir en la lucha a favor de la democracia y de la erradicación de la pobreza”, señaló Linde.

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    Nicaragua, que anualmente recibe en promedio poco más de 500 millones de dólares en cooperación internacional, deberá ajustar su estrategia en este sector no sólo para mantener estos flujos, sino especialmente para hacer que tales fondos, que recibe ya sean como préstamos y donaciones, sean invertidos con mayor eficacia.

    El reciente anuncio de Suecia, uno de los mayores cooperantes para Nicaragua, de sacar de dos a cuatro años al país de la lista de naciones a la que presta cooperación, debe ser “una campanada de alerta” no sólo para el Gobierno, sino para el Estado en general, coinciden economistas consultados.

    Otros indican que las promesas de cooperación de países como Irán y Venezuela podrían llenar este vacío, pero el asunto es si estas naciones podrán cumplir con sus promesas de ayudar a Nicaragua, a través de fondos y proyectos diversos.

    En el caso de Venezuela, país con el que la Administración del Presidente de la República, Daniel Ortega, ha estrechado lazos, la cooperación está enfocada principalmente en la ejecución de programas en el sector agrícola, energía, salud, y entre otros, cuyo monto de ayuda aún se desconoce en concreto.

    LAS PROMESAS

    El economista René Vallecillo señaló que esta “nueva cooperación no será tan rápida y efectiva, como la que ya está en marcha”, es decir la correspondiente principalmente a países de Europa, Norteamérica, así como a la de Japón.

    Explica que el Gobierno de Ortega tendrá que esperar, al menos dos años, para que se cumplan algunos términos suscritos con Irán y Venezuela y empiece a llegar la cooperación comprometida.

    Entre tanto la cooperación que Nicaragua recibe de parte de los países nórdicos, como el caso de Suecia, es mayormente en efectivo, por lo que su inversión es más flexible, lo cual puede ayudar a mejorar su efectividad, es decir los resultados.

    Son fondos que entran directamente al Presupuesto General de República y que están a la disponibilidad del Gobierno, para que sean destinados a los sectores de acuerdos con las prioridades de su programa de desarrollo.

    “El retiro de la ayuda de Suecia generará mayor desajuste presupuestario, sobre todo porque la cooperación de estos países son recursos líquidos”, proyectó Vallecillo.

    Por esta razón considera que el Gobierno deberá desarrollar mecanismos y políticas que permitan optimizar los recursos líquidos que reciba en los próximos años, para cubrir los sectores que más atención requieran y en especial aquellos afectados por el retiro de la cooperación sueca, “de tal forma que los fondos contribuyan verdaderamente a la lucha contra la reducción de la pobreza”.

    En este mismo aspecto coincide el economista Adolfo José Acevedo, quien señala que “Nicaragua es un país que en los últimos años ha mantenido un nivel de cooperación, por habitante, cinco veces superior al promedio de los países más pobres del planeta, pero aún no muestra ningún progreso en la reducción de la pobreza”.

    De los 5.1 millones de nicaragüenses, el 46 por ciento vive en condiciones de pobreza, cuyo ingreso por día es inferior a los dos dólares, según datos oficiales.

    Los sectores sociales que mayor asistencia financiera requieren de parte del Gobierno, y que son atendidos en su mayoría con fondos provenientes de la cooperación externa, son precisamente salud, educación e infraestructura, claves en la lucha contra la pobreza.

    EL FUTURO

    Actualmente los países europeos están en proceso de una reestructuración de la política de cooperación que mantienen con los países pobres del mundo, con lo cual Latinoamérica podría verse afectada.

    El reciente recorte que hizo Suecia, de los países donde brinda ayuda, al reducir su lista de 70 a 33, afectó a varios de Latinoamérica.

    Solamente Colombia, Bolivia y Guatemala serán los países de la región donde Suecia mantendrá su asistencia financiera en los próximos años.

    Mientras que en naciones como El Salvador, Haití y Nicaragua, considerados estos dos últimos entre los más pobres de América Latina, dejarán de recibir fondos suecos en unos años.

    En Nicaragua, por ejemplo, la mayoría de los fondos provenientes de la cooperación sueca está destinada para asistir al sector salud, gobernabilidad, educación y apoyo presupuestario.

    Ante este panorama de la cooperación europea en América Latina, el también ex Viceministro de Finanzas, René Vallecillo, sostuvo que el Gobierno “debe replantearse una nueva estrategia de cooperación”.

    Esta debe pasar por una comunicación directa y abierta con la comunidad donante, donde se plantee las perspectivas de cooperación para Nicaragua en el corto y mediano plazo , “para que el país se pueda preparar ante un eventual retiro de un país donante”.

    Entre tanto, Acevedo recomendó la elaboración de una política fiscal más eficiente, que permita elevar las recaudaciones tributarias a más de un 20 por ciento del PIB, de tal forma que la alta dependencia de la cooperación externa se reduzca.

    Tanto Acevedo y Vallecillo coinciden en que, para garantizar que la cooperación que brindará Venezuela sea más efectiva y transparente, debe ser canalizada a través del Presupuesto General de la República.

    Entre tanto el ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BC), Mario Arana, dice esperar que el país, por ser uno de los más pobres del subcontinente, “continúe siendo objeto de cooperación de países totalmente desarrollados”.

    Contrario a la percepción que se tiene de que la cooperación en Nicaragua tiene poca efectividad en el combate de la pobreza, Arana sostiene que estos fondos sí han contribuido a ello.

    Según Arana, el índice de población con niveles altos de necesidades básicas ha mostrado una tendencia decreciente en los últimos años, “lo que refleja que se ha trabajado en la inversión de infraestructura, tanto en construcción de centros de salud, agua potable y escuelas”.

    “Yo rechazo aquellos que dicen aquellos argumentos que dicen que la ayuda en Nicaragua no ha tenido mayor efectividad, porque es falso. Y por eso recomiendo a los analistas que hagan un estudio más profundo sobre el aporte de la cooperación en la lucha contra la pobreza”, sostuvo Arana.

    En 1994 la cooperación externa que recibió Nicaragua representó el 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para el 2006 solamente representó el 11 por ciento del PIB, según señaló Acevedo.

    Dichos porcentajes, valora, demuestran que la dependencia de Nicaragua de la cooperación exterior se ha reducido en los últimos 10 años a la mitad.

    HABLAN LOS COOPERANTES

    Entre los países europeos que apoyan a Nicaragua tanto en el Presupuesto General de la República y en diversos proyectos, se encuentra Suiza y Alemania, por ejemplo.

    El Gobierno de Suiza aprobó para Nicaragua un desembolso de 17 millones de dólares anuales para el período 2007-2012, en el marco de una Estrategia de Cooperación que ese país desarrollará en América Latina.

    El anuncio lo hizo el director residente de la Cooperación Suiza en Centroamérica, Peter Bischof, quien señaló que el monto de cooperación previsto para Nicaragua representa un incremento de dos millones de dólares al monto que el país venía recibiendo, que era de un poco más de 14.2 millones de dólares.

    Suiza forma parte del Grupo Presupuestario, que lo conforman varios países europeos, el Banco Mundial y la Comisión Europea. Este año aportó 5.2 millones de dólares para el presupuesto.

    En este sentido, el diplomático mencionó que de acuerdo con el diálogo que han mantenido con el Gobierno sobre el gasto del Presupuesto de la República, la mayor parte de los fondos se está invirtiendo en área social, lo cual es “positivo para el país”.

    Reconoce que Nicaragua ha logrado resultados mayormente favorables en términos macroeconómicos, entre ellos un incremento de las recaudaciones tributarias, lo que ayuda a que el país genere sus propios recursos para financiar sus necesidades.

    No obstante, reconoció que, aunque por más de 28 años Nicaragua ha recibido un aporte importante en cooperación, “la pobreza no se ha reducido mucho, entonces está crítica hay que tomarla muy en serio”.

    Bischof atribuyó estos resultados, en parte, a los diferentes conflictos políticos y sociales que ha atravesado el país en los últimos años.

    Pero señaló que el Gobierno, para poder cubrir los sectores que reciben apoyo de Suecia y que dejarán de recibirlo cuando éste país deje de ayudar, deberá “usar de manera muy efectiva los recursos externos en el país” e igualmente recaudar más recursos internos para financiar el desarrollo del país.

    Actualmente el Gobierno trabaja en una propuesta de reforma tributaria, la cual incluye eliminar algunas exoneraciones en diversos sectores. Actualmente la recaudación fiscal se ubica por encima del 17 por ciento en comparación con el PIB.

    “Creo que la cooperación por sí sola no produce suficiente desarrollo, pues requiere también un desarrollo de la empresa privada, la cual requiere finalmente ciertas condiciones, para que invierta y que esa inversión produzca empleo e ingreso”, sostuvo Bischof.

    Entre estas condiciones sobresalen una estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y un sistema fiscal eficiente, refirió el diplomático.

    Otro de los países que brinda cooperación a Nicaragua es Alemania, cuyo país también forma parte del Grupo de Apoyo Presupuestario.

    La Encargada de Cooperación de la Embajada de Alemania en Managua, Gundula Weitz, aseguró vía correo electrónico que la mayor parte del apoyo de su país está dirigida a los sectores de educación, salud, gobernabilidad, agua potable y alcantarillado.

    Igualmente a la descentralización y fortalecimiento del Estado de Derecho y de la democracia, así como a la protección del medio ambiente y los recursos naturales.

    La diplomática adelantó a LA PRENSA que, en noviembre del 2007, se realizarán las negociaciones intergubernamentales con el Gobierno de Ortega para determinar las líneas de la cooperación de Alemania para los próximos dos años.

    Weitz señaló que por ahora el Gobierno Alemán no ha determinado el plazo de cooperación que tiene en Nicaragua.

    Y aunque no fue posible obtener reacciones oficiales del Gobierno de Ortega, lo cierto es que, según se desprende de las declaraciones de los cooperantes y los economistas, deberá prepararse para realizar ajustes a la cooperación.

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