Ingmar Bergman en el plató, rodando un filme en los años sesenta. El director estadounidense Woody Allen lo calificó como “sin duda el mejor artista cinematográfico de la época que me tocó vivir”. Bergman tenía 89 años. ( FOTOS: LA PRENSA/AFP)

El gran maestro se ha ido

Muere el afamado director de cine sueco Ingmar Bergman ESTOCOLMO/AFP El director sueco Ingmar Bergman murió el lunes a los 89 años de edad en la isla de Faaro, en el mar Báltico, su residencia en los últimos años y la misma donde rodó algunas de sus obras maestras. Su muerte se produjo “tranquila y […]

  • Muere el afamado director de cine sueco Ingmar Bergman

ESTOCOLMO/AFP

El director sueco Ingmar Bergman murió el lunes a los 89 años de edad en la isla de Faaro, en el mar Báltico, su residencia en los últimos años y la misma donde rodó algunas de sus obras maestras.

Su muerte se produjo “tranquila y suavemente”, dijo su hija Eva Bergman a la agencia sueca de prensa TT. El deceso ocurrió mientras dormía.

Nacido el 14 de julio de 1918 en Uppsala, al Norte de Estocolmo, Ingmar Bergman realizó más de 40 películas en el transcurso de su larga y prolífica carrera, entre ellas El Séptimo Sello (1957), Gritos y Susurros (1972), Escenas de la Vida Conyugal (1974), Sonata de Otoño (1978) o Fanny y Alexander (1982), su último filme.

El funeral se llevará a cabo en presencia de sus amigos y familiares en una fecha aún no precisada, según TT.

Desde hace varios meses corrían insistentes rumores sobre la delicada salud del cineasta. En octubre de 2006 fue sometido a una operación de cadera de la que, al parecer, no logró recuperarse totalmente.

Vivía solo y retirado del mundo, la mayor parte del tiempo en su casa de la isla de Faaro, inconsolable tras la muerte de su última esposa, Ingrid von Rosen, en 1995.

“Faaro fue mi amor secreto”, escribió Bergman en su autobiografía Linterna Mágica al hablar del flechazo que sintió en la década de los sesenta por esa isla de plano perfil donde se funden el cielo y el mar.

Allí hizo construir la casa donde murió este lunes, que también se convirtió en estudio de rodaje para dos de sus producciones: Como en un Espejo y El Silencio (1963).

La carrera de Bergman empezó precisamente en el teatro en los años cuarenta, con la realización de una producción en la Ópera de Estocolmo. Posteriormente, en 1960, volvió a sus orígenes teatrales al ser contratado como director del prestigioso Dramaten, el teatro real de arte dramático.

Asimismo, a lo largo de su carrera se distinguió en numerosas ocasiones como director de numerosas piezas teatrales de importantes autores como su ídolo de juventud, el escritor August Strindberg.

Sin embargo, la decisión de dedicarse al cine la tomó en 1945, cuando se dio cuenta de que, para él, el único medio moderno para expresarse era la gran pantalla.

“Hacer películas es para mí un instinto, una necesidad como comer, beber o amar”, declaró Bergman en una ocasión.

Gran cinéfilo, le gustaba mucho el cine estadounidense de los años cuarenta y también los filmes franceses de esa década y de los años treinta.

En su extensa carrera cinematográfica, que se extendió durante la segunda mitad del siglo XX, fue contemporáneo de maestros como el italiano Federico Fellini, el español nacionalizado mexicano Luis Buñuel y el japonés Akira Kurosawa.

Su obra marcó también a numerosas generaciones de cineastas como el estadounidense Woody Allen, un auténtico adorador de Bergman, quien este lunes lo calificó como “un amigo y sin duda el mejor artista cinematográfico” de su época.

En 1955 obtuvo su primer éxito internacional con la comedia Sonrisas de una Noche de Verano. A partir de finales de los años cincuenta sus películas se harán cada vez más oscuras, centradas en la búsqueda del sentido de la vida humana, en seres desgarrados por su relación con Dios y en parejas en crisis.

Fue El Séptimo Sello (1957) la que estableció su fama internacional como director de peso y que le valió el premio especial del jurado en Cannes. El filme presenta una historia medieval de un caballero que regresa a Suecia tras las cruzadas.

Considerado como un director de actrices, dio sus mejores papeles a intérpretes como Maj Britt Nilsson, Harriett Andersson, Eva Dahlbeck, Ulla Jacobsson y Liv Ullmann. Bergman vivió aventuras amorosas con algunas de esas actrices. Se casó cinco veces y tuvo nueve hijos, si bien en una ocasión afirmó no ser demasiado paternal.

Ignorado durante mucho tiempo en su país natal e incluso perseguido en los años setenta por un tenebroso asunto de evasión fiscal, Suecia sólo le rindió recientemente ese reconocimiento de gran maestro del cine que ha sido Bergman.

“Por todo lo que me dio en el plan profesional, y por el inmenso privilegio de haber sido su amigo, siempre sentiré hacia Ingmar Bergman una gratitud infinita”, dijo por su parte el actor sueco Max Von Sydow, el inmortal caballero protagonista del El Séptimo Sello.

“Con la desaparición de Ingmaer Bergman, el cine moderno pierde uno de sus últimos pioneros”, dijo a la AFP el presidente del Festival de Cannes, Gilles Jacob, donde hace diez años le entregó una Palma honorífica por toda su exitosa carrera.

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