- Retirado de la política, el ex presidente Enrique Bolaños sigue atento el proceso judicial que se ha iniciado en su contra. La cárcel es una posibilidad
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Enrique Bolaños luce ahora más pequeño de lo que es y habla más lento que en las conferencias de prensa que brindó cuando era el presidente del país en el gobierno anterior.
Mientras se despide de un par de amigos, recibe al equipo de Domingo para conceder esta entrevista en la que no deja pasar un instante para argumentar su defensa ante la “vendetta” que, según él, está viviendo por haber pisado callos, entre ellos los del también ex presidente Arnoldo Alemán (1996-2001), condenado a 20 años de prisión en 2003 por delitos de corrupción en perjuicio del Estado.
Vestido de manera muy sencilla, nos estrecha las manos y nos conduce a su oficina tapizada con cuadros, fotografías románticas con su esposa Lila Abaunza y reconocimientos de todo tipo. “Pasen adelante, giren a la derecha. Siéntense a la izquierda”.
Bolaños parece relajado, un tanto desentendido, pero al sentarse frente a su computadora para terminar el resumen de su declaración ante la Comisión Especial que busca su desaforación en la Asamblea Nacional, vuelve a tener la imagen de hombre ocupado. Aún le brillan los ojos y aunque dice no tener miedo de lo que venga, es un nicaragüense más que no confía en la justicia del país.
¿En qué caminos anda Enrique Bolaños?
Yo ahorita estoy en mi casa, arreglando mis papeles, mis documentos, escribiendo mis memorias, teniendo una vida privada y montando la biblioteca presidencial con las uñas.
¿Está satisfecho?
Yo estoy muy satisfecho con lo que hice en el gobierno. Algún día van a reconocer que fue el mejor gobierno que ha tenido Nicaragua en el último siglo. Algún día lo van a reconocer, cuando sientan lo que es cajeta.
¿Cuánto tiempo cree que pase para que llegue ese reconocimiento?
No me importa si lo hacen o no (los medios de comunicación). La gente ya lo empieza a sentir. Yo hice lo que pude decentemente. Me gané unos cuantos enemigos gratuitos, no sé porqué. Uno es el medio tuyo, no sé porqué. Quién sabe cómo van a publicar esta entrevista.
Ahora que está fuera del poder, ¿tiene los mismos amigos?
Los mismos, menos aquellos a los que les machuqué los callos. Y les machuqué los callos porque tienen callos. Ahora tengo los mismos amigos de siempre.
¿Todavía se considera amigo de Fausto Carcabelos?
¿Y por qué no? ¿Eso es malo? Tengo bastante de no verlo, pero no tengo enemistad con él. Hay cantidad de gente que estuvo en mi gobierno y tengo días de no verlos. Yo ando en mis caminos y ellos en otros.
Usted ha dicho que esto es una pasada de cuenta de Arnoldo Alemán.
Claro.
Por otro lado, Arnoldo Alemán repite a cada rato que no hay deuda que no se pague.
Yo a él no le debo nada. Esto es más que la venganza de él, como los gansters de Nueva York en la década de los treinta. Esa es la vendetta que él debe tener en la cabeza. Él es culpable y fue enjuiciado y condenado. Yo no lo soy. No hay ninguna duda que sólo en extravagancias, alfombras persas, joyas, en todo gastó un millón 800 mil dólares y 40 ó 50 millones que se echó a la bolsa.
Usted mantiene su inocencia.
Claro.
Si usted sostiene su inocencia, ¿por qué no renuncia a su inmunidad como diputado?
¿Vos creés en el sistema judicial de éste país? Yo necesito agotar todas las instancias que me da la Ley para probar en foros internacionales que aquí no hay respeto a la Ley, a los derechos humanos. Si yo me desnudo de mi inmunidad me van a decir “ideay, no agotaste las vías judiciales que tenías, nos la pusiste fácil y de qué te quejás si te condenaron.”
¿Usted ya sabía que lo iban a acusar de algo?
Sospechaba. No sabía.
Era lógico pensarlo.
¿Aceptar la acreditación como diputado fue parte de su estrategia para mantener la inmunidad?
No, yo tengo que cumplir con ciertas leyes. Hay un artículo en la Constitución Política que dice que por el mero hecho que fui presidente, el día que dejara de serlo, sería automáticamente diputado. No lo busqué, no fui electo para eso, no estoy persiguiéndolo. Guste o no, la Constitución dice que soy diputado, no puedo dejar de serlo, soy, dice la Constitución que soy. No puedo rechazarlo. No recibo un centavo, no recibo un galón de gasolina, no voy (al plenario), ¿qué más puedo hacer? Sólo soy, ya está. ‘Aquí le certifico que dice la Constitución que usted es’, gracias. Eso es todo.
Pero usted dijo alguna vez que iba a ocupar su escaño para participar en la votación de temas importantes para Nicaragua.
Cuando se dé alguno. Eso queda a mi opción. Soy diputado.
A su parecer entonces ¿no se ha discutido nada que valga la pena su voto?
Ahí sólo obedientes hay. Yo sería un voto, uno. ¡Gran vara! Iría a hacer el ridículo: aquí viene el jodido, ‘Chespirito’.
¿Hasta dónde cree que llegue el proceso en el que lo acusan de haber encubierto el tráfico ilegal de ciudadanos chinos?
Bueno, como no hay justicia, esto va seguir hasta donde tengan orden los que obedientemente van a acatarlas, como ha sucedido en el sistema judicial del país.
¿Teme que le condenen?
Miedo no. Creo que me honrarían con una condena. Depende de dónde venga la condena. Si me viene una condena de ese tipo de gente, me honra, si viene de otro tipo de gente, entonces sí me sentiría avergonzado.
¿Si Arnoldo Alemán pactó con el Frente Sandinista, el Frente Sandinista estaría participando en esta venganza?
Yo no sé cuánto está participando el Frente Sandinista en esta vendetta contra mí. Yo sí sé que viene del arnoldismo, específicamente del arnoldismo.
Pero el Poder Judicial está repartido entre sandinistas y liberales.
Porque tienen control. Tienen escaños. No me refiero solamente al PLC como tal.
¿Cree que lo encarcelen?
Todo es posible. Si ellos lo desean lo pueden hacer.
¿Le da miedo esta persecución?
Pues indiscutiblemente no es agradable.
¿Se imagina en la cárcel?
No es primera vez que me echan injustamente a la cárcel. No sería la primera vez que iría a la cárcel. Casi en toda la década de los ochenta fui presidente del Cosep (Consejo Superior de la Empresa Privada) y ahí luché cívicamente. Me confiscaron todo lo que tenía. Ahora gracias a Dios no tengo nada que me confisquen.
¿De ir a la cárcel, cree que reciba los mismos tratos que Arnoldo Alemán?
Él tiene jueces que le apañan esas cosas y tiene capacidad para premiar al esposo o la esposa que le dio esa condición. Él tiene con qué pagar esos favores. Yo no, ni los busco.
¿Como ex presidente le daría consejos al Presidente Daniel Ortega?
Si me los pide se los daría. Pero a mí no me gusta dar consejos que no me solicitan.
¿Cómo ha visto el manejo de este gobierno?
Me guardo mi opinión.