Alejandro Serrano caldera. (LA PRENSA /Cortesía)

Filósofo en portugués

El filósofo nicaragüense, Alejandro Serrano Caldera, ya es una referencia en el idioma portugués, sobre todo, para los estudiosos de las ciencias humanísticas y en especial, la filosofía. Su reciente libro Los Filósofos y Sus Caminos, con sello LEA Grupo Editorial fue traducido al idioma portugués por Nova Armonía, que anteriormente había traducido Meditaciones Fragmentarias, […]

El filósofo nicaragüense, Alejandro Serrano Caldera, ya es una referencia en el idioma portugués, sobre todo, para los estudiosos de las ciencias humanísticas y en especial, la filosofía.

Su reciente libro Los Filósofos y Sus Caminos, con sello LEA Grupo Editorial fue traducido al idioma portugués por Nova Armonía, que anteriormente había traducido Meditaciones Fragmentarias, Máximas y Mínimas, y Todo Tiempo Futuro fue Mejor, libros que han servidos para estudios de doctorados en filosofía en universidades brasileñas, también editados Filosofía y Crísis por Vozes y Razón, Derecho y poder por Unisinos.

El compendio coeditado en portugués con el apoyo de la Universidad Americana (UAM), tiene como referencias a algunos filósofos ante cuyas ideas su autor se ha sentido interesado en los conceptos que plantean.

Serrano Caldera plantea que esta edición reúne quizás la verdad de la filosofía que está en la síntesis de sus verdades parciales, que cambian pero no desaparecen con el paso del tiempo. “Nada queda igual pero nada desaparece. Todo permanece transformado y la verdad de ayer palpita en la de hoy aunque ya no sea la misma”, dice su autor en la introducción de la obra, en su versión en español.

También revela que Los Filósofos y Sus Caminos nació del interés de su esposa Giovanna de que él reuniera el pensamiento de los filósofos de manera didáctica para una mejor comprensión de la filosofía. “Una idea que fue tomando forma y que sólo debía resumir los grandes estudios que he realizado de los maestros como Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes, Rousseau, Hegel, Marx, Sartre, Zubiri, Camus”.

El filósofo comenta que la publicación es para “tratar de comprender esa misteriosa relación entre lo permanente y lo transitorio, que en la filosofía no se nos da como hechos concluyentes sino como actos complementarios, como visiones integradas de partes diferentes de una misma cosa.

De manera que una vez la lección que nos enseña este libro, según su autor, es que sólo permanece lo que cambia, a pesar de nuestros deseos de que las cosas, por lo menos algunas, permanecen ajenas a las transformaciones del tiempo y los acontecimientos.

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