Después de cinco años, José Ariel Contreras no ha sido el lanzador por el cual Yanquis y Medias Rojas se trenzaron en una feroz batalla en el 2002 aquí en nuestro país.
Contreras venía de edificar una sólida y respetable carrera en el beisbol cubano, lo mismo que en el plano internacional. Es más, cada vez que la tropa antillana disputaba una final, el espigado derecho de Las Martinas, Pinar del Río, iba a la colina.
Y cuando los Orioles de Baltimore fueron a jugar a La Habana, José Ariel se encargó de neutralizarlos.
Llegó a ser tan brutal su dominio, que el propio gobernante cubano, Fidel Castro, lo bautizó como “El Titán de Bronce”, en una de las noches que lo invitó a cenar en su despacho.
Pero con excepción de la campaña del 2005, Contreras se ha derretido en su paso por las Mayores. Este año ha sido el peor. Tiene 6-14 y 6.24, y los Medias Blancas lo han puesto en waiver, según John Heyman, de Sport Illustrated.
Eso significa que renuncian a sus derechos sobre él y están dispuestos a escuchar ofertas. El período está abierto hasta el 31 de agosto, último día para ser elegible para la postemporada.
Tras iniciar con 7-2 y 3.30, más 72 ponches en 71 innings en el 2003, José registró un discreto 5-4 y 5.30 antes de ser cambiado a Chicago, donde cerró con 8-5 y 5.65, para un global 13-9 en el 2004.
Su cierre fue notable y en el 2005 probó que pertenecía a las Grandes Ligas, al acumular 15-7 y 3.61 y volverse la cabeza más visible de un staff que tenía a Jon Garland, Freddy García y Orlando Hernández.
Pero el año pasado batalló con su mecánica y al final debió conformarse con 13-9 y 4.27.
Ahora se ha vuelto a señalar que su mecánica sufrió desajustes y le han bateado con mucha libertad.
Está en oferta y varios clubes podrían interesarse, pero su salario de 10 millones de dólares al año, podría bajar el entusiasmo.