- 151 países miembros de la OMC toman vacaciones para reanudar el próximo mes las negociaciones para liberalizar el comercio mundial
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El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, dice que no había perdido la esperanza de que los Estados miembros de la entidad concluyan las negociaciones del ciclo de Doha y les dio cita para dentro de un mes.
Tras una semana de agitados debates sobre las últimas propuestas de la OMC para la agricultura y los productos industriales, los dos capítulos clave de estas negociaciones para la liberalización del comercio mundial, Lamy se dirigió a los 151 Estados miembros en asamblea plenaria.
“Estos textos no son más que una etapa suplementaria en el proceso y deberán ser revisados a la luz de los puntos de vista expresados por los participantes”, declaró el director general, refiriéndose a los proyectos sobre agricultura y productos industriales presentados por los jefes de los grupos negociadores.
“Está claro que hay que resolver las discrepancias significativas”, dijo. “Pero, desde mi punto de vista, la convergencia está al alcance de la mano”, afirmó Lamy, quien estimó que “la distancia que queda por recorrer no es tan grande”.
Los Estados miembros volverán a reunirse el 3 de septiembre en Ginebra, para una nueva ronda de negociaciones.
A REFLEXIONAR
Lamy señaló que el mes de agosto debe servir para que cada país miembro examine más a fondo las propuestas, presentadas la semana pasada por los responsables de los distintos comités de negociación.
Además, animó a los 151 miembros de la organización a “completar sus posicionamientos” con el fin de que los miembros estén “en situación de volver al proceso negociador a partir del próximo 3 de septiembre”.
Con la reunión de los últimos días se pone fin a unos meses de intensas negociaciones, especialmente durante la última semana, y se entra en una pausa que deberá servir para renovar fuerzas y afrontar la que debería ser la recta final de las negociaciones para cerrar la Ronda de Doha.
Esa ronda se lanzó en 2001 con el objetivo de aumentar el grado de liberalización y apertura del comercio internacional, lo que agilizaría el intercambio entre países y debería redundar, sobre todo, en beneficio de los menos desarrollados.
En su intervención, Lamy destacó que “los últimos días han servido para escuchar y tomar nota de las diferentes opiniones sobre las propuestas” y subrayó que “las negociaciones van por buen camino”, así que “todo el mundo debe estar preparado para retomarlas después del receso de verano”.
“Las declaraciones que se han escuchado en los últimos días por parte de los distintos miembros —añadió— ponen de relieve que continúa habiendo un alto grado de compromiso para cerrar con éxito la Ronda de Desarrollo de Doha”.
PERSISTEN DIFERENCIAS
Sin embargo, reconoció que también “se ha visto claramente que existen aún algunas diferencias significativas entre las principales potencias negociadoras que no están resueltas”, las mismas que han mantenido suspendidas durante cerca de un año las negociaciones y que hicieron temer el abandono de la Ronda.
Para Lamy, en cualquier caso, “la distancia que nos separa es muy poca, por lo que se puede conseguir nuestro objetivo, aunque es verdad que sí requerirá una dosis extra de esfuerzo por parte de los participantes”.
Los presidentes de los dos grupos negociadores creados para avanzar en la eliminación de barreras en el comercio internacional de productos agrícolas e industriales, el embajador neozelandés Crawford Falconer, y el canadiense Don Stephenson, respectivamente, presentaron el pasado 17 de julio sendas propuestas para intentar reactivar la estancada Ronda de Desarrollo de Doha.
Al contrario que en ocasiones anteriores, por el momento ningún país miembro ha mostrado su rechazo a las exigencias incluidas en los textos, que engloban las negociaciones más complejas y controvertidas de la Ronda de Doha y cuyo objetivo era acercar posiciones entre los miembros.
No obstante, todos los países han mostrado reticencias a diferentes niveles respecto a los borradores, por lo que la vuelta al trabajo en septiembre no se prevé fácil, según fuentes de la negociación.
Tras el receso de verano, los miembros reanudarán las reuniones el 3 de septiembre, cuando se iniciaran las consultas sobre la apertura de los mercados agrícolas, mientras que las de bienes industriales están previstas a partir del 10 de ese mismo mes.
Aunque hasta el momento las negociaciones sobre los dos sectores más controvertidos (agrícola e industrial) se habían desarrollado en paralelo, pero podría ser que a partir del receso de agosto se trataran de forma más integrada, tal y como habían pedido algunos países en desarrollo, que aseguran no tener capacidad para asistir a ambos por separado.
El objetivo último de la OMC es que hacia el final de este año, los 151 países miembros de la organización internacional con sede en Ginebra hayan sido capaces de acordar un texto definitivo que recoja compromisos concretos de cada uno para abrir sus respectivos mercados y facilitar el intercambio comercial.