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Desde hace más de dos mil años las personas se quitan el vello no deseado por motivos espirituales o estéticos. Las mujeres de diferentes culturas aseguraron desde ese entonces que la depilación les daba juventud, inocencia y que resaltaba su belleza.
Actualmente, la depilación se sigue considerando una práctica indispensable para mejorar nuestra imagen y existen numerosos métodos.
Además de los métodos de depilación, existen los métodos de epilación. Ambos grupos tienen sus propias características y son diferentes.
Los cosméticos depilatorios actúan desorganizando las proteínas queratínicas que forman la fibra del pelo, pero no producen daños en la queratina de la piel.
Sin embargo, aunque actúan sobre el tallo capilar externo, su uso continuado puede retrasar el crecimiento del pelo e incidir sobre la fase anágena, que es el crecimiento del vello en una de sus tres fases, cuando la depilación es más eficaz.
La finalidad de estos productos es actuar sobre el filamento de queratina y mantener la raíz del pelo intacta, por lo que el vello vuelve a crecer y es que estos métodos deben repetirse con cierta frecuencia.
Los métodos de depilación consisten en eliminar la parte visible del vello. Entre estos métodos están el rasurado con cuchilla, la electrólisis o depilación eléctrica y la depilación láser o fotodepilación.
Los métodos de epilación son procesos físicos que en su mayoría eliminan el vello desde la raíz, por lo que tarda más en crecer y su efecto se considera más duradero.
Entre estos métodos están el uso de cera fría o caliente que se aplica sobre la piel y se retira halando una tira de papel o cinta de tela.
La generalización del término depilación ha hecho que no se diferencie entre los métodos de depilación y epilación.
También están las sustancias retardadoras del crecimiento del vello. Éstas tienen como finalidad atrofiar el vello para evitar su crecimiento.
Además, están las sustancias decolarantes que no eliminan el vello sino que ayudan a disimularlo.
Los cosméticos depilatorios son productos que sólo afectan al filamento de queratina y mantienen intacta la raíz del pelo.
En la formulación de un depilatorio hay principios activos entre los que destacan los sulfuros de calcio, bario y estroncio, los alfahidroxiácidos y los tioles.
Estos últimos son las moléculas más utilizadas actualmente para formular depilatorios, por presentar menos acciones adversas. Los alfahidroxiácidos suavizan el vello y evitan su crecimiento horizontal y la foliculitis o infección del folículo del vello.